Antes de que muchos utensilios de cocina incorporaran acero inoxidable o revestimientos modernos, era habitual encontrar sartenes, planchas, parrillas y otros objetos fabricados en hierro. Estos utensilios podían durar décadas, pero tenían un enemigo evidente: la humedad.
Por eso existía una costumbre sencilla antes de guardarlos durante una temporada: asegurarse de que estuvieran completamente limpios y secos y, en determinados utensilios de hierro sin recubrimiento, dejar una película extremadamente fina de aceite adecuado sobre la superficie.
No se trataba de dejarlos grasientos. Esa fina película ayudaba a proteger temporalmente el metal frente al contacto con la humedad y formaba parte del mantenimiento tradicional de algunos utensilios de hierro curado.
No todos los utensilios de hierro necesitan aceite
Esta es la primera distinción importante.
El método puede ser apropiado para determinados utensilios de:
- hierro fundido sin esmaltar;
- acero al carbono;
- hierro tradicional curado.
Pero no debe aplicarse automáticamente sobre:
- hierro esmaltado;
- superficies pintadas;
- piezas decorativas;
- utensilios con revestimiento antiadherente;
- objetos con tratamientos especiales.
Si el utensilio es moderno, las instrucciones del fabricante tienen prioridad.
Primero había que eliminar cualquier resto de comida
Aplicar aceite sobre una sartén todavía sucia no protege correctamente el metal.
Antes de guardarla, elimina:
- grasa de la cocción;
- restos de alimentos;
- partículas quemadas;
- suciedad alrededor de asas y bordes.
Lava el utensilio utilizando el método recomendado para su material y su curado.
En el hierro fundido moderno, muchos fabricantes permiten una pequeña cantidad de lavavajillas suave, aunque conviene seguir siempre las indicaciones concretas de la pieza.
El secado era todavía más importante
Guardar hierro húmedo puede favorecer la aparición de óxido.
Después del lavado, seca inmediatamente con un paño limpio.
Comprueba especialmente:
- borde;
- asas;
- parte inferior;
- uniones;
- relieves.
En determinados utensilios de hierro fundido o acero al carbono, las instrucciones del fabricante pueden recomendar un calentamiento suave y breve para terminar de evaporar la humedad.
Si se utiliza este procedimiento, debe hacerse con vigilancia y siguiendo las recomendaciones de la pieza.
¿Para qué servía realmente la fina capa de aceite?
El hierro sin protección puede reaccionar con el oxígeno y la humedad ambiental, formando óxido.
Una película muy fina de aceite ayuda a crear una barrera temporal sobre la superficie y puede complementar el curado existente.
Pero la palabra importante es fina.
La sartén no debería quedar cubierta por gotas ni sentirse aceitosa.
Un exceso puede oxidarse con el tiempo y producir una superficie pegajosa o un olor desagradable.
Cómo aplicar una cantidad mínima
Si el fabricante recomienda aceitar la pieza después de limpiarla, utiliza una cantidad muy pequeña de aceite apto para cocinar.
Para una sartén mediana, empieza aproximadamente con ¼ de cucharadita, e incluso menos puede bastar.
Distribúyelo con papel de cocina o un paño limpio por:
- interior;
- borde;
- exterior de hierro expuesto, si corresponde.
Después utiliza una parte limpia del papel para retirar prácticamente todo el exceso.
La superficie debería quedar ligeramente satinada, no mojada ni grasienta.
Más aceite no significa más protección
Este es uno de los errores más habituales.
Una capa gruesa puede convertirse durante el almacenamiento en una película:
- pegajosa;
- gomosa;
- con olor rancio;
- capaz de retener polvo.
Si puedes ver gotas de aceite, probablemente has utilizado demasiado.
La idea es dejar únicamente una película microscópica sobre el metal.
Curar y aceitar para guardar no son exactamente lo mismo
El curado de una sartén de hierro es una capa protectora creada mediante la polimerización de películas muy finas de aceite con calor controlado.
Pasar una cantidad mínima de aceite después de limpiar es una operación de mantenimiento más sencilla.
No necesitas realizar un curado completo después de cada uso si la superficie está en buen estado.
Si el curado está deteriorado o aparece óxido, puede ser necesario un mantenimiento diferente.
Antes de guardarla, comprueba si hay óxido
Observa la pieza con buena luz.
Busca pequeños puntos:
- rojizos;
- anaranjados;
- ásperos.
Si encuentras óxido, no lo cubras simplemente con aceite.
Primero debe retirarse mediante un procedimiento apropiado para ese utensilio y después restaurarse su protección según las instrucciones del fabricante.
Cubrir corrosión activa no soluciona la causa.
El lugar de almacenamiento también importa
Una sartén perfectamente cuidada puede oxidarse si permanece durante meses en un armario húmedo.
Guarda estos utensilios en un lugar:
- seco;
- limpio;
- protegido de salpicaduras;
- alejado de condensación.
Comprueba especialmente los armarios próximos al fregadero.
Si notas olor a humedad o condensación, investiga el origen antes de guardar allí utensilios de hierro durante meses.
No cierres humedad entre dos piezas
Si apilas sartenes, asegúrate de que todas estén completamente secas.
Puedes colocar un separador limpio y seco entre ellas cuando sea apropiado para evitar roces y permitir una separación entre superficies.
No coloques una sartén recién lavada debajo de otra simplemente porque exteriormente parezca seca.
¿Conviene poner la tapa?
Si una olla o sartén de hierro tiene tapa, no la cierres herméticamente durante un almacenamiento prolongado si existe posibilidad de humedad residual.
Primero deja secar ambas piezas completamente.
Según el diseño y las recomendaciones del fabricante, puede ser preferible guardar la tapa ligeramente separada para favorecer la circulación del aire.
Evita los aceites que no están pensados para este uso
La antigua costumbre no significa que cualquier sustancia grasa de casa sea adecuada.
No utilices automáticamente:
- mantequilla;
- margarina;
- grasa con restos de alimentos;
- cremas;
- productos cosméticos.
Para utensilios de cocina utiliza únicamente un aceite apto para alimentos y adecuado para el mantenimiento del material, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Qué hacer cuando vuelvas a utilizarlo
Después de varios meses guardado, inspecciona el utensilio.
Comprueba que:
- no tenga óxido;
- no exista olor rancio;
- la superficie no esté pegajosa;
- no haya polvo o suciedad.
Si necesita limpieza, hazla antes de cocinar y realiza el mantenimiento correspondiente.
No coloques directamente sobre el fuego una sartén que lleva meses almacenada sin revisar su estado.
Errores que conviene evitar
- Guardar el hierro todavía húmedo.
- Aplicar aceite sobre restos de comida.
- Dejar una capa gruesa pensando que protege más.
- Aplicar este método sobre hierro esmaltado sin necesidad.
- Cubrir puntos de óxido con aceite sin tratarlos.
- Guardar la pieza en un armario con humedad.
- Apilar utensilios todavía húmedos.
- Utilizar grasas con restos de alimentos.
- Confundir un ligero mantenimiento con un curado completo.
- Ignorar las instrucciones de un utensilio moderno.
Cómo preparar un utensilio de hierro para guardarlo paso a paso
- Comprueba que sea hierro sin esmaltar, acero al carbono u otro material que admita este mantenimiento.
- Consulta las instrucciones del fabricante.
- Retira todos los restos de comida.
- Lava utilizando un método compatible.
- Aclara cuando corresponda.
- Seca inmediatamente con un paño.
- Revisa bordes, asas y parte inferior.
- Elimina completamente cualquier humedad.
- Comprueba si existen puntos de óxido.
- Si hay corrosión, trátala antes de guardar.
- Si el fabricante recomienda aceitar, utiliza una cantidad mínima de aceite apto para alimentos.
- Para una sartén mediana, empieza aproximadamente con ¼ de cucharadita o menos.
- Extiende una película extremadamente fina.
- Retira el exceso con papel o un paño limpio.
- Comprueba que no queden gotas.
- Deja enfriar completamente si has utilizado calor durante el mantenimiento.
- Elige un armario seco.
- Evita atrapar humedad entre utensilios apilados.
- Guarda la pieza limpia y protegida.
- Revísala antes de volver a utilizarla después de un almacenamiento prolongado.
Una costumbre antigua con una explicación sencilla
La lógica de las abuelas era práctica: el hierro limpio pero húmedo podía oxidarse; limpio, completamente seco y correctamente protegido podía durar muchísimo tiempo.
Hoy disponemos de mejores acabados y utensilios muy diferentes, por lo que aquella costumbre no debe aplicarse indiscriminadamente. Pero para una sartén de hierro fundido sin esmaltar o acero al carbono que requiera este mantenimiento, una película casi imperceptible de aceite puede seguir formando parte de una buena rutina de conservación.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se aceitaban algunos utensilios antes de guardarlos?
Para proporcionar una protección adicional frente a la humedad y ayudar a mantener la superficie de determinados utensilios de hierro curado.
¿Cuánto aceite hay que utilizar?
Muy poco. Para una sartén mediana puedes empezar con alrededor de ¼ de cucharadita o menos y retirar después prácticamente todo el exceso.
¿Debe quedar brillante?
Puede quedar ligeramente satinada, pero no debería sentirse mojada o cubierta de aceite.
¿Puedo hacerlo con una olla de hierro esmaltado?
No automáticamente. El esmalte ya constituye una barrera sobre el hierro y requiere el mantenimiento indicado por su fabricante.
¿Por qué mi sartén queda pegajosa después de guardarla?
Una causa posible es haber dejado demasiado aceite sobre la superficie. La película de mantenimiento debe ser extremadamente fina.
¿Qué hago si encuentro pequeños puntos de óxido?
No los cubras simplemente con aceite. Elimina la corrosión mediante un procedimiento apropiado para la pieza y restaura después su protección.
¿Es suficiente aceitarla para evitar siempre el óxido?
No. El secado completo y un lugar de almacenamiento seco son fundamentales. El aceite no compensa guardar el utensilio con humedad.