¿Tu lavavajillas empieza a oler mal al abrirlo? Hay una pieza que conviene limpiar con más frecuencia

Abres el lavavajillas y aparece un olor desagradable aunque los platos parezcan limpios. Antes de recurrir a ambientadores o añadir más detergente, revisa el filtro del fondo de la cuba. En él pueden quedar atrapados pequeños restos de comida y grasa que, al permanecer húmedos, terminan generando malos olores. Una limpieza periódica del filtro, acompañada de una revisión de los brazos aspersores, juntas y desagüe visible, suele ser el primer mantenimiento que conviene realizar.

Empieza por el filtro del fondo

La ubicación y el sistema de extracción cambian según el modelo, por lo que debes consultar el manual antes de desmontarlo.

Necesitas: guantes, agua templada, 5 ml de lavavajillas, un cepillo de nailon suave y un paño.

  1. Apaga el lavavajillas y espera a que el interior esté frío.
  2. Retira la cesta inferior y localiza el conjunto del filtro.
  3. Extráelo siguiendo las instrucciones del fabricante y elimina los restos sólidos.
  4. Lávalo con agua corriente templada, 5 ml de lavavajillas y un cepillo suave durante 1-2 minutos.
  5. Aclara, vuelve a montarlo correctamente y comprueba que quede bien fijado.

La señal de éxito es sencilla: el filtro queda libre de grasa y partículas visibles y no desprende un olor intenso.

Si utilizas el lavavajillas diariamente, inspeccionarlo aproximadamente una vez por semana es una rutina práctica, aunque el intervalo exacto debe adaptarse al manual y a la cantidad de residuos que genera tu vajilla.

Limpia también la zona situada debajo del filtro

Retirar el filtro permite ver una zona que normalmente permanece oculta.

Con el aparato apagado, elimina únicamente los residuos que estén claramente accesibles. Utiliza papel de cocina o un paño húmedo y evita introducir dedos, cuchillos, alambres u otros objetos dentro de bombas, conductos u orificios.

Es normal encontrar una pequeña cantidad de agua en determinadas partes del sistema de desagüe de algunos modelos. No intentes desmontar componentes internos solo porque veas agua.

Si encuentras repetidamente una cantidad importante de agua sucia en la cuba, el lavavajillas desagua lentamente o aparece un código de error, el problema puede ir más allá de una simple limpieza del filtro.

En ese caso, consulta el manual o solicita una revisión técnica.

Revisa los brazos aspersores

Los pequeños orificios de los brazos distribuyen el agua durante el ciclo. Si algunos están bloqueados por restos de comida o depósitos minerales, el lavado puede empeorar.

Gira manualmente los brazos con el lavavajillas apagado para comprobar que ningún plato, cubierto o cesta interfiera con su recorrido.

Si el fabricante permite desmontarlos, retíralos y acláralos con agua. Limpia únicamente los orificios siguiendo el método recomendado para tu modelo.

No agrandes las perforaciones con clavos, cuchillos o herramientas metálicas.

Al volver a colocar los brazos, comprueba que giren libremente.

Una buena circulación del agua ayuda a eliminar los restos que, de otra forma, pueden terminar acumulándose en diferentes zonas de la máquina.

No olvides las juntas y los bordes de la puerta

El agua del ciclo no alcanza con la misma intensidad todos los bordes interiores.

Para limpiar las zonas compatibles, prepara 500 ml de agua templada con 2-3 ml de lavavajillas.

Humedece una microfibra, escúrrela y pásala por los laterales, el borde inferior accesible y los pliegues de las juntas sin tirar de ellas.

Utiliza un cepillo de nailon suave para suciedad localizada, siempre que el material lo permita.

Después pasa un paño humedecido únicamente con agua y seca.

No pulverices líquido directamente sobre controles, cierres o componentes eléctricos.

Si observas una junta agrietada, desprendida o deformada, consulta el procedimiento de sustitución correspondiente a tu modelo.

Evita dejar grandes cantidades de comida dentro

Los lavavajillas modernos no suelen necesitar que enjuagues completamente cada plato antes de introducirlo, pero eso tampoco significa que debas dejar restos grandes.

Retira huesos, semillas, trozos de verduras, servilletas, palillos y cantidades importantes de comida antes de cargar la máquina.

Estos residuos pueden terminar en el filtro.

Si no vas a iniciar el ciclo durante muchas horas, consulta si tu aparato dispone de un programa corto de prelavado o aclarado diseñado para esa situación.

Después del ciclo, permite que el interior se seque según las indicaciones del fabricante. Mantener continuamente un ambiente húmedo con restos orgánicos puede favorecer los malos olores.

Haz una limpieza de mantenimiento cuando sea necesario

Si el filtro y las zonas accesibles están limpios pero persiste un olor ligero, puede ser necesario realizar el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante.

Algunos lavavajillas disponen de un ciclo específico y requieren un limpiador concreto.

Utiliza la dosis indicada en la etiqueta del producto y en el manual, sin añadir ingredientes adicionales.

No mezcles vinagre, lejía, ácido cítrico, amoniaco, limpiadores de desagües u otros productos. Algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos y otras pueden dañar juntas o componentes del aparato.

Si el olor recuerda claramente a aguas residuales y vuelve rápidamente después de limpiar, puede existir un problema con el desagüe o la instalación que requiera una revisión.

Errores que debes evitar

  • Limpiar únicamente el interior visible: el filtro puede conservar residuos aunque la cuba parezca impecable.
  • Esperar a que el filtro esté completamente obstruido: la suciedad húmeda puede empezar a producir olor mucho antes.
  • Utilizar objetos metálicos para desatascar piezas: pueden dañar filtros y brazos aspersores.
  • Añadir varios productos de limpieza al mismo tiempo: las mezclas pueden ser peligrosas o perjudicar el aparato.
  • Ignorar problemas de desagüe: agua sucia recurrente u olor a alcantarillado pueden indicar una incidencia diferente.

Para ir un poco más allá

Haz una revisión rápida del filtro cada semana si utilizas el lavavajillas a diario. Si prácticamente no acumula residuos, adapta el intervalo siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Una vez al mes, inspecciona también juntas, brazos aspersores y zonas accesibles alrededor del filtro.

Antes de cada ciclo, comprueba que ningún utensilio alto impida el movimiento de los brazos.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que limpiar el filtro después de cada lavado?

Normalmente no. La frecuencia depende del modelo y del uso. Una inspección semanal es un buen punto de partida para una máquina utilizada diariamente.

¿Puedo lavar el filtro en el lavavajillas?

No lo des por hecho. Algunos fabricantes indican lavado manual. Consulta las instrucciones específicas del filtro.

¿El vinagre elimina el mal olor?

Puede actuar sobre ciertos depósitos, pero no sustituye la retirada física de restos del filtro. Además, no todos los fabricantes recomiendan utilizarlo dentro de la máquina.

¿Qué hago si el olor vuelve inmediatamente?

Comprueba que el filtro esté correctamente instalado y observa si queda agua sucia después del ciclo. Si hay problemas de desagüe, códigos de error o un olor persistente a aguas residuales, consulta el manual o solicita una revisión técnica.