Con la llegada de las primeras noches frescas, muchas casas vuelven a llenarse de textiles que habían pasado buena parte del verano guardados: mantas, alfombras, colchas y también cojines. Una costumbre muy sencilla era sacar estos últimos del armario, baúl o funda de almacenamiento y dejarlos airear antes de colocarlos otra vez en sofás y camas.
No era únicamente una forma de “refrescarlos”. Después de semanas o meses almacenados, un cojín puede acumular olor a cerrado, polvo y, si fue guardado con algo de humedad, desarrollar un problema que conviene descubrir antes de volver a utilizarlo.
La idea sigue siendo útil hoy: sacar, revisar, airear y limpiar solo cuando sea necesario.
No los coloques directamente sobre el sofá
Después de meses guardados, resiste la tentación de sacar los cojines y distribuirlos inmediatamente por el salón.
Primero colócalos en un lugar bien iluminado.
Retira las fundas cuando sean desmontables y observa tanto el exterior como el relleno.
Busca:
- manchas que no recordabas;
- zonas amarillentas;
- olor a humedad;
- polvo;
- costuras abiertas;
- pequeñas manchas oscuras;
- relleno apelmazado;
- señales de insectos.
Esta inspección requiere apenas unos minutos y puede evitar que lleves directamente un problema del lugar de almacenamiento al sofá o la cama.
El olor a cerrado no siempre significa que estén sucios
Un textil almacenado durante mucho tiempo puede adquirir un olor característico aunque aparentemente esté limpio.
En algunos casos, una buena ventilación puede ser suficiente.
Coloca los cojines en un lugar seco, sombreado y con buena circulación de aire durante aproximadamente 2-4 horas.
Dales la vuelta a mitad del proceso.
Si tienen cremalleras y el diseño lo permite, abre ligeramente la funda para facilitar la circulación de aire.
Después vuelve a comprobar el olor.
Si persiste, quizá necesiten limpieza.
Elige un día seco
No sirve de mucho airear un cojín en un ambiente extremadamente húmedo.
Elige preferiblemente un día seco y ventilado.
Puedes colocarlos en una terraza protegida, balcón o junto a una ventana abierta.
Evita apoyarlos directamente sobre el suelo.
Utiliza una superficie limpia, tendedero resistente o rejilla que permita que el aire circule también por debajo.
¿Hay que ponerlos al sol?
No todos los cojines deberían permanecer durante horas bajo sol directo.
La radiación intensa puede decolorar determinados tejidos y afectar a algunos materiales.
Si las instrucciones permiten exposición breve, puede hacerse de manera controlada, pero para una rutina general resulta más prudente elegir un lugar luminoso y ventilado sin sol intenso directo.
En tejidos delicados, bordados o colores fuertes, esta precaución es especialmente importante.
Sacude el polvo antes de airearlos
Si el cojín lleva meses almacenado, retira primero el polvo superficial.
Hazlo en el exterior cuando sea posible.
Sujétalo firmemente y sacúdelo de forma moderada.
No necesitas golpearlo contra una pared o barandilla.
Para tejidos resistentes puedes utilizar el accesorio de tapicería de una aspiradora a potencia adecuada.
Aspira ambos lados y presta atención a las costuras.
Revisa especialmente las costuras
Los bordes y las cremalleras son lugares donde pueden quedar pequeñas partículas.
Utiliza un cepillo suave para recorrer todo el perímetro.
Si la funda es desmontable, quítala y observa también su cara interior.
No introduzcas objetos afilados entre las costuras para sacar suciedad.
Si encuentras un hilo suelto, evita tirar de él. Una pequeña reparación puede impedir que la costura continúe abriéndose.
Ahueca el relleno
Después de permanecer comprimido, un cojín puede salir del almacenamiento completamente aplastado.
Sujétalo por dos lados y presiónalo suavemente hacia el centro varias veces.
Después cambia de dirección.
Repite durante 30-60 segundos.
Si el relleno está formado por fibras sueltas, este movimiento puede ayudar a redistribuirlas.
No esperes, sin embargo, que un relleno viejo y permanentemente deformado recupere mágicamente su volumen original.
No golpees con demasiada fuerza los cojines de plumas
Los cojines con rellenos naturales necesitan un tratamiento adecuado a su composición.
Consulta siempre la etiqueta.
Puedes ahuecarlos suavemente con las manos, pero evita tratamientos agresivos que puedan dañar el tejido exterior o hacer que las plumas atraviesen las costuras.
Si necesitan lavado, sigue específicamente las instrucciones para ese relleno.
No todos los cojines pueden introducirse completos en la lavadora.
Lava las fundas según su etiqueta
Si las fundas son desmontables y necesitan limpieza, comprueba primero las instrucciones.
Una funda de algodón resistente puede admitir un programa completamente diferente a una de terciopelo, lana o tejido decorativo.
Antes del lavado:
- Sacude el polvo.
- Cierra cremalleras cuando las instrucciones lo aconsejen.
- Trata las manchas compatibles con el tejido.
- Selecciona la temperatura indicada.
- Utiliza la dosis correcta de detergente.
No utilices agua caliente por defecto.
Puede encoger o deteriorar algunos materiales.
Trata las manchas antes de lavar
Si descubres una mancha después del almacenamiento, identifica primero qué tipo de tejido tienes.
Cuando el material lo permita, aplica una pequeña cantidad de detergente adecuado sobre la zona.
Déjalo actuar aproximadamente 5-10 minutos, o el tiempo indicado por el producto.
Después lava siguiendo la etiqueta.
No mezcles diferentes quitamanchas intentando acelerar el resultado.
En textiles delicados, prueba siempre cualquier producto en una zona poco visible.
¿Y el relleno?
Aquí es donde conviene tener más cuidado.
Algunos rellenos sintéticos pueden lavarse.
Otros cojines de espuma, látex, plumas u otros materiales requieren procedimientos diferentes.
Busca la etiqueta del propio cojín.
Si no existe información y desconoces el material, evita sumergirlo completamente.
Una limpieza incorrecta puede dejar humedad atrapada en el interior durante mucho tiempo.
El secado completo es fundamental
Un cojín grueso puede parecer seco por fuera mientras conserva humedad en el centro.
Después del lavado, sigue el método de secado indicado por el fabricante.
Si se seca al aire, colócalo donde exista circulación por ambos lados.
Dale la vuelta periódicamente.
Presiona suavemente diferentes zonas con una mano para comprobar si existe sensación de humedad o frío en el interior.
No coloques la funda ni devuelvas el cojín al sofá hasta que esté completamente seco.
No intentes acelerar el secado con calor intenso
Evita colocar un cojín mojado directamente sobre un radiador o junto a una estufa.
Tampoco utilices aire extremadamente caliente sin saber si el material lo tolera.
Algunos rellenos pueden deformarse.
La mejor estrategia suele ser aumentar la circulación de aire y darle tiempo suficiente.
Si la etiqueta permite secadora, utiliza únicamente el programa recomendado.
Si huele a humedad, investiga antes de perfumar
Pulverizar ambientador sobre un cojín con olor a humedad solo puede esconder temporalmente el problema.
Primero determina por qué huele.
Comprueba:
- el propio relleno;
- la funda;
- la caja donde estaba guardado;
- el estante;
- la pared posterior del armario.
Si varios textiles almacenados en el mismo lugar presentan el mismo olor, probablemente merece la pena revisar el espacio y no solamente los cojines.
¿Qué hacer si aparecen manchas sospechosas de moho?
Separa el cojín del resto.
No lo sacudas dentro de casa.
El tratamiento dependerá del material y de la extensión del problema.
En una funda lavable, sigue sus instrucciones y utiliza únicamente productos compatibles.
Si el moho ha penetrado profundamente en un relleno poroso o existe una afectación extensa, puede resultar difícil limpiarlo adecuadamente.
En esos casos conviene valorar una limpieza profesional o sustituir el relleno.
También es importante solucionar la fuente de humedad antes de volver a almacenar textiles allí.
Limpia el lugar donde estuvieron guardados
Con los cojines fuera, tienes una oportunidad perfecta para revisar el armario o baúl.
Aspira el polvo.
Limpia las superficies según su material.
Si utilizas un paño húmedo, deja el espacio completamente abierto hasta que se seque.
Observa las esquinas y la pared posterior.
No vuelvas a introducir textiles limpios en un lugar que todavía presenta humedad.
Revisa también el sofá
Antes de devolver los cojines, retira los que has estado utilizando durante el verano.
Aspira el asiento y las zonas entre respaldos.
Es frecuente encontrar:
- migas;
- cabellos;
- polvo;
- pequeños objetos;
- pelusas.
Utiliza el accesorio apropiado para tapicería.
Así los cojines recién aireados vuelven a una superficie limpia.
Rota los cojines cuando vuelvas a colocarlos
Si utilizas siempre la misma cara, el relleno puede desgastarse de manera desigual.
Cuando el diseño lo permita, gira y rota los cojines periódicamente.
Los del sofá pueden intercambiar posiciones cada pocas semanas.
Esto resulta especialmente útil en los asientos que se utilizan con mayor frecuencia.
No es necesario hacerlo con modelos decorativos cuya forma o diseño tenga una orientación específica.
¿Cómo guardarlos correctamente la próxima vez?
Antes de volver a almacenar un cojín durante meses:
- límpialo si es necesario;
- deja que se seque completamente;
- revisa las costuras;
- elimina polvo;
- utiliza un sistema de almacenamiento adecuado al material;
- elige un lugar seco.
No introduzcas un cojín ligeramente húmedo en una bolsa cerrada.
Tampoco lo comprimas durante largos periodos si el fabricante desaconseja hacerlo.
Prepararlo correctamente al guardarlo hará mucho más sencilla la siguiente temporada.
Una rutina sencilla al terminar el verano
Puedes recuperar todos los cojines almacenados siguiendo este orden:
- Sácalos del armario o caja.
- Retira las fundas desmontables.
- Revisa manchas, costuras y relleno.
- Elimina el polvo.
- Airea durante 2-4 horas en un lugar seco.
- Dales la vuelta a mitad del tiempo.
- Lava únicamente aquello que lo necesite.
- Seca completamente.
- Ahueca el relleno.
- Limpia el sofá antes de volver a colocarlos.
No necesitas lavar automáticamente todos los cojines. La inspección inicial te permitirá decidir qué necesita cada uno.
Errores que conviene evitar
- Colocarlos directamente después de meses almacenados.
- Pulverizar perfume para esconder el olor a cerrado.
- Dejarlos todo el día bajo sol intenso sin comprobar el tejido.
- Lavar todos los rellenos de la misma manera.
- Guardar o utilizar un cojín todavía húmedo.
- Golpear violentamente el relleno para recuperar su forma.
- Ignorar manchas de humedad en el lugar de almacenamiento.
- Volver a colocarlos sobre un sofá lleno de polvo y migas.
Para ir un poco más allá
Cuando cambies los textiles de temporada, aprovecha para crear dos grupos: los cojines que simplemente necesitan airearse y aquellos que realmente necesitan lavado o reparación.
Así evitas poner una lavadora innecesaria con piezas que estaban limpias y solo habían adquirido un ligero olor a almacenamiento.
También puedes anotar qué cojines pierden volumen rápidamente. Si después de ahuecarlos vuelven a quedar completamente planos en poco tiempo, quizá el relleno esté llegando al final de su vida útil.
Y antes de volver a guardarlos la próxima temporada, dedica unos minutos a limpiar el espacio donde permanecerán durante meses.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se aireaban los cojines después del verano?
Porque después de permanecer almacenados podían tener polvo, olor a cerrado o humedad residual, y airearlos permitía revisarlos antes de volver a utilizarlos.
¿Cuánto tiempo puedo dejarlos aireando?
Como referencia, 2-4 horas en un lugar seco y bien ventilado puede ser suficiente para cojines limpios que simplemente han estado almacenados.
¿Es mejor dejarlos directamente al sol?
No necesariamente. Algunos tejidos pueden perder color o deteriorarse. Un lugar ventilado y protegido del sol intenso suele ser una opción más prudente.
¿Tengo que lavarlos todos?
No. Primero revisa la etiqueta, el estado y el olor. Algunos solo necesitarán eliminar el polvo y airearse.
¿Cuál era realmente el sentido de aquella costumbre?
Las abuelas no sacaban los textiles guardados y los colocaban inmediatamente en casa. Primero los abrían, sacudían, aireaban y comprobaban que estuvieran secos y en buen estado. Era una pequeña revisión de cambio de temporada que permitía descubrir polvo, olores o humedad antes de que el cojín volviera al sofá durante todo el otoño.