Cómo limpiar fácilmente el cabezal de la ducha de restos y piedras
Por qué se acumulan piedras y depósitos en el cabezal de la ducha
Por más que lo intentes, en cualquier cabezal de ducha pueden aparecer piedras y restos calcáreos. Estos depósitos suelen obstruir los orificios, afectando el flujo del agua y causando que el cabezal deje de funcionar correctamente. A continuación, te explicamos cómo eliminar el sarro y devolverle su estado original.
Cómo desmontar el cabezal de la ducha
El agua dura contiene altas concentraciones de sales de magnesio y calcio, que con el tiempo se acumulan en las tuberías formando una capa de sarro visible. ¿Cómo solucionarlo? La clave está en usar ácido cítrico para eliminar estos depósitos. Para ello, debes desmontar el cabezal y sumergirlo en una solución de limpieza adecuada.
Es común que todos los agujeros se tapen con sarro y piedras. Por eso, para una limpieza profunda es necesario retirar la cubierta del cabezal. Primero, desconéctalo del tubo. Hay diferentes tipos de cabezales: en algunos, la cubierta se desenrosca de una sola pieza, mientras que en otros primero hay que quitar una tapa central antes de separar toda la cubierta.
En los cabezales con interruptor, los tapones suelen retirarse con una llave de pasador, aunque también puedes usar unos alicates de punta fina o unas tijeras con las puntas redondeadas.
Preparar la solución y limpiar el cabezal
Esta es la parte del cabezal que requiere limpieza. Para preparar la solución, compra un paquete de 80 g de ácido cítrico; con la mitad de esa cantidad basta para limpiar un cabezal.
- Coloca 40 g de ácido cítrico en un recipiente.
- Vierte agua caliente (no hirviendo) sobre el ácido cítrico y mezcla bien.
- Sumerge la cubierta del cabezal en esta solución y déjala reposar durante una hora.
- Luego, retira la cubierta, sécala y revisa que todos los orificios estén limpios.
Después de esta limpieza, tu cabezal quedará prácticamente como nuevo, sin restos de sarro.
¿Qué hacer con los cabezales fijos?
En el caso de las duchas fijas, llena una bolsa de plástico con la solución de ácido cítrico y átala de manera que la ducha quede completamente sumergida en el líquido. Déjala actuar durante dos horas para que los depósitos se disuelvan por completo.
