Esperas durante semanas a que los tomates cambien de color y, cuando por fin empiezan a ponerse rojos, descubres algo extraño: la zona alrededor del tallo permanece amarilla, amarillenta o incluso ligeramente verdosa, mientras el resto del fruto parece avanzar hacia la maduración.
Es fácil pensar que simplemente necesita unos días más. Sin embargo, cuando esa zona se mantiene amarilla y además está más dura que el resto del tomate, puede tratarse de un problema conocido como hombros amarillos o yellow shoulder disorder.
No suele deberse a una sola causa. El calor intenso, la exposición solar, la nutrición de la planta y las características de la variedad pueden intervenir. Y, sobre todo, añadir más agua sin comprobar primero el suelo no necesariamente solucionará el problema.
Primero comprueba cómo se siente la mancha
No te fijes únicamente en el color.
Toca suavemente la zona amarilla alrededor del pedúnculo y compárala con la parte roja.
Si permanece:
- amarilla o verdosa;
- claramente más dura;
- menos madura que el resto;
- localizada principalmente alrededor de la parte superior;
puede encajar con el problema de hombros amarillos.
En cambio, si todo el tomate todavía está firme y cambiando progresivamente de color, quizá simplemente no haya terminado de madurar.
¿Qué son exactamente los hombros amarillos?
Los “hombros” son la parte superior del tomate, alrededor del tallo.
Durante una maduración normal, esta zona debería desarrollar el color característico de la variedad.
Cuando existe este trastorno, determinadas áreas no producen correctamente los pigmentos esperados y pueden permanecer amarillas o verdosas.
Además, la pulpa situada debajo puede quedar más firme y tener peor textura.
El calor puede estar detrás del problema
El final del verano puede ser especialmente complicado para los tomates.
Cuando los frutos reciben temperaturas muy elevadas mientras maduran, el desarrollo del color puede verse afectado.
La producción de pigmentos rojos como el licopeno disminuye con temperaturas excesivamente altas.
Por eso, un tomate expuesto a mucho calor puede presentar una maduración irregular aunque lleve bastante tiempo en la planta.
Demasiado sol directo tampoco ayuda
Los tomates necesitan luz, pero el fruto no necesita quedar completamente expuesto al sol intenso durante todo el día.
Las hojas forman una protección natural.
Si realizas una poda excesiva y eliminas gran parte del follaje situado alrededor de los frutos, estos pueden quedar expuestos a temperaturas superficiales mucho mayores.
No retires hojas sanas simplemente para que “el sol madure los tomates”.
Conserva suficiente follaje
Una planta demasiado deshojada pierde parte de la sombra que protege los frutos.
Retira principalmente:
- hojas enfermas;
- hojas completamente secas;
- partes muy dañadas;
- follaje que realmente necesite eliminarse por manejo sanitario.
Evita una poda drástica en pleno calor.
El objetivo es mantener una planta ventilada sin dejar los tomates completamente descubiertos.
Comprueba el riego antes de añadir más agua
Una zona amarilla no significa automáticamente que la planta tenga sed.
Introduce un dedo varios centímetros en el suelo o comprueba la humedad de otra forma apropiada.
Si todavía está húmedo, no riegues simplemente porque el tomate presenta una coloración irregular.
El exceso de agua puede crear otros problemas.
Lo importante es mantener cierta regularidad
Los tomates agradecen un suministro de agua relativamente constante.
Alternar entre periodos de sequedad intensa y riegos excesivos puede estresar las plantas y favorecer distintos problemas en los frutos.
Cuando necesiten agua, realiza un riego profundo dirigido al suelo.
Evita pequeños riegos superficiales constantes que solo humedecen los primeros centímetros.
Riega por la mañana cuando sea posible
Regar temprano permite que la planta disponga de humedad antes de las horas más calurosas.
Dirige el agua hacia la base.
Evita mojar innecesariamente el follaje, especialmente si las condiciones favorecen enfermedades fúngicas.
La frecuencia dependerá de:
- temperatura;
- tipo de suelo;
- tamaño de la planta;
- cultivo en suelo o maceta;
- lluvia.
No existe un número de litros universal para todos los tomates.
El potasio también puede influir
La nutrición es otra pieza importante.
Una disponibilidad insuficiente de potasio puede estar asociada a problemas de maduración y coloración.
Pero esto no significa que debas añadir inmediatamente un fertilizante rico en potasio.
Un exceso de fertilización también puede causar desequilibrios.
Si el problema aparece repetidamente en muchos frutos, considera analizar el suelo o revisar el programa de fertilización que estás utilizando.
Cuidado con el exceso de nitrógeno
Demasiado nitrógeno puede producir plantas enormes, muy verdes y llenas de hojas, pero no necesariamente mejores tomates.
Utiliza fertilizantes formulados para tomates siguiendo las cantidades indicadas por el fabricante.
No aumentes la dosis intentando acelerar la maduración.
Más fertilizante no equivale automáticamente a más producción.
El pH del suelo también importa
Aunque existan nutrientes, la planta necesita poder absorberlos.
Un pH inadecuado puede limitar la disponibilidad de determinados elementos.
Para tomates cultivados en suelo, un intervalo ligeramente ácido, aproximadamente pH 6,0-6,8, suele resultar adecuado.
Si llevas varias temporadas observando problemas de nutrición, un análisis del suelo puede darte mucha más información que añadir productos al azar.
¿Debes dejar el tomate más tiempo en la planta?
Depende.
Si el fruto todavía está iniciando la maduración, puedes darle algo más de tiempo.
Pero si está completamente rojo excepto por unos hombros amarillos y duros, dejarlo durante muchos días adicionales no garantiza que esa zona termine adquiriendo el mismo color y textura.
Observa el resto del fruto.
Cuando alcance el grado de maduración apropiado, puedes cosecharlo.
Algunos tomates pueden terminar de madurar fuera de la planta
Una vez que un tomate ha comenzado correctamente su proceso de maduración, puede continuar cambiando de color después de cosecharlo.
Colócalo a temperatura ambiente, protegido del sol directo.
No necesitas ponerlo sobre una ventana soleada.
De hecho, el calor excesivo no es beneficioso para una maduración uniforme.
No metas automáticamente los tomates verdes en el frigorífico
Las temperaturas muy bajas pueden afectar la calidad de un tomate que todavía necesita madurar.
Déjalo primero a temperatura ambiente.
Una vez maduro, la refrigeración puede utilizarse para retrasar su deterioro si no vas a consumirlo pronto, aunque conviene dejarlo recuperar algo de temperatura antes de comerlo para disfrutar mejor de su sabor.
¿Se puede comer la parte amarilla?
Si el tomate está sano y el problema es únicamente fisiológico, el resto del fruto puede seguir siendo aprovechable.
La zona amarilla puede resultar:
- dura;
- insípida;
- menos agradable.
Puedes cortarla y utilizar las partes que tengan buena textura.
Sin embargo, si observas podredumbre, moho, olor desagradable o tejido deteriorado, la situación es diferente y el fruto debe evaluarse por seguridad alimentaria.
No confundas este problema con una quemadura solar
La exposición intensa al sol también puede producir lesiones en los frutos.
Una quemadura solar suele aparecer en las partes más expuestas y puede comenzar como una zona blanquecina o amarillenta.
Posteriormente puede volverse seca o dañada.
La distribución de la mancha y el estado del tejido ayudan a distinguir ambos problemas.
Tampoco todas las variedades maduran igual
Algunas variedades conservan naturalmente una tonalidad diferente alrededor del tallo.
Antes de diagnosticar un problema, comprueba cómo debería verse tu variedad cuando está completamente madura.
Esto es especialmente importante con tomates:
- verdes;
- amarillos;
- bicolores;
- de variedades tradicionales.
No todos deben terminar completamente rojos.
Qué hacer durante una ola de calor
Si las temperaturas están siendo especialmente elevadas:
- Mantén un riego regular según la humedad real del suelo.
- Evita podar excesivamente.
- Conserva hojas sanas que proporcionen sombra.
- Utiliza acolchado para ayudar a moderar la temperatura y conservar humedad.
- Revisa diariamente los frutos que empiezan a madurar.
- Cosecha cuando hayan alcanzado un estado adecuado.
En situaciones extremas, una malla de sombreo apropiada puede ayudar, especialmente en cultivos muy expuestos.
El acolchado puede ser útil
Una capa de aproximadamente 5-7 cm de acolchado orgánico, manteniéndola ligeramente separada del tallo principal, puede ayudar a reducir la evaporación y las fluctuaciones de temperatura del suelo.
Puedes utilizar materiales adecuados como paja limpia u otro acolchado apropiado para el huerto.
No amontones material húmedo directamente contra el tallo.
Observa varios frutos, no solamente uno
Un único tomate con una mancha extraña puede haber sufrido una exposición particular.
Si el problema aparece repetidamente en numerosos frutos, revisa las condiciones generales:
- temperaturas;
- exposición solar;
- riego;
- fertilización;
- variedad cultivada.
Busca un patrón antes de cambiar todo el manejo del huerto.
Una revisión rápida de cinco minutos
Si encuentras tomates amarillos alrededor del tallo:
- Toca la zona y comprueba si está dura.
- Mira varios frutos.
- Comprueba la humedad del suelo.
- Revisa si los tomates reciben sol intenso sin protección.
- Observa cuánto follaje has retirado.
- Revisa tu programa de fertilización.
- No añadas fertilizante al azar.
- Mantén el riego regular.
- Protege los frutos durante calor extremo.
- Cosecha los que ya estén suficientemente maduros.
Errores que conviene evitar
- Pensar que cualquier zona amarilla significa falta de maduración.
- Regar más sin comprobar la humedad del suelo.
- Añadir potasio sin conocer las condiciones del suelo.
- Aplicar demasiado fertilizante.
- Eliminar demasiadas hojas alrededor de los frutos.
- Dejar tomates expuestos al sol extremo esperando que maduren antes.
- Confundir hombros amarillos con quemaduras solares.
- Esperar que todas las variedades adquieran exactamente el mismo color.
Para ir un poco más allá
Si este problema aparece todos los veranos, anota qué variedades lo presentan con mayor frecuencia.
El próximo año podrás comparar variedades cultivadas bajo condiciones similares y seleccionar aquellas que produzcan mejor en tu clima.
También puedes registrar las fechas de las olas de calor y cuándo comenzaron los problemas de coloración. A veces descubrirás una relación mucho más clara de lo que parecía.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la parte superior de mi tomate queda amarilla?
Puede deberse al trastorno conocido como hombros amarillos, asociado a una combinación de factores como altas temperaturas, características de la variedad y desequilibrios nutricionales.
¿Necesita más agua?
No necesariamente. Comprueba primero la humedad del suelo y evita tanto la sequedad extrema como el exceso de riego.
¿Debo añadir potasio?
No automáticamente. Si el problema es recurrente, revisar la fertilización y analizar el suelo es más fiable que añadir nutrientes sin conocer su estado.
¿Debo quitar hojas para que los tomates reciban más sol?
No. Una eliminación excesiva del follaje puede dejar los frutos expuestos a calor y radiación intensos.
¿El tomate puede comerse?
Si está sano y solo presenta una maduración irregular, normalmente pueden aprovecharse las partes de buena calidad, retirando la zona dura o desagradable.
¿Cuál es la primera comprobación que debería hacer?
Toca la zona amarilla y mira cómo está el resto del fruto. Si los hombros permanecen amarillos y duros mientras el resto ya está maduro, no asumas que simplemente necesita más días. Revisa el calor, la exposición solar, el riego y la nutrición antes de modificar el cuidado de la planta.