Setas rellenas de espinacas y queso al horno: una cena de otoño fácil que puedes llevar a la mesa en la misma bandeja

Cuando empiezan las noches frescas, una bandeja de setas recién salida del horno puede resolver la cena con muy pocos ingredientes. Estas setas rellenas de espinacas y queso combinan una base jugosa con un interior cremoso y una superficie ligeramente gratinada. Puedes prepararlas prácticamente por completo en la misma bandeja y adaptar el relleno al queso que ya tengas abierto en la nevera. Acompañadas de una ensalada, pan tostado o unas patatas asadas, se convierten fácilmente en una cena sencilla para cuatro personas.

Prepara las setas rellenas para que queden jugosas, no aguadas

Para 4 raciones necesitarás:

  • 12 champiñones grandes o setas tipo portobello pequeñas, unos 700–800 g;
  • 250 g de espinacas frescas;
  • 150 g de queso crema o ricotta;
  • 100 g de queso rallado que funda bien;
  • 1 cebolla pequeña, unos 80 g;
  • 1 diente de ajo;
  • 20 ml de aceite de oliva;
  • 3 g de sal, aproximadamente;
  • pimienta negra;
  • una pizca de nuez moscada, opcional;
  • 20 g de pan rallado, opcional para gratinar.

Calienta el horno a 200 °C.

  1. Limpia las setas y retira cuidadosamente los tallos. Pícalos junto con la cebolla.
  2. Calienta 10 ml de aceite en una sartén y cocina cebolla y tallos durante 5–7 minutos. Añade el ajo y las espinacas y cocina otros 3–5 minutos, hasta que desaparezca prácticamente todo el líquido.
  3. Retira del fuego, deja templar unos 5 minutos y mezcla con el queso crema o ricotta y 70 g del queso rallado. Ajusta sal, pimienta y nuez moscada.
  4. Coloca las setas en una bandeja ligeramente untada con los 10 ml de aceite restantes y reparte el relleno.
  5. Termina con los 30 g de queso restantes y, si quieres una superficie crujiente, el pan rallado. Hornea durante 18–25 minutos.

Estarán listas cuando las setas estén tiernas, el relleno muy caliente y la superficie ligeramente dorada.

Cocina primero el agua de las espinacas

El error más habitual es colocar un relleno demasiado húmedo dentro de las setas.

Tanto los champiñones como las espinacas contienen bastante agua. Si introduces las espinacas crudas directamente en el relleno, durante el horneado pueden liberar líquido y dejar una pequeña piscina en la bandeja.

Saltéalas primero y espera hasta que la humedad visible se haya evaporado.

Si utilizas espinacas congeladas, puedes sustituir los 250 g frescos por aproximadamente 150 g descongelados. Escúrrelas y presiónalas suavemente antes de añadirlas a la sartén.

El relleno final debe quedar cremoso, pero suficientemente firme para mantenerse sobre una cuchara.

No laves las setas dejándolas en remojo

Las setas suelen tener pequeños restos de tierra, pero no necesitan permanecer sumergidas durante varios minutos.

Retira la suciedad con un paño húmedo, un cepillo suave o un enjuague rápido si es necesario, y sécalas inmediatamente.

Comprueba también su estado antes de cocinar.

Una seta fresca debería conservar una textura razonablemente firme y un olor normal. Descarta las que presenten deterioro evidente, moho inesperado o un olor claramente desagradable.

No intentes recuperar alimentos deteriorados simplemente cocinándolos.

Utiliza el queso que ya tengas

Esta receta funciona con diferentes quesos.

Para la parte cremosa puedes utilizar:

  • ricotta;
  • queso crema;
  • requesón bien escurrido.

Para gratinar funcionan bien mozzarella, gouda, emmental o un queso semicurado rallado.

Si utilizas un queso bastante salado, reduce la cantidad de sal inicial y prueba el relleno antes de completar las setas.

También puedes aprovechar varios restos pequeños: por ejemplo, 50 g de mozzarella y 50 g de queso semicurado.

Lo importante es que estén correctamente conservados y dentro de un estado seguro de consumo.

Convierte la misma bandeja en una cena más completa

Si tienes espacio alrededor de las setas, puedes acompañarlas con verduras que soporten un tiempo de cocción similar.

Tomates cherry, pequeños trozos de calabacín o tiras finas de pimiento son opciones sencillas.

Para una cena más contundente, sirve las setas con:

  • pan tostado;
  • arroz;
  • patatas asadas;
  • una ensalada de legumbres.

También puedes utilizar portobellos grandes y servir uno o dos por persona, dependiendo de su tamaño y del acompañamiento.

Añade una capa crujiente sin cubrirlas de queso

No necesitas una cantidad enorme de queso para conseguir una superficie apetecible.

Mezcla:

  • 20 g de pan rallado;
  • 10 g de queso rallado;
  • 5 ml de aceite de oliva.

Reparte una pequeña cantidad encima de cada seta antes de introducir la bandeja en el horno.

Durante los últimos minutos se formará una capa dorada y ligeramente crujiente.

Si quieres más color, puedes utilizar el gratinador durante 1–2 minutos al final, vigilando continuamente.

Guarda correctamente las sobras

Como el relleno contiene queso y verduras cocinadas, no dejes la bandeja durante horas a temperatura ambiente.

Refrigera las sobras a 4 °C o menos dentro de las 2 horas siguientes, o dentro de 1 hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C.

Guárdalas en un recipiente cerrado y consúmelas generalmente dentro de 3–4 días.

Para recalentarlas, el horno suele conservar mejor la textura que el microondas. Caliéntalas hasta que el centro alcance aproximadamente 74 °C.

También puedes congelarlas a -18 °C, aunque las setas pueden quedar algo más blandas después de descongelarlas.

Errores que debes evitar

  • Rellenarlas con espinacas llenas de agua. El líquido terminará acumulándose en la bandeja.
  • Dejar las setas en remojo. Límpialas rápidamente y sécalas.
  • Amontonar demasiado relleno húmedo. Debe quedar cremoso pero compacto.
  • Añadir mucha sal antes de probar el queso. Algunos quesos ya aportan bastante.
  • Dejar las sobras toda la noche en la bandeja. Refrigéralas dentro del tiempo de seguridad.

Para ir un poco más allá

Añade 30–40 g de nueces picadas al relleno para aportar textura, o una cucharadita de tomillo para reforzar los sabores otoñales.

Si quieres aumentar las proteínas sin utilizar carne, incorpora 100–120 g de garbanzos cocidos, ligeramente aplastados, a la mezcla de espinacas.

También puedes preparar el relleno unas horas antes y conservarlo refrigerado a 4 °C o menos. Rellena y hornea las setas cerca del momento de servir para obtener una textura mucho mejor.

Preguntas frecuentes

¿Puedo utilizar espinacas congeladas?

Sí. Utiliza aproximadamente 150 g, descongélalas y elimina muy bien el exceso de agua antes de incorporarlas.

¿Hay que cocinar las setas antes de rellenarlas?

Con setas medianas o portobellos pequeños no suele ser necesario. Se cocinan durante los 18–25 minutos de horneado junto con el relleno.

¿Puedo prepararlas con antelación?

Puedes preparar el relleno unas horas antes y mantenerlo refrigerado. Para obtener mejores resultados, rellena y hornea las setas poco antes de comer.

¿Cómo sé que están listas?

La seta debe estar tierna, el relleno completamente caliente y el queso superior fundido y ligeramente dorado. Si recalientas una preparación ya cocinada, procura alcanzar aproximadamente 74 °C en el centro.