Si tienes una frambuesa establecida, quizá hayas observado pequeños tallos que aparecen a cierta distancia de la planta principal. No siempre son malas hierbas: muchos son retoños que nacen del sistema radicular de la propia frambuesa y pueden convertirse en nuevas plantas. Cuando estos brotes ya cuentan con raíces propias, es posible separarlos cuidadosamente y trasladarlos a otro lugar. El otoño, después de la cosecha y cuando disminuye el calor, puede ser un buen momento en climas apropiados, aunque en zonas con inviernos muy duros también puede hacerse durante el reposo a finales del invierno o comienzos de primavera.
Separa únicamente los brotes que ya tengan raíces propias
No arranques cualquier tallo que aparezca alrededor de la planta madre. Primero comprueba que sea un retoño suficientemente desarrollado.
Necesitarás:
- una pala pequeña o palín limpio;
- tijeras de poda limpias y afiladas;
- guantes;
- una maceta de 2–5 litros si no vas a plantarlo directamente;
- sustrato fértil y bien drenado;
- agua.
Hazlo así:
- Elige un brote sano de aproximadamente 20–40 cm o más, preferiblemente situado a cierta distancia de la corona principal.
- Riega ligeramente la zona el día anterior si la tierra está muy seca.
- Excava con cuidado alrededor del retoño, empezando a unos 10–15 cm del tallo, para localizar sus raíces sin cortarlas innecesariamente.
- Levanta una pequeña porción de tierra y comprueba que el brote tenga varias raíces propias.
- Corta limpiamente la raíz que todavía lo conecta con la planta madre y trasplántalo inmediatamente.
Procura conservar el mayor número posible de raíces finas. Un brote arrancado sin raíces tendrá muchas menos posibilidades de establecerse.
No tires del brote para separarlo
Las frambuesas pueden extender sus raíces horizontalmente y producir nuevos tallos a cierta distancia.
Por eso, tirar del brote hacia arriba puede romperlo justo donde se une a la raíz y dejarte prácticamente sin sistema radicular.
Excava primero.
Retira la tierra poco a poco hasta comprender cómo está conectado.
Si encuentras una raíz gruesa procedente de la planta madre, utiliza unas tijeras limpias o una pala afilada para realizar un corte definido.
No necesitas extraer una gran parte de las raíces de la planta original.
El objetivo es conseguir un retoño independiente sin provocar daños innecesarios al frambueso establecido.
Planta el nuevo frambueso a una profundidad similar
Si vas a trasladarlo directamente al jardín, prepara primero el lugar definitivo.
Las frambuesas suelen producir mejor con buena exposición solar, aunque en regiones muy calurosas pueden agradecer cierta protección frente al sol más intenso de la tarde.
El terreno debería ser fértil, con materia orgánica y buen drenaje.
Haz un hoyo suficientemente ancho para extender las raíces sin doblarlas.
Coloca el retoño aproximadamente a la misma profundidad a la que estaba creciendo.
Rellena, presiona suavemente con las manos y riega abundantemente para asentar la tierra alrededor de las raíces.
Evita enterrar profundamente la base del tallo.
Si vas a establecer varias plantas, consulta el espaciamiento recomendado para la variedad y el sistema de cultivo que utilizarás.
Una maceta puede servir como etapa intermedia
Cuando el retoño tiene pocas raíces o todavía no has preparado su ubicación definitiva, puedes cultivarlo temporalmente en un recipiente.
Una maceta de aproximadamente 2–5 litros puede servir inicialmente para un brote pequeño, siempre que tenga buenos orificios de drenaje.
Utiliza un sustrato apropiado y coloca la planta a la misma profundidad que tenía originalmente.
Riega hasta que salga una pequeña cantidad de agua por los orificios.
Durante las primeras semanas, comprueba la humedad con frecuencia.
El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo mientras se establecen nuevas raíces, pero no permanentemente empapado.
Cuando el sistema radicular ocupe adecuadamente el recipiente, podrás trasladar la planta a su posición definitiva en una época apropiada.
Reduce el estrés durante las primeras semanas
Una planta recién separada ha perdido inevitablemente parte de su sistema radicular.
Por eso necesita algo de atención mientras recupera el equilibrio.
Mantén una humedad relativamente uniforme durante las primeras 2–4 semanas, ajustándola según lluvia, temperatura y tipo de suelo.
No existe una frecuencia fija de riego.
Comprueba los primeros 3–5 cm de tierra y riega cuando empiecen a secarse.
Una capa de 3–5 cm de acolchado orgánico alrededor de la planta puede ayudar a conservar humedad y moderar las variaciones de temperatura.
Deja varios centímetros libres alrededor del propio tallo para no mantener constantemente húmeda su base.
No añadas una gran dosis de fertilizante después del trasplante
Una planta recién separada necesita establecer raíces, no producir inmediatamente una gran cantidad de crecimiento tierno.
Si el terreno es pobre, puedes incorporar compost maduro antes de plantar. Aproximadamente 2–3 litros por m² mezclados superficialmente pueden ser una aportación moderada para una zona de cultivo doméstica.
Evita colocar fertilizante concentrado directamente en contacto con las raíces.
Tampoco utilices estiércol fresco dentro del hoyo.
Si posteriormente necesitas un fertilizante comercial, escoge uno apropiado para pequeños frutos y sigue su dosis. No dupliques la cantidad intentando acelerar el establecimiento.
El momento adecuado depende de tu invierno
El otoño puede resultar práctico porque disminuye el calor y el suelo puede conservar todavía suficiente temperatura para permitir cierto establecimiento radicular.
Sin embargo, no todas las regiones tienen el mismo otoño.
Si esperas heladas fuertes muy pronto después del trasplante, puede ser preferible esperar hasta finales del invierno o comienzos de primavera, antes de que empiece un crecimiento vigoroso.
En regiones de invierno suave, el trasplante otoñal puede ofrecer una ventana más amplia.
Evita separar plantas durante días de calor intenso, sequía severa o cuando el terreno esté congelado o completamente saturado de agua.
Comprueba que realmente quieras multiplicar esa planta
Antes de reproducir cualquier frambueso, observa la planta madre.
No utilices como material de propagación brotes que presenten:
- crecimiento anormal;
- manchas sospechosas;
- marchitez inexplicable;
- tallos muy debilitados;
- síntomas importantes de plagas o enfermedades.
La propagación vegetativa produce plantas genéticamente muy similares a la planta madre y también puede trasladar determinados problemas sanitarios.
Además, algunas variedades vegetales están protegidas por derechos de obtentor o patentes que pueden limitar legalmente su propagación. Si se trata de una variedad comercial reciente, revisa sus condiciones antes de multiplicarla.
Controla los nuevos retoños para que el frambuesal no invada todo el espacio
La capacidad de producir brotes es útil para multiplicar plantas, pero también puede convertir una hilera ordenada en una zona demasiado densa.
Durante la temporada, decide cuáles quieres conservar.
Retira los retoños que aparezcan en caminos o lugares donde no quieres ampliar la plantación.
Una hilera excesivamente densa dificulta la circulación del aire y hace más incómodas la poda y la cosecha.
Puedes aprovechar algunos brotes sanos para renovar la plantación y eliminar los demás cuando todavía sean pequeños.
Errores que debes evitar
- Arrancar el retoño tirando del tallo. Puedes separarlo sin suficientes raíces.
- Elegir brotes débiles o enfermos. Utiliza únicamente material vigoroso y sano.
- Dejar las raíces expuestas al aire durante mucho tiempo. Trasplanta inmediatamente después de separarlas.
- Enterrar demasiado la nueva planta. Mantén aproximadamente la profundidad original.
- Abonar intensamente justo después del trasplante. Una dosis excesiva no acelera de forma segura el establecimiento.
Para ir un poco más allá
Marca durante el verano los retoños más vigorosos que quieras conservar. Cuando llegue el momento apropiado para separarlos, sabrás exactamente cuáles elegir.
Si estás creando una nueva hilera, instala también el sistema de soporte antes de que las plantas crezcan demasiado. Resulta mucho más sencillo colocar postes y alambres cuando los frambuesos todavía son pequeños.
Y etiqueta las nuevas plantas con la variedad y la fecha de trasplante. Dentro de unos años, cuando tengas varios frambuesos, agradecerás saber de dónde procede cada uno.
Preguntas frecuentes
¿Todos los brotes alrededor del frambueso pueden convertirse en plantas nuevas?
No necesariamente. Escoge brotes sanos que hayan desarrollado raíces propias suficientes para sobrevivir separados de la planta madre.
¿Es mejor multiplicarlos en otoño o primavera?
Depende del clima. El otoño puede funcionar bien donde el invierno es moderado; en zonas con heladas tempranas o intensas puede ser más conveniente hacerlo durante el reposo a finales del invierno o comienzos de primavera.
¿Puedo poner el retoño directamente en una maceta?
Sí. Una maceta de aproximadamente 2–5 litros, con buen drenaje, puede servir como etapa inicial para un retoño pequeño.
¿Cuándo producirá frambuesas la nueva planta?
Depende de la variedad, de si es remontante o no remontante, del tipo de tallos que desarrolle y de las condiciones de cultivo. Primero permite que la planta establezca un sistema radicular vigoroso y aplica después la poda correspondiente a su variedad.