Cómo conservar el ajo para que no brote, no se enmohezca y no se seque
El ajo es un ingrediente muy común en la cocina eslava y de Europa del Este. Es ideal para acompañar patatas, salsas, sopas y carnes, y sus beneficios para la salud son reconocidos mundialmente. Además, es una de las mejores armas para reforzar el sistema inmunitario.
Pero para que el ajo conserve todas sus propiedades y cumpla bien su función, es fundamental almacenarlo correctamente. Si le ofrecemos las condiciones adecuadas, puede mantenerse hasta la próxima temporada. En cuanto el ajo comienza a brotar, pierde rápido sus nutrientes y sabor característico, por lo que se deteriora con facilidad.
El ajo madura rápidamente con alta humedad y contiene sustancias que limitan su duración. Por eso es tan importante almacenarlo bien.
Métodos tradicionales para almacenar ajo
Una vieja técnica popular consiste en trenzar los ramos de ajo y colgarlos en un lugar fresco y oscuro, como un sótano o un desván. Así, el ajo puede conservarse varios meses sin brotar.
Raíces
El ajo fresco suele tener raíces, que aunque no siempre son visibles, desempeñan un papel clave en que el ajo brote o no. Quemar las raíces con un mechero, cerillas o sobre el fuego ayuda a prolongar la frescura y la vida útil del ajo.
Sal
Para esta técnica necesitarás un frasco de vidrio de tres litros con tapa o un recipiente de plástico. Coloca capas alternas de ajo y sal, y cierra bien. La sal absorbe la humedad extra, manteniendo el ajo fresco por más tiempo.
Otras alternativas
- En lugar de sal, puedes enterrar el ajo en ceniza, harina o serrín.
- Asegúrate de que la capa superior no sea más gruesa de 2 cm.
Parafina
Este método, muy usado antes en tiendas de alimentos, consiste en sumergir el ajo recién cosechado en parafina fundida durante 3-4 segundos y dejar escurrir el exceso. Así, el ajo pierde humedad y se conserva fresco más tiempo, evitando que se estropee rápido.
