Mira dentro del mango hueco de algunos utensilios de cocina antes de guardarlos

Hay utensilios que parecen completamente limpios después de pasar por el fregadero, pero esconden una zona que casi nunca miramos: el interior de los mangos huecos.

Algunas espátulas, cucharones, batidores, pinzas o utensilios con piezas ensambladas tienen una pequeña abertura en el extremo del mango. Durante el lavado, el agua puede entrar por ella junto con jabón o diminutos restos de comida. Si el líquido no sale completamente antes de guardar el utensilio, puede permanecer atrapado en el interior.

Por eso, después de lavar un utensilio con mango hueco, merece la pena hacer una comprobación muy sencilla: inclínalo con la abertura hacia abajo y observa si todavía sale agua.

Primero comprueba si el mango está realmente abierto

No todos los mangos que parecen huecos permiten la entrada de agua.

Observa el extremo.

Puedes encontrar:

  • un pequeño agujero para colgarlo;
  • una abertura en la unión;
  • un tapón desmontable;
  • una pieza decorativa;
  • un extremo completamente sellado.

Si el mango está cerrado y no presenta ninguna abertura, no intentes desmontarlo.

La revisión está pensada únicamente para utensilios cuyo diseño permite que el agua entre accidentalmente.

Haz la prueba después del lavado

Cuando termines de aclarar el utensilio, sostenlo sobre el fregadero.

Coloca el mango en diferentes posiciones.

Después orienta cualquier abertura hacia abajo.

Espera 20-30 segundos.

Si empiezan a caer pequeñas gotas desde el interior, ya sabes que el agua estaba quedando atrapada.

Escucha el mango

En algunos utensilios puedes detectar el problema antes incluso de ver las gotas.

Agítalo suavemente junto al oído.

Si escuchas líquido moviéndose dentro, no lo guardes todavía.

No necesitas sacudirlo con fuerza.

Un movimiento suave es suficiente para comprobar si existe agua acumulada.

Mira la unión entre mango y utensilio

La entrada de agua no siempre está en el extremo.

Observa también el punto donde el mango se une a:

  • cuchara;
  • espátula;
  • batidor;
  • cucharón;
  • pinza.

Una pequeña separación puede permitir que entre líquido durante el lavado.

Si la unión está dañada o se está abriendo, la solución no consiste únicamente en secarla cada vez: conviene valorar si el utensilio continúa en buenas condiciones.

Vacía el agua antes de secar el exterior

Coloca la abertura hacia abajo.

Inclina lentamente el utensilio varias veces para ayudar al líquido a encontrar la salida.

Puedes apoyarlo después en el escurridor con el orificio orientado de manera que favorezca el drenaje.

Evita tapar accidentalmente la abertura contra una superficie plana.

No introduzcas objetos afilados

Si el agujero es muy estrecho, no intentes limpiarlo con:

  • cuchillos;
  • agujas;
  • alambres rígidos;
  • destornilladores.

Podrías dañar el utensilio o hacerte daño.

Si el fabricante permite limpiar el interior, utiliza únicamente un cepillo fino apropiado que pueda entrar y salir fácilmente.

Si el interior es accesible

Algunos mangos pueden abrirse porque incorporan una pieza desmontable diseñada precisamente para facilitar la limpieza.

Consulta las instrucciones del fabricante.

Si puede desmontarse:

  1. separa las piezas;
  2. lava cada componente;
  3. aclara bien;
  4. deja secar todo por separado;
  5. vuelve a montar únicamente cuando no quede humedad.

No fuerces tapas que aparentemente están fijadas.

Para una limpieza rutinaria

En superficies lavables, normalmente basta con agua templada y una pequeña cantidad de lavavajillas.

Puedes preparar:

500 ml de agua templada + 2-3 gotas de lavavajillas.

Limpia el exterior con una esponja o cepillo adecuado.

Si el interior del mango está diseñado para poder limpiarse, sigue las indicaciones específicas del fabricante.

El aclarado importa especialmente

Si entra agua jabonosa dentro de un mango hueco, debes intentar que salga completamente.

Orienta la abertura hacia abajo y deja correr el líquido.

Si el diseño permite aclarar el interior, repite hasta que el agua salga sin espuma.

No guardes el utensilio pensando que “ya se secará dentro del cajón”.

Déjalo escurrir de pie

Después del lavado, coloca el utensilio de manera que la abertura quede hacia abajo siempre que resulte estable y seguro.

Déjalo así durante varias horas.

Un escurridor con buena circulación de aire puede ser muy útil.

Evita colocarlo inmediatamente dentro de un recipiente profundo donde el extremo quede bloqueado.

Cambia la posición

Después de un rato, levanta el utensilio.

Inclínalo nuevamente.

Si aparece otra gota, todavía quedaba humedad en alguna cavidad.

Vuelve a dejarlo escurrir.

En mangos estrechos, una pequeña cantidad de agua puede tardar bastante en encontrar la salida.

Haz la prueba del papel

Coloca un trozo de papel de cocina seco debajo de la abertura.

Deja el utensilio apoyado durante unos minutos.

Después observa el papel.

Si aparece una pequeña marca húmeda, continúa secando.

Es una comprobación especialmente útil cuando el mango parece seco por fuera.

No utilices calor intenso para acelerar el proceso

Evita colocar el utensilio:

  • sobre un radiador;
  • dentro del horno;
  • junto a una llama;
  • bajo un secador muy caliente.

Muchos utensilios combinan metal, plástico, silicona, adhesivos u otros materiales que pueden reaccionar de manera diferente al calor.

El drenaje y la ventilación son opciones más seguras.

¿Puede ir al lavavajillas?

Depende del utensilio.

Que la parte principal sea de acero inoxidable no significa automáticamente que todo el objeto sea apto para lavavajillas.

Consulta las instrucciones.

Además, un ciclo de lavavajillas puede introducir agua dentro de determinadas cavidades si el diseño permite su entrada.

Cuando termine el programa, revisa igualmente el mango.

No lo guardes inmediatamente en un cajón

Un cajón cerrado ofrece poca circulación de aire.

Si sospechas que todavía existe humedad, deja el utensilio fuera hasta que termine de secarse.

Esto resulta especialmente importante cuando varios utensilios se almacenan amontonados.

El exterior puede estar seco mientras el interior continúa liberando pequeñas gotas.

Revisa los utensilios que guardas verticalmente

Si colocas cucharones y espátulas dentro de un recipiente sobre la encimera, fíjate en qué dirección queda la abertura.

Un mango hueco orientado hacia arriba durante el lavado puede acumular agua.

Antes de devolverlo al recipiente, inviértelo y comprueba que esté vacío.

Atención a los utensilios de dos piezas

Algunos mangos están formados por varias piezas encajadas.

Observa si alrededor de la unión aparece:

  • suciedad;
  • restos secos;
  • separación;
  • movimiento;
  • cambios de color.

Si una pieza que debería estar firmemente fijada empieza a moverse, consulta al fabricante o considera sustituir el utensilio.

No intentes sellarlo con cualquier pegamento

Si entra agua por una unión deteriorada, puede resultar tentador cubrirla con adhesivo.

No utilices un pegamento cualquiera en un utensilio de cocina.

Los materiales utilizados deben ser apropiados para el uso, temperaturas y posible contacto con alimentos.

En muchos casos, sustituir un utensilio deteriorado será la opción más sencilla.

¿Qué utensilios merece la pena revisar?

Haz la prueba especialmente con:

  • cucharones metálicos;
  • espátulas;
  • batidores;
  • pinzas;
  • cucharas grandes;
  • utensilios con mango tubular;
  • herramientas con agujeros para colgar.

No significa que todos acumulen agua.

Solo necesitas identificar cuáles de los que tienes en casa presentan realmente una cavidad accesible.

Una revisión rápida

Después de lavar:

  1. Observa el extremo del mango.
  2. Localiza posibles aberturas.
  3. Inclínalo sobre el fregadero.
  4. Agítalo suavemente.
  5. Comprueba si sale agua.
  6. Mira la unión del mango.
  7. Deja la abertura orientada hacia abajo.
  8. Permite que escurra durante varias horas si es necesario.
  9. Haz la prueba del papel.
  10. Guárdalo únicamente cuando esté seco.

Errores que conviene evitar

  • Secar únicamente el exterior.
  • Guardar el utensilio inmediatamente después del lavado.
  • Introducir agujas o cuchillos dentro del mango.
  • Forzar piezas que no están diseñadas para desmontarse.
  • Utilizar calor intenso para secarlo.
  • Ignorar una unión que empieza a separarse.
  • Suponer que cualquier utensilio metálico puede ir al lavavajillas.
  • Bloquear el agujero mientras está escurriendo.

Para ir un poco más allá

La próxima vez que vacíes el lavavajillas, no guardes automáticamente todos los utensilios.

Coge aquellos con mangos huecos y gíralos sobre el fregadero.

Puede que no salga absolutamente nada. Pero si de uno aparecen varias gotas cuando el resto parecía completamente seco, habrás encontrado un pequeño rincón que tu rutina habitual estaba pasando por alto.

Haz una revisión similar con utensilios desmontables, tapas con juntas y otros objetos de cocina que tengan cavidades.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si hay agua dentro del mango?

Inclínalo con la abertura hacia abajo y agítalo suavemente. En algunos casos podrás escuchar el líquido o ver caer pequeñas gotas.

¿Tengo que desmontar el mango?

Solo si el fabricante indica que está diseñado para desmontarse. No fuerces piezas fijas.

¿Cómo puedo secarlo?

Déjalo escurrir con la abertura orientada hacia abajo en un lugar ventilado y comprueba después con papel de cocina seco.

¿Puedo meter algo dentro para limpiarlo?

Únicamente si el diseño permite acceder al interior y utilizando un cepillo apropiado. Evita objetos metálicos afilados.

¿Cuál es el gesto que conviene recordar?

Antes de guardar un utensilio con mango hueco, dale la vuelta sobre el fregadero. Esos pocos segundos permiten comprobar si realmente está seco por dentro o si todavía conserva el agua del último lavado.