Cómo limpiar correctamente el cajón de las verduras del frigorífico y evitar malos olores

El cajón de las verduras es una de las zonas del frigorífico donde más fácilmente terminan acumulándose hojas marchitas, tierra, pequeñas gotas de líquidos y restos de frutas y hortalizas. Como además suele permanecer cerrado, cualquier alimento deteriorado puede provocar rápidamente malos olores. La solución más eficaz consiste en vaciarlo por completo, retirar primero los residuos secos, lavarlo con agua templada y jabón suave y, sobre todo, secarlo perfectamente antes de volver a colocar los alimentos.

El método principal: sacar el cajón y lavarlo por completo

Necesitas agua templada, lavavajillas suave, una esponja no abrasiva y dos microfibras limpias.

  1. Vacía completamente el cajón.
  2. Revisa las frutas y verduras y retira las piezas deterioradas.
  3. Saca el cajón siguiendo las instrucciones del frigorífico.
  4. Elimina hojas, tierra y otros restos sólidos.
  5. Si el cajón está muy frío, deja que alcance una temperatura menos extrema antes de utilizar agua templada para evitar cambios bruscos de temperatura en determinados plásticos.
  6. Lávalo con agua templada y unas gotas de lavavajillas.
  7. Limpia fondo, paredes, esquinas, tiradores y guías accesibles.
  8. Aclara cuidadosamente para eliminar cualquier resto de jabón.
  9. Seca con una microfibra limpia.
  10. Déjalo terminar de secarse al aire antes de introducirlo nuevamente.

No vuelvas a llenar el cajón mientras conserve gotas de agua.

El lugar que suele olvidarse: debajo del cajón

Retirar el cajón permite descubrir una zona que muchas veces permanece meses sin limpiarse.

Pueden encontrarse allí migas, hojas secas e incluso líquido procedente de alguna fruta deteriorada.

Retira primero los restos con una microfibra seca.

Después utiliza otra ligeramente humedecida con agua templada y una pequeña cantidad de lavavajillas.

Pasa finalmente un paño apenas humedecido con agua limpia y seca.

Evita que entre líquido en conductos, rejillas o componentes del frigorífico.

Cómo limpiar las guías y esquinas

Las ranuras por donde se desliza el cajón pueden acumular bastante suciedad.

Utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves o una microfibra alrededor de una herramienta plástica roma.

Trabaja suavemente sobre las esquinas.

No utilices cuchillos ni destornilladores para sacar residuos secos.

Si algo está muy adherido, coloca encima durante 2-3 minutos una microfibra humedecida con agua jabonosa para ablandarlo.

Después debería desprenderse con mucha menos fuerza.

El truco para eliminar los malos olores

El primer paso no es perfumar el frigorífico, sino encontrar la causa.

Revisa especialmente:

  • Verduras marchitas.
  • Frutas excesivamente maduras.
  • Líquidos derramados.
  • Hojas podridas.
  • Envases abiertos.
  • Restos escondidos debajo del cajón.

Después de eliminar la causa, lava y seca completamente el compartimento.

Si todavía existe olor, puedes colocar temporalmente en el frigorífico un recipiente abierto con bicarbonato, evitando que pueda volcarse sobre los alimentos.

Sin embargo, ningún absorbente de olores sustituye una limpieza adecuada.

No guardar verduras mojadas

El exceso de humedad puede acelerar el deterioro de algunos productos.

Si has lavado frutas o verduras antes de guardarlas, sécalas adecuadamente cuando corresponda.

Retira también cualquier agua acumulada en el fondo del cajón.

Esto no significa que todas las verduras necesiten un ambiente extremadamente seco: algunos frigoríficos tienen cajones con control de humedad diseñados para diferentes tipos de productos.

Utiliza esos controles siguiendo las instrucciones del fabricante.

Aprovecha para revisar una pieza cada vez

Cuando encuentres una fruta o verdura deteriorada, no te limites a retirarla.

Comprueba las piezas que estaban en contacto con ella.

Una naranja con moho, un tomate roto o una hoja podrida pueden ensuciar los alimentos cercanos.

Desecha los productos claramente deteriorados y limpia cualquier líquido que hayan dejado.

Coloca delante los alimentos que necesiten consumirse primero.

Esta pequeña reorganización puede reducir considerablemente el desperdicio.

No sobrecargar el cajón

Llenarlo hasta arriba dificulta ver qué hay en el fondo y puede aplastar productos delicados.

Además, la circulación del aire puede verse afectada dependiendo del diseño del frigorífico.

Organiza los alimentos sin comprimirlos excesivamente.

Evita colocar objetos pesados encima de frutas delicadas.

Si compras grandes cantidades, revisa el fondo del cajón cada pocos días para localizar alimentos que estén madurando rápidamente.

¿Sirve el vinagre?

Para la limpieza rutinaria no es imprescindible.

Agua templada y lavavajillas suelen ser suficientes para retirar suciedad y residuos de alimentos.

Además, las instrucciones de limpieza pueden variar según los materiales del frigorífico.

Si quieres utilizar otro producto, consulta primero el manual del fabricante.

Nunca mezcles vinagre con lejía ni combines diferentes limpiadores.

Qué hacer después de un derrame importante

Si una fruta se ha roto y ha dejado líquido pegajoso:

  1. Retira inmediatamente los alimentos cercanos.
  2. Absorbe el líquido con papel de cocina.
  3. Saca el cajón.
  4. Lava con agua templada y detergente.
  5. Limpia también la superficie situada debajo.
  6. Aclara.
  7. Seca completamente.
  8. Revisa los alimentos que estaban en contacto con el derrame.

No esperes a la limpieza mensual. Los líquidos azucarados se vuelven mucho más difíciles de retirar cuando se secan.

Mantener el frigorífico a una temperatura adecuada

Una buena limpieza no compensará una refrigeración incorrecta.

Como referencia general, el frigorífico debería mantenerse a 4 °C o menos.

Evita mantener la puerta abierta durante largos periodos mientras organizas el cajón.

Si observas condensación excesiva, alimentos que se deterioran anormalmente rápido o problemas de temperatura, comprueba los ajustes y consulta el manual del aparato.

Cada cuánto limpiar el cajón

Realiza una revisión rápida aproximadamente una vez por semana, aprovechando para retirar hojas y productos deteriorados.

Los derrames deben limpiarse inmediatamente.

Una limpieza completa puede realizarse aproximadamente cada 3-4 semanas, ajustando la frecuencia al uso.

Si almacenas grandes cantidades de frutas y verduras, probablemente necesitarás hacerlo con mayor frecuencia.

Errores que conviene evitar

  • Limpiar únicamente lo que se ve sin retirar el cajón. Puede haber residuos debajo.
  • Guardar alimentos deteriorados junto a los demás. Revísalos periódicamente.
  • Volver a colocar el cajón todavía húmedo. Sécalo completamente.
  • Utilizar estropajos abrasivos. Pueden rayar el plástico.
  • Aplicar agua muy caliente sobre un cajón extremadamente frío. Evita cambios bruscos de temperatura.
  • Pulverizar limpiadores cerca de conductos o componentes internos.
  • Intentar ocultar un mal olor con ambientadores. Primero hay que eliminar su origen.

Para ir un poco más allá

Coloca delante las frutas y verduras que necesitan consumirse primero y deja las recién compradas detrás.

Revisa especialmente productos delicados como fresas, hojas verdes y frutas muy maduras, ya que pueden deteriorarse rápidamente.

Si tu frigorífico dispone de un selector de humedad en los cajones, consulta el manual para aprovecharlo correctamente según los alimentos almacenados.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor método para limpiar el cajón?

Sacarlo, retirar todos los residuos, lavarlo con agua templada y lavavajillas suave, aclararlo y secarlo completamente.

¿Cómo elimino el mal olor?

Localiza primero el alimento o derrame responsable, limpia todo el compartimento y deja que se seque. El bicarbonato puede utilizarse después como ayuda para olores residuales.

¿Puedo utilizar lejía?

Para la limpieza rutinaria normalmente no es necesaria. Si necesitas desinfectar por una situación concreta, utiliza únicamente productos y concentraciones compatibles con el aparato y sigue sus instrucciones.

¿Tengo que lavar las verduras antes de guardarlas?

Depende del producto. Si decides lavarlas, evita almacenarlas con exceso de agua y sigue las recomendaciones específicas para cada alimento.

¿Cada cuánto debería revisar el cajón?

Una revisión semanal permite retirar rápidamente alimentos deteriorados y pequeños residuos antes de que provoquen olores o ensucien todo el compartimento.