Abres la despensa y descubres que la bolsa de patatas está húmeda por dentro. Al tocarla, una de ellas está blanda y quizá incluso ha empezado a soltar líquido. Aunque el resto todavía parezca estar en buen estado, no conviene dejar esa patata mezclada con las demás.
Una patata que se está pudriendo aporta humedad y materia orgánica deteriorada justo en un espacio donde probablemente existe poca ventilación. Las piezas que están en contacto con ella pueden ensuciarse y deteriorarse más rápidamente.
La solución empieza por algo muy sencillo: vaciar la bolsa, retirar cualquier patata deteriorada y revisar una por una las demás antes de volver a almacenarlas.
Vacía toda la bolsa
No retires únicamente la patata que ves en mal estado y vuelvas a cerrar la bolsa.
Saca todas las patatas y extiéndelas sobre una superficie limpia y seca.
Así podrás comprobar qué estaba ocurriendo en la parte inferior, donde suelen acumularse humedad y pequeños restos.
Si encuentras líquido procedente de una patata podrida, evita que continúe en contacto con las demás.
Desecha la patata que está soltando líquido
Una patata blanda, viscosa, con olor desagradable o que libera líquido presenta signos claros de deterioro.
No intentes salvarla cortando únicamente la zona peor.
Cuando una patata presenta una podredumbre importante, el deterioro puede extenderse más allá de lo que ves exteriormente.
Descártala.
Lávate las manos después de manipular alimentos podridos y limpia cualquier superficie que haya entrado en contacto con sus líquidos.
Revisa las que estaban justo al lado
Presta especial atención a las patatas que tocaban directamente la pieza deteriorada.
Comprueba:
- firmeza;
- olor;
- color;
- zonas húmedas;
- partes hundidas;
- moho;
- lesiones blandas.
Una patata firme y sin signos de deterioro puede conservarse, pero si está cubierta por residuos procedentes de otra podrida, sepárala para inspeccionarla cuidadosamente.
Ante dudas importantes sobre su estado, es más prudente descartarla.
No las laves todas antes de volver a guardarlas
Puede parecer buena idea lavar inmediatamente toda la bolsa.
Sin embargo, para almacenamiento prolongado suele ser preferible mantener las patatas secas.
El agua que queda sobre la piel puede favorecer condiciones de humedad durante el almacenamiento.
Retira suavemente tierra seca cuando sea necesario, pero reserva el lavado completo para poco antes de cocinarlas.
Si alguna se moja accidentalmente, deja que se seque bien antes de almacenarla.
La bolsa también importa
Una bolsa de plástico cerrada puede retener humedad.
Si se forma condensación o una patata comienza a deteriorarse, el ambiente interior puede volverse todavía más húmedo.
Para guardar patatas, utiliza un recipiente o bolsa que permita circulación de aire, como una bolsa de papel perforada, una cesta ventilada u otro sistema apropiado.
No las encierres herméticamente.
Busca un lugar oscuro
La luz puede favorecer que las patatas desarrollen zonas verdes y aumenten determinados glicoalcaloides naturales, entre ellos la solanina.
Por eso necesitan un lugar oscuro.
Una despensa fresca y ventilada puede ser adecuada siempre que no alcance temperaturas elevadas.
Evita dejarlas permanentemente sobre una encimera soleada.
También necesitan un ambiente fresco
Las patatas duran mejor en condiciones frescas, oscuras y ventiladas.
El calor acelera la pérdida de calidad y puede favorecer brotación y deterioro.
Pero tampoco conviene improvisar cualquier lugar frío.
Para almacenamiento doméstico normal, sigue las recomendaciones de conservación correspondientes y evita lugares con grandes cambios de temperatura o humedad.
No las guardes junto a cebollas durante mucho tiempo
Aunque patatas y cebollas suelen terminar juntas en muchas cocinas, es preferible almacenarlas separadas.
Ambos productos liberan humedad y compuestos durante el almacenamiento, y mantenerlos amontonados en un espacio pequeño puede favorecer un deterioro más rápido.
Pueden compartir la despensa, pero no necesariamente la misma cesta cerrada.
Comprueba la bolsa una vez por semana
No necesitas revisar las patatas todos los días.
Pero si compras varios kilos, una inspección periódica puede evitar que una sola pieza deteriorada permanezca escondida en el fondo durante semanas.
Una vez por semana:
- mueve suavemente las patatas;
- comprueba las del fondo;
- busca humedad;
- retira cualquier pieza deteriorada;
- limpia restos de tierra o materia vegetal de la cesta.
La revisión tarda apenas unos minutos.
¿Qué ocurre con una patata que está un poco blanda?
Una ligera pérdida de firmeza no siempre significa podredumbre.
Las patatas pueden perder agua durante el almacenamiento y arrugarse.
Pero hay una diferencia entre una patata algo deshidratada y otra que está:
- viscosa;
- muy blanda;
- húmeda por descomposición;
- con olor desagradable;
- cubierta de moho.
Estas últimas señales indican que debe descartarse.
¿Y si tiene pequeños brotes?
Una patata con brotes necesita una valoración diferente.
Los brotes y las zonas verdes pueden contener concentraciones mayores de glicoalcaloides.
Si la patata está muy verde, muy brotada, amarga, dañada o deteriorada, lo más prudente es desecharla.
No consumas los brotes.
Para patatas todavía firmes con brotación limitada, sigue las recomendaciones de seguridad alimentaria aplicables y elimina generosamente brotes y zonas verdes antes de cocinar cuando corresponda.
No pruebes una patata amarga
Si una patata tiene un sabor marcadamente amargo, no continúes comiéndola.
El sabor amargo puede estar asociado con niveles elevados de glicoalcaloides.
Cocinar no garantiza eliminar completamente estos compuestos.
Por eso la prevención empieza almacenando las patatas protegidas de la luz y descartando aquellas que presentan un verdor importante o un deterioro sospechoso.
Limpia el recipiente antes de rellenarlo
Si una patata ha soltado líquido dentro de una cesta o cajón, no coloques inmediatamente las demás encima.
Retira todos los restos.
Lava el recipiente cuando su material lo permita utilizando agua y detergente.
Acláralo y, sobre todo, déjalo secar completamente.
La nueva tanda de patatas no debería empezar su almacenamiento sobre una superficie todavía húmeda.
Errores que conviene evitar
- Retirar solo la patata podrida sin revisar las demás.
- Dejar líquido acumulado en el fondo de la bolsa.
- Cortar una patata claramente podrida para intentar aprovecharla.
- Guardar nuevamente patatas que siguen húmedas.
- Lavarlas todas antes de almacenarlas durante semanas.
- Utilizar una bolsa de plástico completamente cerrada.
- Guardarlas bajo luz directa.
- Mantenerlas junto a una fuente de calor.
- Amontonar patatas y cebollas en el mismo recipiente cerrado.
- Ignorar las piezas del fondo durante semanas.
- Consumir una patata muy verde o claramente deteriorada.
- Probar repetidamente una patata que sabe amarga.
Qué hacer paso a paso
- Abre completamente la bolsa.
- Saca todas las patatas.
- Localiza la que está soltando líquido.
- Descártala si está podrida, viscosa o presenta olor desagradable.
- Revisa las patatas que estaban en contacto con ella.
- Busca zonas blandas, humedad, moho y lesiones.
- Separa cualquier pieza sospechosa.
- No laves innecesariamente las patatas que vas a almacenar.
- Limpia el líquido de la superficie donde estaban guardadas.
- Lava el recipiente si es necesario.
- Déjalo secar completamente.
- Sustituye una bolsa cerrada por un sistema ventilado.
- Coloca las patatas sin comprimirlas excesivamente.
- Guárdalas protegidas de la luz.
- Mantén el lugar fresco y ventilado.
- Separa las cebollas.
- Comprueba periódicamente las patatas del fondo.
- Utiliza primero las que estén empezando a perder calidad pero continúen siendo aptas.
- Retira rápidamente cualquier nueva pieza deteriorada.
- Lava las patatas justo antes de prepararlas.
Una patata estropeada merece atención antes de que aparezca el olor
El problema de una patata podrida no es únicamente que tengas que tirar una unidad.
Dentro de una bolsa cerrada, puede crear una pequeña zona húmeda en contacto directo con varias patatas sanas. Si nadie revisa el fondo durante días, el deterioro puede extenderse y acabar obligándote a desechar muchas más.
Por eso, cuando encuentres líquido, no cierres nuevamente la bolsa después de retirar la primera patata.
Vacía, inspecciona, limpia y cambia las condiciones de almacenamiento si es necesario.
Un lugar oscuro, fresco, seco y ventilado, acompañado de una revisión periódica, puede ayudarte a aprovechar mucho mejor toda la compra.
Preguntas frecuentes
¿Una patata que está soltando líquido se puede comer?
Si está blanda por podredumbre, viscosa, tiene mal olor o presenta otros signos claros de deterioro, descártala.
¿Tengo que tirar todas las patatas de la bolsa?
No automáticamente. Examínalas individualmente y descarta las que presenten signos de deterioro.
¿Debo lavar las patatas antes de guardarlas?
Para almacenamiento prolongado suele ser mejor mantenerlas secas y lavarlas poco antes de utilizarlas.
¿Puedo guardarlas en una bolsa de plástico?
Una bolsa cerrada puede retener humedad. Es preferible un sistema que permita cierta ventilación.
¿Puedo guardar patatas y cebollas juntas?
Para conservarlas durante más tiempo es mejor mantenerlas separadas y proporcionar ventilación a ambas.
¿Qué hago con una patata verde?
Un verdor importante es una señal para ser prudente, ya que puede acompañarse de niveles mayores de glicoalcaloides. Las patatas muy verdes o deterioradas deberían descartarse.
¿Cada cuánto debería revisarlas?
Si almacenas una cantidad grande, una comprobación aproximadamente semanal es una rutina sencilla para detectar a tiempo humedad, brotes o piezas deterioradas.