La cara interior de las persianas que recibe menos atención y también acumula suciedad

Cuando limpiamos las persianas solemos fijarnos en la parte más visible: las lamas que vemos desde la habitación o la superficie exterior que acumula polvo de la calle. Sin embargo, hay zonas que pueden pasar meses prácticamente olvidadas: los bordes, las uniones entre lamas y determinadas partes de la cara interior que quedan ocultas según la posición de la persiana.

Polvo doméstico, fibras, pequeños insectos y suciedad procedente de la ventana pueden terminar acumulándose allí. El problema es que, mientras la persiana está completamente subida o bajada, no siempre vemos todas sus superficies.

Una limpieza periódica, cambiando la posición de las lamas mientras trabajas, permite llegar mucho mejor a esos rincones.

Empieza mirando la persiana con buena luz

Antes de coger el paño, baja la persiana y observa las lamas desde diferentes ángulos.

Después súbela ligeramente.

Puede que aparezcan pequeñas franjas de suciedad que antes estaban escondidas.

Presta especial atención a:

  • uniones entre lamas;
  • extremos laterales;
  • ranuras;
  • zona próxima a las guías;
  • lama inferior;
  • superficie orientada hacia el cristal.

Una linterna puede ayudarte si la ventana recibe poca luz.

Haz la prueba del paño blanco

Pasa una microfibra blanca y seca por una de las lamas aparentemente limpias.

Después mira el tejido.

Si aparece una línea gris, ya sabes que existe una capa de polvo aunque no fuera evidente a simple vista.

Haz la misma prueba cerca de los extremos.

Muchas veces encontrarás más suciedad allí que en el centro.

Aspira antes de utilizar agua

Este paso facilita mucho el trabajo.

Utiliza el accesorio de cepillo suave de la aspiradora y una potencia moderada.

Pasa lentamente por las lamas.

Trabaja de arriba hacia abajo para que cualquier partícula que caiga termine sobre una zona que todavía no has limpiado.

No presiones demasiado para evitar deformar las lamas.

Cambia la posición mientras aspiras

Una única pasada con la persiana completamente cerrada puede dejar superficies sin limpiar.

Modifica ligeramente su posición cuando el mecanismo lo permita.

Esto deja al descubierto:

  • bordes superiores;
  • pequeñas separaciones;
  • puntos de unión;
  • zonas que quedan superpuestas.

La clave está precisamente en limpiar la persiana en más de una posición.

No olvides los laterales

Los extremos de las lamas están muy cerca de las guías y pueden acumular una línea de suciedad compacta.

Utiliza un pincel pequeño y seco.

Pásalo suavemente por las esquinas.

Después aspira inmediatamente lo que hayas desprendido.

Un cepillo de dientes de cerdas suaves reservado para limpieza también puede servir.

Ahora prepara una limpieza suave

Para muchas persianas lavables de PVC o determinados materiales sintéticos puede utilizarse una solución sencilla:

1 litro de agua templada + 1 cucharadita de lavavajillas suave.

No necesitas producir mucha espuma.

Humedece una microfibra y escúrrela muy bien.

Antes de utilizar cualquier producto, comprueba las recomendaciones del fabricante, especialmente si las persianas son de madera, aluminio pintado o tienen un acabado especial.

Trabaja lama por lama

Empieza en la parte superior.

Sujeta suavemente cada lama cuando sea necesario y pasa la microfibra de un extremo al otro.

No ejerzas presión excesiva.

Después pasa por el borde que normalmente queda menos visible.

Continúa descendiendo.

Este método tarda algo más que pasar un paño rápidamente sobre toda la superficie, pero evita dejar franjas sin limpiar.

Aclara la microfibra con frecuencia

Si tienes muchas persianas, el agua puede ensuciarse rápidamente.

No continúes limpiando con un paño gris.

Acláralo regularmente y cambia el agua cuando sea necesario.

De lo contrario, simplemente estarás desplazando la suciedad de una lama a otra.

Utiliza dos paños

Una rutina muy práctica consiste en tener:

  • una microfibra ligeramente húmeda;
  • otra completamente seca.

Limpia una sección con la primera.

Pasa después la segunda.

Así reduces marcas y evitas dejar humedad acumulada alrededor de las uniones.

Las guías también necesitan atención

Mientras limpias las lamas, observa los canales laterales por donde se desplaza la persiana.

Allí pueden quedar:

  • polvo;
  • pequeños insectos;
  • fibras;
  • arenilla.

Empieza con la aspiradora.

Utiliza la boquilla estrecha sin introducirla a la fuerza.

Para esquinas pequeñas, desprende primero la suciedad con un pincel.

Evita empujar el polvo hacia el mecanismo

No introduzcas un paño cargado de suciedad profundamente dentro de las guías.

Retira primero los residuos sueltos.

Tampoco introduzcas herramientas metálicas o puntiagudas para alcanzar zonas estrechas.

Podrías dañar el acabado o interferir con el movimiento.

Mira la lama inferior

La última lama suele recibir bastante suciedad.

Limpia:

  • superficie superior;
  • cara inferior;
  • borde;
  • extremos.

Pasa una microfibra por toda su longitud.

Si tiene topes u otras pequeñas piezas, limpia alrededor con un cepillo suave.

Limpia también el alféizar

Parte del polvo que desprendes terminará sobre la ventana.

Por eso conviene limpiar siguiendo este orden:

persiana → marco → cristal → alféizar → suelo.

Así evitas repetir trabajo.

Aspira primero cualquier residuo seco del alféizar y después utiliza el método apropiado para su material.

Cuidado con las persianas de madera

No utilices automáticamente agua jabonosa.

La madera y determinados acabados pueden ser sensibles al exceso de humedad.

Empieza con una microfibra seca o ligeramente humedecida si el fabricante lo permite.

Nunca empapes las lamas.

Sécalas inmediatamente.

Para tratamientos específicos, sigue las instrucciones del fabricante.

¿Y las persianas de aluminio?

Utiliza productos compatibles con el acabado.

Evita estropajos abrasivos.

Una esponja demasiado áspera puede dejar pequeñas marcas permanentes.

Empieza siempre por la solución menos agresiva y haz una prueba en una zona poco visible cuando tengas dudas.

No abuses del desengrasante

Una persiana de cocina puede presentar una película algo más grasa, pero eso no significa que necesite automáticamente un producto muy fuerte.

Empieza con agua templada y una pequeña cantidad de lavavajillas si el material lo permite.

Si necesitas un producto específico, comprueba primero su compatibilidad.

Nunca mezcles distintos limpiadores.

Para suciedad adherida, no rasques

Si encuentras una pequeña mancha seca, coloca encima la microfibra ligeramente húmeda durante 30-60 segundos, siempre que el material tolere humedad.

Después frota suavemente.

Repite si es necesario.

Evita cuchillos, cuchillas y estropajos metálicos.

Una pequeña mancha no merece una lama rayada.

No pulverices directamente sobre el mecanismo

Si utilizas algún limpiador compatible, aplícalo primero sobre el paño.

Pulverizar grandes cantidades directamente sobre la persiana puede hacer que el líquido llegue a:

  • mecanismos;
  • juntas;
  • interior del cajón;
  • pared;
  • componentes metálicos.

Para una limpieza rutinaria, necesitas muy poca humedad.

Revisa la cinta o cordón

Si tu persiana utiliza cinta, observa su estado.

Puede acumular suciedad por el contacto constante con las manos.

No la empapes ni desmontes el mecanismo.

Consulta las instrucciones del sistema antes de realizar una limpieza húmeda.

Si está deshilachada o presenta daños importantes, puede necesitar sustitución.

Cuidado con las persianas motorizadas

Si tienes un modelo eléctrico, evita introducir agua cerca del motor, controles o conexiones.

No desmontes el cajón para una limpieza rutinaria.

Sigue las instrucciones específicas del fabricante.

Si existe un problema en el mecanismo eléctrico, solicita una revisión apropiada.

Seca antes de subirla completamente

Después de limpiar, deja la persiana extendida hasta que esté seca.

Esto es especialmente importante si has utilizado una microfibra húmeda entre las lamas.

No la enrolles o recojas inmediatamente con humedad.

Pasa un paño seco por las zonas donde todavía veas gotas.

¿Cada cuánto conviene limpiar esta cara?

Depende de la ubicación.

Como orientación, una revisión cada uno o dos meses puede evitar grandes acumulaciones.

Puede necesitar más frecuencia si:

  • la ventana permanece abierta muchas horas;
  • hay obras o tráfico cerca;
  • tienes mascotas;
  • la persiana está en la cocina;
  • entra mucho polvo exterior.

No necesitas realizar una limpieza profunda cada semana.

Una rutina rápida para no olvidarla

Cuando limpies las ventanas:

  1. Baja la persiana.
  2. Observa la cara interior y las uniones.
  3. Aspira de arriba hacia abajo.
  4. Cambia ligeramente la posición.
  5. Aspira las zonas recién expuestas.
  6. Limpia las lamas con una microfibra compatible.
  7. Revisa los extremos.
  8. Aspira las guías.
  9. Limpia la lama inferior.
  10. Seca.
  11. Continúa con marco, cristal y alféizar.

Errores que conviene evitar

  • Limpiar siempre la persiana en una única posición.
  • Olvidar los bordes de las lamas.
  • Empezar mojando una capa gruesa de polvo.
  • Utilizar demasiada agua.
  • Aplicar el mismo producto a madera, PVC y aluminio.
  • Rascar manchas con objetos metálicos.
  • Olvidar las guías laterales.
  • Subir la persiana mientras todavía está húmeda.
  • Pulverizar limpiador directamente sobre mecanismos eléctricos.

Para ir un poco más allá

Una vez terminada la persiana, pasa el dedo por la parte superior del marco de la ventana.

Después revisa las esquinas y el carril inferior.

Son zonas que presentan el mismo problema: están muy cerca de superficies que limpiamos habitualmente, pero quedan fuera del recorrido normal del paño.

Puedes dedicar cada semana unos minutos a una de estas pequeñas áreas en lugar de intentar limpiarlas todas de una vez.

Preguntas frecuentes

¿Qué parte de la persiana solemos olvidar?

Especialmente los bordes y las zonas de las lamas que quedan parcialmente ocultas cuando la persiana permanece siempre en la misma posición.

¿Debo aspirar o pasar primero un paño húmedo?

Aspira o retira el polvo en seco primero. Después realiza la limpieza húmeda si el material lo permite.

¿Qué mezcla puedo utilizar?

Para muchas superficies lavables, 1 litro de agua templada con 1 cucharadita de lavavajillas suave puede ser suficiente. Comprueba siempre el material.

¿Puedo utilizar el mismo método en madera?

No necesariamente. La madera puede necesitar mucha menos humedad y cuidados específicos.

¿Cuál es el truco para descubrir la suciedad que no ves?

No limpies la persiana siempre completamente cerrada. Cambia ligeramente la posición de las lamas y observa los bordes que aparecen. Es frecuente descubrir una fina línea de polvo precisamente en esas superficies que llevan meses quedando escondidas durante la limpieza habitual.