Cómo limpiar un rallador fácilmente cuando quedan restos atrapados entre los agujeros

Queso, zanahoria, patata, ajo o chocolate pueden quedarse atrapados entre los pequeños orificios del rallador y secarse rápidamente. Cuando esto ocurre, pasar una esponja por encima no solo resulta poco eficaz: también puede hacer que sus fibras se enganchen en las cuchillas. El truco más sencillo es limpiar el rallador inmediatamente después de utilizarlo y hacerlo desde la cara interior hacia fuera con agua templada y un cepillo de cerdas firmes, manteniendo siempre los dedos alejados de las zonas cortantes.

El método principal: agua templada y cepillo

Necesitas lavavajillas, agua templada y un cepillo para vajilla de mango largo.

  1. Coloca el rallador bajo agua corriente inmediatamente después de usarlo.
  2. Enjuágalo preferiblemente desde la parte interior hacia la exterior.
  3. Añade unas gotas de lavavajillas al cepillo.
  4. Sujeta firmemente el rallador por el mango o una zona no cortante.
  5. Cepilla la cara interior para empujar los restos hacia fuera.
  6. Después limpia suavemente el exterior siguiendo la dirección de las cuchillas.
  7. Presta atención a las esquinas y a la base.
  8. Aclara abundantemente.
  9. Sacude el exceso de agua.
  10. Déjalo secar completamente antes de guardarlo.

Hacerlo inmediatamente puede convertir una tarea de varios minutos en una limpieza de apenas unos segundos.

El truco cuando el queso se queda pegado

El queso es especialmente problemático porque combina grasa con pequeños fragmentos que quedan introducidos en los agujeros.

No empieces frotando agresivamente con una esponja.

Deja correr agua templada sobre la cara interior durante aproximadamente 30-60 segundos.

Después utiliza el cepillo desde dentro hacia fuera.

El agua y el detergente ayudan a desprender la grasa mientras las cerdas empujan los pequeños residuos fuera de las perforaciones.

Si todavía queda queso, repite el procedimiento.

Si los restos ya se han secado

Cuando el rallador lleva horas en el fregadero, necesitarás ablandar primero los residuos.

Introduce únicamente la parte metálica en agua templada con unas gotas de lavavajillas durante 5-10 minutos, siempre que el diseño y los materiales del rallador permitan el remojo.

Después utiliza el cepillo.

Los restos secos deberían desprenderse con mucha más facilidad.

No necesitas raspar cada agujero individualmente.

Si el rallador tiene mango de madera, componentes eléctricos u otros materiales sensibles al agua, no lo sumerjas completamente.

Utiliza un cepillo, no los dedos

Nunca intentes retirar un trozo de alimento pasando directamente un dedo sobre las perforaciones.

Las pequeñas cuchillas pueden producir cortes fácilmente.

Un cepillo de vajilla permite ejercer presión manteniendo las manos alejadas.

Para agujeros pequeños también puedes utilizar un cepillo de dientes reservado exclusivamente para la cocina, siempre trabajando con cuidado.

No utilices el mismo cepillo para higiene personal.

El sentido en el que limpias importa

En muchos ralladores, las cuchillas sobresalen hacia el exterior.

Si pasas una esponja en sentido contrario, puede engancharse y romperse.

Observa primero la orientación de los agujeros.

En la cara exterior, mueve el cepillo siguiendo el sentido menos agresivo de las cuchillas, en lugar de arrastrarlo contra ellas.

Desde el interior normalmente resulta más fácil empujar los residuos hacia fuera sin enganchar el material de limpieza.

El truco para los agujeros más pequeños

Los lados destinados a rallado fino pueden retener ajo, jengibre, cítricos o queso.

Coloca esa superficie bajo agua templada.

Cepilla desde el reverso.

Después gira el rallador y realiza pasadas muy suaves por la superficie exterior.

Si observas un pequeño resto concreto, utiliza las cerdas del cepillo para desalojarlo.

Evita agujas, cuchillos y otros objetos metálicos que puedan deformar las perforaciones o resbalar hacia tus dedos.

Qué hacer después de rallar alimentos grasos

Después de rallar quesos grasos o determinados chocolates, el agua por sí sola puede dejar una película.

Utiliza unas gotas de lavavajillas.

Cepilla toda la superficie y no solamente los agujeros visiblemente sucios.

Aclara hasta que el metal deje de sentirse resbaladizo.

Presta especial atención a la base del rallador, donde puede acumularse una mezcla de agua, grasa y pequeñas partículas.

¿Se puede meter en el lavavajillas?

Depende del rallador.

Muchos modelos de acero inoxidable pueden ser aptos para lavavajillas, mientras que otros incorporan mangos, recubrimientos o materiales que requieren lavado manual.

Comprueba las indicaciones del fabricante.

Incluso cuando sea apto, conviene aclarar previamente los grandes restos de alimentos.

Colócalo de manera estable para que no pueda desplazarse y crear un riesgo al descargar el lavavajillas.

Cómo secarlo correctamente

Después de aclararlo, sacude cuidadosamente el exceso de agua sujetándolo por el mango.

Déjalo secar en una posición donde circule el aire.

Si quieres utilizar un paño, limpia únicamente las zonas lisas y seguras.

Evita arrastrar una microfibra sobre las cuchillas porque puede engancharse.

No guardes el rallador todavía húmedo, especialmente si existen uniones o componentes metálicos susceptibles de deteriorarse.

El hábito que evita prácticamente todo el problema

Cuando termines de rallar, no dejes el utensilio sobre la encimera mientras continúas cocinando.

Dedica unos segundos a colocarlo bajo el grifo.

Aunque no quieras lavarlo completamente en ese momento, retirar los restos antes de que se sequen facilita enormemente la limpieza posterior.

Especialmente después de utilizar:

  • Queso.
  • Ajo.
  • Jengibre.
  • Patata.
  • Zanahoria.
  • Chocolate.
  • Ralladura de cítricos.

Un aclarado inmediato suele ser suficiente para impedir que las partículas se endurezcan.

Errores que conviene evitar

  • Pasar los dedos por las cuchillas. Existe riesgo de corte.
  • Frotar agresivamente con una esponja. Puede engancharse y romperse.
  • Esperar hasta que el alimento se seque. La limpieza será mucho más difícil.
  • Utilizar cuchillos para desatascar los agujeros. Pueden resbalar o dañar el rallador.
  • Sumergir mangos de madera o componentes no resistentes al agua.
  • Guardar el rallador húmedo.
  • Suponer que cualquier rallador puede ir al lavavajillas. Comprueba las instrucciones.

Para ir un poco más allá

Después de rallar queso, utiliza siempre lavavajillas para eliminar la película grasa además de las partículas visibles.

Con ajo o jengibre, aclara inmediatamente porque las fibras pequeñas se adhieren con facilidad a los agujeros finos.

Reserva un cepillo de mango largo exclusivamente para utensilios de cocina: permite limpiar ralladores, coladores y otras superficies perforadas sin acercar los dedos a bordes afilados.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el truco más rápido para limpiar un rallador?

Enjuagarlo inmediatamente desde el interior hacia fuera y utilizar un cepillo de vajilla con unas gotas de lavavajillas.

¿Qué hago si el queso ya está seco?

Ablanda los restos durante 5-10 minutos con agua templada y detergente, si el rallador admite remojo, y después cepilla.

¿Puedo utilizar una esponja?

Puedes utilizarla en las partes lisas, pero evita arrastrarla contra las cuchillas porque puede engancharse.

¿Cómo limpio los agujeros pequeños?

Cepilla principalmente desde la cara interior para empujar los residuos hacia fuera.

¿Puedo meter el rallador en el lavavajillas?

Solo si el fabricante indica que es apto. Los materiales del mango y los recubrimientos pueden requerir lavado manual.