La técnica de dividir plantas perennes en septiembre para rejuvenecerlas y conseguir nuevos ejemplares

Cuando una planta perenne lleva varios años creciendo en el mismo lugar, puede formar una mata grande y densa. A veces el centro empieza a perder vigor, aparecen menos flores o los nuevos brotes se concentran únicamente alrededor de los bordes.

En determinadas especies, dividir la mata permite rejuvenecer la plantación y obtener varios ejemplares a partir de una sola planta. Septiembre puede ser un buen momento para hacerlo con algunas perennes, especialmente cuando el calor intenso empieza a disminuir y todavía queda tiempo para que las raíces se establezcan antes del frío.

Sin embargo, no todas las plantas deben dividirse en otoño. La especie, el clima y el estado de la planta son fundamentales.

¿En qué consiste realmente dividir una planta?

La división no es simplemente cortar una planta grande en trozos.

Consiste en extraer una mata establecida y separarla en varias porciones, procurando que cada nueva sección conserve raíces sanas y suficientes puntos de crecimiento.

Después, las divisiones se vuelven a plantar por separado.

De una mata madura pueden obtenerse dos, tres o incluso más plantas, aunque no interesa conseguir el mayor número posible. Unas pocas divisiones fuertes suelen establecerse mejor que muchos fragmentos pequeños y débiles.

¿Por qué puede rejuvenecer una perenne?

Con los años, algunas plantas desarrollan un centro envejecido mientras los brotes jóvenes continúan avanzando hacia el exterior.

Puedes observar una mata que:

  • florece menos que antes;
  • tiene el centro prácticamente vacío;
  • produce brotes vigorosos únicamente en los bordes;
  • ocupa demasiado espacio;
  • empieza a competir con las plantas vecinas.

Dividirla permite conservar las partes jóvenes y vigorosas y volver a proporcionarles espacio.

Pero una floración escasa no significa automáticamente que la planta necesite división. Falta de luz, riego inadecuado, problemas de suelo o enfermedades pueden producir síntomas parecidos.

¿Por qué septiembre puede funcionar?

El final del verano y comienzo del otoño ofrece una combinación interesante en muchos climas: el suelo continúa relativamente cálido mientras las temperaturas ambientales empiezan a ser más moderadas.

Eso puede facilitar el establecimiento de nuevas raíces.

Como regla general, muchas perennes que florecen en primavera o principios del verano pueden dividirse después de terminar su floración, mientras que numerosas plantas que están floreciendo en otoño se manejan mejor en otra época.

No obstante, existen excepciones.

Comprueba siempre las necesidades concretas de la especie.

En climas muy cálidos, no te guíes únicamente por el calendario

Que sea septiembre no significa que las condiciones sean otoñales.

En zonas mediterráneas todavía pueden producirse días de calor intenso y suelo muy seco.

Dividir una planta durante una semana extremadamente calurosa aumenta el estrés porque inevitablemente se pierden algunas raíces durante el proceso.

Es preferible escoger un periodo con temperaturas más moderadas y evitar las horas centrales del día.

Si septiembre continúa siendo demasiado caluroso para una especie determinada, espera al momento más apropiado.

¿Qué plantas suelen admitir división?

Muchas perennes herbáceas que forman matas pueden multiplicarse de esta manera.

Dependiendo de la especie y del clima, entre las candidatas pueden encontrarse:

  • hostas;
  • hemerocallis;
  • algunos geranios perennes;
  • ciertas gramíneas ornamentales;
  • algunas plantas aromáticas y ornamentales que forman matas;
  • numerosas perennes de floración primaveral.

Pero esta lista no debe utilizarse como regla universal.

Hay plantas con raíces pivotantes profundas o sistemas radiculares que toleran mal ser alterados. Otras simplemente prefieren dividirse en primavera.

Antes de sacar una planta valiosa del suelo, identifica la especie.

Elige únicamente plantas sanas

La división es un proceso exigente.

No es el mejor momento para multiplicar una planta gravemente debilitada por una enfermedad, podredumbre o infestación importante.

Busca una mata con:

  • raíces firmes;
  • crecimiento sano;
  • varios puntos de brotación;
  • ausencia de podredumbre evidente.

Si detectas zonas blandas, negras o claramente deterioradas, investiga primero el problema.

No distribuyas material enfermo por diferentes zonas del jardín.

Prepara el nuevo lugar antes de desenterrar

Este pequeño detalle reduce mucho el estrés.

Antes de tocar la planta original, prepara los lugares donde colocarás las nuevas divisiones.

Elimina malas hierbas y comprueba el drenaje.

Prepara hoyos suficientemente amplios para recibir las raíces sin doblarlas de manera exagerada.

Así las divisiones no permanecerán durante mucho tiempo expuestas al sol y al viento mientras decides dónde plantarlas.

Riega previamente si el suelo está demasiado seco

Si la tierra está completamente endurecida y seca, puede resultar difícil extraer la mata sin romper muchas raíces.

Cuando sea apropiado para la especie, riega moderadamente el día anterior para que el terreno resulte más manejable.

No necesitas convertirlo en barro.

Buscamos una tierra ligeramente húmeda y trabajable.

Cómo extraer la mata

Utiliza una pala o una horquilla de jardín limpia y adecuada al tamaño de la planta.

Trabaja alrededor de la mata dejando cierta distancia respecto a la corona.

Introduce la herramienta progresivamente alrededor de todo el perímetro.

Después levanta el cepellón con cuidado.

Evita tirar directamente de los tallos.

En plantas grandes puede ser necesario trabajar desde varios puntos hasta liberar suficientes raíces.

Ahora observa antes de cortar

Una vez fuera del suelo, retira suavemente parte de la tierra suelta para poder ver la estructura.

Busca:

  • brotes jóvenes;
  • coronas;
  • raíces sanas;
  • centro envejecido;
  • zonas deterioradas.

Algunas matas pueden separarse suavemente con las manos.

Otras necesitan una pala afilada o un cuchillo de jardinería limpio.

La técnica depende completamente del sistema radicular.

Cada división necesita raíces y crecimiento

Este es el principio más importante.

No sirve cortar un fragmento de hojas sin raíces suficientes.

Cada nueva sección debería conservar una parte sana del sistema radicular y uno o varios puntos de crecimiento viables, según la especie.

En lugar de producir diez fragmentos diminutos, intenta obtener unas pocas divisiones robustas.

Tendrán más reservas para superar el trasplante.

¿Qué hacer con el centro viejo?

Si el centro está claramente agotado, seco o sin crecimiento útil, puede descartarse mientras se conservan las zonas exteriores más jóvenes.

Pero no elimines automáticamente el centro de todas las plantas.

En algunas matas continúa siendo perfectamente sano.

Examínalo primero.

El objetivo es seleccionar tejido vigoroso, no seguir una regla mecánica.

Planta las divisiones cuanto antes

No dejes las raíces expuestas durante horas.

Si no puedes plantar inmediatamente, mantenlas temporalmente protegidas del sol y evita que se sequen.

Coloca cada división aproximadamente a la misma profundidad a la que crecía originalmente, salvo que las necesidades específicas de la especie indiquen otra cosa.

Extiende las raíces de manera natural.

Rellena alrededor con tierra y presiona suavemente para eliminar grandes bolsas de aire sin compactar excesivamente.

El primer riego ayuda a asentar la tierra

Después de plantar, riega de forma suficiente para humedecer la zona radicular y asentar el suelo.

Durante las semanas posteriores, comprueba la humedad regularmente.

Las nuevas divisiones tienen menos raíces que la planta original y pueden secarse con mayor rapidez.

Eso no significa mantenerlas constantemente empapadas.

Introduce un dedo unos centímetros en la tierra y adapta el riego a las condiciones reales.

Una capa de acolchado puede resultar útil

Un acolchado moderado puede ayudar a limitar la pérdida rápida de humedad y reducir cambios bruscos de temperatura en el suelo.

Distribúyelo alrededor de la planta, pero no lo amontones directamente sobre la corona.

El exceso de humedad alrededor de la base puede favorecer problemas en determinadas especies.

No fertilices en exceso para acelerar el crecimiento

Una planta recién dividida necesita principalmente establecer nuevas raíces.

Añadir una gran cantidad de fertilizante no compensará el estrés del trasplante.

Si la especie necesita abonado en ese momento, utiliza un producto apropiado y respeta su dosis.

En muchos casos, preparar correctamente el suelo y mantener una humedad adecuada resulta más importante que intentar forzar inmediatamente nuevos brotes.

¿Cuándo sabrás que ha funcionado?

No esperes necesariamente una explosión de crecimiento inmediatamente.

El primer objetivo es que las divisiones desarrollen raíces.

Dependiendo de la especie y de la fecha, la parte aérea puede crecer poco antes de entrar en reposo.

La verdadera diferencia puede apreciarse durante la siguiente temporada de crecimiento.

Errores que conviene evitar

  • Dividir cualquier perenne simplemente porque ha llegado septiembre.
  • Trabajar durante una ola de calor.
  • Dividir una planta gravemente enferma.
  • Desenterrar antes de preparar el nuevo lugar.
  • Tirar de los tallos para sacar la mata.
  • Crear demasiados fragmentos pequeños.
  • Dejar divisiones sin suficientes raíces.
  • Mantener las raíces expuestas al sol durante mucho tiempo.
  • Enterrar la corona mucho más profundamente que antes.
  • Encharcar continuamente después del trasplante.
  • Añadir mucho fertilizante para intentar acelerar la recuperación.
  • Suponer que todas las especies necesitan dividirse cada año.

Cómo dividir una planta perenne paso a paso

  1. Identifica correctamente la especie.
  2. Comprueba que admite división.
  3. Confirma que septiembre es apropiado en tu clima.
  4. Evita días extremadamente calurosos.
  5. Selecciona una planta sana y suficientemente establecida.
  6. Prepara primero las nuevas ubicaciones.
  7. Riega el terreno previamente si está excesivamente seco.
  8. Utiliza herramientas limpias.
  9. Excava alrededor de la mata.
  10. Levanta el cepellón sin tirar de los tallos.
  11. Retira suavemente parte de la tierra suelta.
  12. Localiza raíces y puntos de crecimiento sanos.
  13. Separa la mata con las manos si resulta posible.
  14. Utiliza una herramienta limpia si necesita corte.
  15. Conserva divisiones suficientemente grandes.
  16. Elimina únicamente las partes claramente deterioradas.
  17. Protege las raíces del sol y del viento.
  18. Planta cada sección cuanto antes.
  19. Mantén aproximadamente la profundidad original.
  20. Riega después de plantar.
  21. Comprueba la humedad durante las semanas siguientes.
  22. Añade acolchado moderado si resulta apropiado.
  23. Evita cubrir directamente la corona.
  24. No fuerces el crecimiento con exceso de fertilizante.
  25. Observa la recuperación durante las semanas siguientes y la próxima temporada.

Dividir una perenne madura puede parecer una intervención drástica, pero para las especies adecuadas es una de las técnicas más útiles del jardín: permite renovar matas que han perdido vigor y, al mismo tiempo, transformar una planta establecida en varios ejemplares sin tener que comprarlos.

Preguntas frecuentes

¿Todas las plantas perennes se pueden dividir en septiembre?

No. Algunas prefieren la primavera, otras el otoño y determinadas especies toleran mal la división. Comprueba siempre la especie concreta.

¿Cada cuánto tiempo hay que dividirlas?

No existe un intervalo universal. Algunas pueden permanecer muchos años sin necesitarlo. El tamaño de la mata, la pérdida de vigor y las características de cada especie son mejores indicadores que un calendario fijo.

¿Puedo dividir una planta que todavía está floreciendo?

Depende de la especie, pero generalmente es preferible elegir el periodo recomendado para ella y evitar interrumpir una floración importante innecesariamente.

¿Cuántas plantas puedo conseguir de una mata?

Depende de su tamaño. Es mejor obtener unas pocas divisiones fuertes, con buenas raíces y puntos de crecimiento, que muchos fragmentos demasiado pequeños.

¿Debo cortar las raíces?

Solo cuando sea necesario para separar una mata que no puede dividirse suavemente. Utiliza una herramienta limpia y procura conservar la mayor cantidad posible de raíces sanas.

¿Hay que regar todos los días después de dividir?

No necesariamente. Comprueba la humedad del terreno y riega según el clima, el suelo y las necesidades de la especie. Evita tanto la sequedad prolongada como el encharcamiento.

¿Qué hago si septiembre todavía es muy caluroso?

No te guíes únicamente por el mes. Si continúan las temperaturas extremas, espera a unas condiciones más moderadas siempre que el calendario de la especie y tu clima lo permitan.