Cebolla, ajo, pescado y algunos alimentos pueden dejar olor en una tabla incluso después de lavarla. Antes de aplicar vinagre, limón, bicarbonato o cualquier otro remedio, conviene comprobar de qué está hecha. Una tabla de plástico, una de madera y una de bambú no soportan igual el agua, el lavavajillas ni los productos de limpieza. Una limpieza adaptada al material, seguida de un secado completo, suele ser más eficaz que intentar disimular el olor con perfumes o mezclas caseras.
Empieza con agua caliente y lavavajillas
Después de utilizar la tabla, retira los restos visibles cuanto antes. No la dejes durante horas con residuos de comida adheridos.
Necesitas: agua corriente caliente, lavavajillas manual, esponja o cepillo de nailon limpio y un lugar donde la tabla pueda secarse verticalmente.
- Retira los restos de alimentos sin utilizar utensilios que puedan rayar innecesariamente la superficie.
- Aplica aproximadamente 2-3 ml de lavavajillas sobre una esponja o cepillo húmedo.
- Frota durante 30-60 segundos por ambas caras, prestando atención a surcos y bordes.
- Aclara cuidadosamente con agua corriente hasta retirar el detergente.
- Coloca la tabla verticalmente y deja que se seque completamente antes de guardarla.
Lavar las dos caras es especialmente importante en madera y bambú, porque humedecer siempre un único lado puede favorecer deformaciones.
Las tablas de madera no deberían quedarse en remojo
La madera puede absorber agua. Dejar una tabla sumergida durante 20-30 minutos para “desinfectarla mejor” puede provocar hinchamiento, grietas o deformaciones.
Lávala rápidamente a mano y sécala con un paño limpio antes de colocarla verticalmente para terminar el secado.
Salvo que el fabricante indique expresamente lo contrario, evita el lavavajillas. Los ciclos prolongados de calor y humedad pueden deteriorar muchas tablas de madera.
Si una tabla empieza a verse muy seca, puede necesitar un acondicionamiento periódico con un aceite mineral de grado alimentario específicamente destinado a tablas de cortar. Aplica la cantidad y frecuencia recomendadas por el fabricante.
No utilices aceites culinarios como oliva o girasol para acondicionarla: pueden oxidarse y desarrollar olores desagradables.
El plástico suele admitir una limpieza más intensa
Las tablas de plástico no absorben agua de la misma manera y muchos modelos pueden introducirse en el lavavajillas.
Comprueba primero la etiqueta o las instrucciones del fabricante.
Si está indicada como apta, utiliza un ciclo apropiado. El detergente, la acción mecánica y la temperatura pueden facilitar una limpieza más profunda que un aclarado rápido a mano.
Pero una tabla de plástico no dura indefinidamente.
Cuando acumula surcos profundos, zonas ásperas o cortes difíciles de limpiar, puede retener restos y microorganismos con mayor facilidad. En ese momento, sustituirla suele ser más sensato que intentar recuperar continuamente la superficie.
No utilices estropajos metálicos ni abrasivos que creen todavía más arañazos.
Trata el bambú de forma parecida a la madera
Aunque el bambú suele ser duro, una tabla fabricada con este material tampoco debería permanecer sumergida durante períodos prolongados.
Utiliza agua, lavavajillas y una esponja no abrasiva. Aclara rápidamente, seca ambas caras y déjala vertical hasta que desaparezca toda la humedad.
Evita introducirla en el lavavajillas salvo que el fabricante indique específicamente que puede soportarlo. El calor y los ciclos repetidos pueden afectar tanto al material como a los adhesivos utilizados en determinadas tablas laminadas.
Si aparecen separaciones entre piezas, grietas profundas o deformaciones importantes, deja de utilizarla para preparar alimentos.
Una grieta difícil de alcanzar durante el lavado no se soluciona simplemente añadiendo más detergente.
Para olores persistentes, no mezcles productos al azar
Antes de buscar un tratamiento adicional, repite una limpieza completa con detergente y deja secar la tabla totalmente. A veces el olor procede de restos atrapados en cortes o de haberla guardado todavía húmeda.
Para una tabla compatible, puedes utilizar ocasionalmente bicarbonato de sodio con unas gotas de agua hasta formar una pasta suave. Extiende una capa fina, frota delicadamente durante 30-60 segundos, aclara bien y seca.
Prueba primero en una zona pequeña y consulta las instrucciones de la tabla, especialmente en superficies tratadas.
No mezcles productos de limpieza para intentar potenciar su efecto. En particular, nunca combines lejía con vinagre, amoniaco, ácidos ni otros limpiadores.
Si necesitas desinfectar una tabla después de una contaminación concreta, utiliza únicamente un producto apto para superficies en contacto con alimentos y sigue exactamente su concentración y tiempo de contacto.
Evita la contaminación cruzada durante la preparación
La limpieza también depende de cómo utilizas la tabla.
Una solución práctica es reservar una tabla para carne, aves y pescado crudos y otra para alimentos listos para consumir, como pan, fruta o verduras que no se cocinarán posteriormente.
Después de preparar alimentos crudos de origen animal, lava inmediatamente la tabla, los utensilios y las manos.
No coloques alimentos cocinados sobre una tabla que haya contenido carne cruda sin haberla lavado correctamente antes.
Si la tabla presenta una grieta profunda, una pieza desprendida o una zona imposible de limpiar, sustitúyela independientemente de que sea de madera, bambú o plástico.
Errores que debes evitar
- Dejar madera o bambú en remojo: puede favorecer deformaciones y grietas.
- Guardar la tabla todavía húmeda: prolonga la humedad y puede favorecer olores y deterioro.
- Meter cualquier tabla en el lavavajillas: comprueba siempre si el fabricante lo permite.
- Conservar una tabla de plástico llena de cortes profundos: esas zonas resultan cada vez más difíciles de limpiar.
- Mezclar productos de limpieza: algunas combinaciones pueden generar vapores peligrosos y no mejoran necesariamente la limpieza.
Para ir un poco más allá
Guarda las tablas verticalmente o con suficiente espacio para que ambas caras permanezcan secas y ventiladas.
Si utilizas tablas diferentes para distintos alimentos, identifícalas por tamaño, forma o una pequeña marca para evitar confusiones.
Revisa su superficie aproximadamente una vez al mes. Las grietas, deformaciones y surcos profundos son señales más importantes que el aspecto exterior por sí solo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo meter una tabla de madera en el lavavajillas?
En general, no, salvo que el fabricante indique expresamente que es apta. El calor y la exposición prolongada al agua pueden deformarla o agrietarla.
¿El bicarbonato elimina todos los olores?
Puede ayudar con algunos olores superficiales, pero no corrige grietas, contaminación profunda ni una tabla deteriorada. La limpieza con detergente y el secado completo siguen siendo fundamentales.
¿Cuándo debería cambiar una tabla de plástico?
Cuando presente surcos muy profundos, zonas deterioradas o superficies que ya no puedan limpiarse correctamente.
¿Es mejor la madera o el plástico?
Ambos materiales pueden utilizarse correctamente si se mantienen en buen estado y se limpian de forma adecuada. Lo importante es adaptar el cuidado al material y sustituir la tabla cuando esté demasiado deteriorada.