¿Deberíamos agradecer a los hombres que colaboran en las tareas domésticas?
El mundo ha cambiado, pero no tanto. Aunque ya no es obligatorio que la mujer sea la encargada del hogar y muchas trabajen fuera, culturalmente sigue siendo ella quien asume la mayor parte de las responsabilidades del hogar. Por eso, cuando los hombres realizan tareas domésticas, se habla de que “ayudan”, como si fuera un gesto voluntario y no una responsabilidad compartida.
Las tareas del hogar no se limitan a lavar los platos o cocinar, sino que incluyen cuidar a niños y personas mayores, hacer la compra, lavar la ropa, planchar, organizar y limpiar la casa.
La percepción diferente del esfuerzo en el hogar
Existe un fenómeno que podríamos llamar “cesto medio lleno o medio vacío”, que muestra cómo las mujeres suelen estar educadas para ser ordenadas y limpias, mientras que los hombres no perciben las mismas prioridades. Por ejemplo, si hay que sacar la basura y un hombre ve el cesto medio vacío, puede decidir dejarlo para otro día. En cambio, una mujer lo verá medio lleno y lo llevará fuera de inmediato.
Responsabilidad y equidad en las tareas domésticas
No hace falta ser feminista para entender que no es justo que la mujer cargue casi siempre con la mayor parte de las responsabilidades del hogar. Es aún más importante dejar de esperar un “gracias” o algún reconocimiento especial cuando un hombre contribuye. Todos los adultos que viven en una casa deben hacerse cargo del orden y la limpieza.
Dejar de agradecer a los hombres por “ayudar” en las tareas domésticas sería un paso importante hacia una sociedad más justa e igualitaria.
