Patitos de goma, animales que lanzan agua y otros juguetes blandos pueden parecer perfectamente limpios después del baño. Los aclaras, los dejas junto a la bañera y al día siguiente el exterior está seco. Sin embargo, algunos tienen un pequeño orificio por el que entra agua durante cada uso y queda retenida en el interior.
Ese ambiente cerrado, húmedo y con restos procedentes del agua del baño puede favorecer la aparición de suciedad y crecimiento microbiano. Por eso, limpiar únicamente la superficie exterior no siempre resuelve el problema.
Si al apretar un juguete sale agua oscura, aparecen partículas o percibes mal olor, merece una revisión más profunda.
Comprueba primero si realmente entra agua
Observa cada juguete antes de volver a colocarlo en la bañera.
Busca pequeños agujeros, normalmente situados en:
- la base;
- la boca;
- la parte posterior;
- alguna zona diseñada para expulsar agua.
Aprieta suavemente el juguete.
Si escuchas líquido moviéndose dentro o sale agua por el orificio, significa que el interior permanece húmedo después del baño.
También puedes notar que pesa más de lo esperado.
El problema está en lo que no puedes ver
Cuando un juguete tiene una abertura muy pequeña, resulta relativamente fácil que entre agua, pero mucho más difícil que el interior se seque completamente.
Además del agua pueden entrar pequeñas cantidades de:
- jabón;
- champú;
- restos orgánicos;
- suciedad del baño.
Si esa mezcla permanece encerrada entre un uso y otro, puede formarse una película interna que no desaparece simplemente aclarando el exterior.
Una señal clara: agua oscura al apretarlo
Si presionas el juguete y sale agua marrón, grisácea, negra o con pequeñas partículas, deja de utilizarlo temporalmente.
No continúes apretándolo dentro del agua donde se está bañando el niño.
Vacía el contenido directamente en el desagüe y revisa el estado del juguete.
Un olor desagradable procedente del interior también indica que necesita atención.
Algunos juguetes pueden abrirse
Antes de intentar introducir productos por el pequeño orificio, comprueba si el fabricante ha diseñado el juguete para desmontarlo.
Los modelos que pueden abrirse permiten:
- separar las piezas;
- lavar las superficies internas;
- aclararlas;
- dejarlas secar completamente;
- volver a montarlas.
Sigue siempre las instrucciones del fabricante, especialmente para juguetes utilizados por niños pequeños.
Si no puedes acceder al interior, la limpieza se complica
Un juguete con un diminuto agujero y una cavidad completamente cerrada resulta difícil de limpiar y, sobre todo, difícil de comprobar.
Aunque hagas entrar una solución limpiadora, necesitas retirarla completamente después.
Si existe suciedad visible en el interior que no puedes alcanzar, el agua continúa saliendo con residuos o permanece un olor desagradable después de la limpieza, sustituir el juguete puede ser la opción más práctica.
No merece la pena mantener indefinidamente un objeto que no puedes limpiar ni secar correctamente.
No mezcles productos intentando desinfectarlo
Evita experimentar con combinaciones de:
- lejía;
- vinagre;
- amoniaco;
- alcohol;
- limpiadores de baño;
- otros desinfectantes.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco ni otros productos de limpieza.
Si el fabricante recomienda algún método de desinfección, utiliza únicamente el producto y la dilución especificados y aclara exactamente como indique.
Para muchos juguetes, agua y detergente suave constituyen el punto de partida más sencillo para las superficies accesibles.
Limpia bien el exterior
Para juguetes lavables, prepara un recipiente con agua tibia y una pequeña cantidad de detergente suave.
Por ejemplo, puedes utilizar aproximadamente:
- 1 litro de agua tibia;
- 5 ml de detergente lavavajillas suave.
Lava el exterior prestando atención a relieves, pliegues y zonas alrededor del orificio.
Utiliza un paño limpio o un cepillo suave reservado para esta tarea.
Después aclara abundantemente con agua limpia.
El secado es tan importante como el lavado
No guardes los juguetes todavía mojados dentro de:
- una caja cerrada;
- una bolsa;
- una cesta sin ventilación;
- un recipiente con agua acumulada.
Después del baño, sacude el exceso de agua y coloca los juguetes separados en una zona ventilada donde puedan escurrir y secarse.
Una rejilla o cesta abierta suele resultar más práctica que un recipiente cerrado.
Vacía los juguetes después de cada baño
Si decides conservar un juguete que permite la entrada de agua, conviértelo en una rutina.
Al terminar el baño:
- sácalo del agua;
- apriétalo con el orificio orientado hacia abajo;
- expulsa toda el agua posible;
- repite varias veces;
- déjalo escurrir;
- colócalo en un lugar ventilado.
Esto no garantiza que el interior quede completamente seco, pero evita dejar deliberadamente una gran cantidad de agua almacenada hasta el siguiente uso.
Los juguetes sin agujeros simplifican mucho el mantenimiento
Cuando tengas que sustituir juguetes antiguos, puedes buscar modelos que:
- no permitan la entrada de agua;
- puedan abrirse completamente;
- tengan pocas cavidades difíciles de limpiar;
- sean fáciles de secar.
Eliminar el problema desde el diseño suele ser más sencillo que intentar limpiar continuamente una cavidad inaccesible.
No selles cualquier juguete de manera improvisada
Existe un consejo popular que consiste en tapar el agujero con pegamento.
No siempre es una buena idea.
Un material no destinado a juguetes infantiles puede desprenderse, degradarse con el agua o convertirse en una pequeña pieza accesible.
Además, si ya existe suciedad o humedad dentro, sellar el orificio simplemente la dejaría atrapada.
Si quieres un juguete cerrado, es preferible escoger uno diseñado de fábrica para impedir la entrada de agua.
Revisa también la cesta donde los guardas
Puedes limpiar perfectamente los juguetes y volver a colocarlos después en una cesta húmeda.
Comprueba periódicamente:
- el fondo;
- las esquinas;
- las ventosas;
- los agujeros de drenaje;
- la pared situada detrás.
Lava la cesta según su material y deja que se seque.
También conviene limpiar la superficie de la bañera o ducha donde permanece apoyada.
¿Cuándo es mejor tirar un juguete?
Considera sustituirlo si:
- sale suciedad oscura repetidamente;
- existe mal olor persistente;
- no puedes acceder al interior;
- resulta imposible aclararlo correctamente;
- tiene grietas;
- el material empieza a deteriorarse;
- aparecen piezas sueltas;
- ya no puede limpiarse de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
En juguetes infantiles, el estado físico también importa: una pieza deteriorada puede representar otros riesgos además de la higiene.
Errores que conviene evitar
- Limpiar únicamente el exterior.
- Guardar los juguetes todavía mojados.
- Dejarlos permanentemente dentro de la bañera.
- Ignorar el agua que suena en el interior.
- Seguir utilizándolos cuando expulsan residuos oscuros.
- Introducir productos químicos sin poder aclararlos después.
- Mezclar diferentes limpiadores.
- Utilizar lejía junto con vinagre o amoniaco.
- Sellar un juguete que todavía contiene humedad o suciedad.
- Utilizar pegamentos no destinados a ese uso.
- Mantener juguetes deteriorados porque exteriormente todavía parecen aceptables.
Cómo revisar los juguetes de baño paso a paso
- Retira todos los juguetes de la bañera.
- Examina uno por uno.
- Busca pequeños orificios.
- Aprieta los juguetes huecos.
- Comprueba si contienen agua.
- Vacía completamente el líquido que puedas.
- Observa su color y olor.
- Aparta los juguetes que expulsen residuos.
- Consulta las instrucciones de limpieza si están disponibles.
- Desmonta únicamente los modelos diseñados para abrirse.
- Lava las superficies accesibles con un método compatible.
- Aclara cuidadosamente.
- No mezcles productos de limpieza.
- Comprueba nuevamente el interior cuando sea posible.
- Sustituye los juguetes que no puedas limpiar correctamente.
- Escurre los que vayas a conservar después de cada uso.
- Déjalos separados para favorecer el secado.
- Limpia también la cesta de almacenamiento.
- Evita guardar juguetes húmedos en recipientes cerrados.
- Cuando necesites nuevos, considera modelos sin cavidades que acumulen agua.
Lo limpio por fuera puede seguir húmedo por dentro
El principal inconveniente de estos juguetes es precisamente que el exterior puede secarse mientras el interior continúa lleno de agua.
Por eso, pasar una bayeta por fuera no siempre es suficiente.
Vaciar los juguetes después de cada baño, permitir que se sequen y revisar periódicamente lo que ocurre en su interior ayuda a detectar el problema antes.
Y cuando una cavidad ya contiene suciedad que resulta imposible retirar, no necesitas luchar indefinidamente con ella: sustituir el juguete por un modelo que no acumule agua puede ser la solución más sencilla.
Preguntas frecuentes
¿Por qué queda agua dentro aunque apriete el juguete?
Los pequeños orificios permiten expulsar parte del líquido, pero las formas internas pueden hacer que quede humedad atrapada.
¿Cómo sé si el interior está sucio?
El agua oscura, partículas visibles, olor desagradable o depósitos que pueden verse a través del material son señales claras de que necesita revisión.
¿Puedo meterlos en el lavavajillas?
Solo si el fabricante indica expresamente que ese juguete es apto para lavavajillas. El calor puede deformar algunos materiales.
¿Es suficiente lavar el exterior?
No necesariamente si el juguete permite que entre y permanezca agua en su interior.
¿Puedo tapar el agujero con pegamento?
No es recomendable improvisarlo, especialmente en juguetes infantiles. Es preferible comprar un modelo diseñado para no permitir la entrada de agua.
¿Qué tipo de juguete resulta más fácil de mantener?
Los modelos completamente cerrados o diseñados para abrirse, limpiarse y secarse por dentro suelen simplificar mucho el mantenimiento.
¿Cuándo debería sustituirlo?
Si el interior continúa expulsando residuos u olor después de limpiarlo, no puedes acceder a la suciedad o el material está agrietado o deteriorado, lo más práctico es retirarlo y utilizar un juguete que pueda mantenerse correctamente limpio y seco.