Guardar semillas de las flores que mejor han funcionado en tu jardín es una manera sencilla de preparar la próxima temporada. Pero hay un detalle que determina buena parte del resultado: no conviene cortar las cápsulas cuando todavía están verdes y carnosas. En muchas especies, las semillas necesitan terminar de madurar en la planta. El mejor momento suele llegar cuando la cápsula pierde el verde, adquiere un tono marrón o pajizo y comienza a secarse y abrirse. Hay que encontrar ese pequeño intervalo entre “todavía inmadura” y “ya ha soltado todas las semillas”.
Espera a que la cápsula esté seca y empiece a abrirse
Para recolectar y guardar las semillas necesitarás:
- unas tijeras limpias;
- sobres o bolsas de papel;
- una bandeja o plato;
- etiquetas;
- un lápiz;
- opcionalmente, un colador fino.
Hazlo preferiblemente en un día seco, cuando el rocío de la mañana ya haya desaparecido.
- Deja algunas flores marchitas en la planta en lugar de retirarlas después de la floración.
- Espera mientras la cápsula pasa progresivamente de verde a seca, marrón o pajiza, según la especie.
- Examínala cuando empiece a mostrar pequeñas aberturas naturales o cuando las semillas se desprendan con facilidad.
- Corta la cápsula antes de que se abra completamente y colócala directamente dentro de una bolsa o sobre de papel.
- Ábrela sobre una bandeja, separa las semillas y extiéndelas en una sola capa durante aproximadamente 7–14 días para completar el secado antes de almacenarlas.
Una semilla madura suele estar firme y seca, mientras que una inmadura puede sentirse blanda o presentar todavía tejidos húmedos. El aspecto exacto varía mucho entre especies.
No esperes necesariamente a que la cápsula esté completamente abierta
Aquí está la dificultad.
Si recoges demasiado pronto, las semillas pueden estar inmaduras. Si esperas demasiado, algunas flores harán exactamente lo que la naturaleza pretende: abrirán sus cápsulas y dispersarán las semillas por el suelo.
Cuando observes una cápsula seca que empieza a abrirse, compruébala diariamente.
Una buena estrategia consiste en introducirla dentro de una bolsa de papel antes de cortarla. Así, si se abre durante la manipulación, las semillas caerán dentro.
No utilices una bolsa de plástico para guardar durante días una cápsula que todavía conserva humedad.
Recolecta cuando la planta esté seca
Evita recoger semillas inmediatamente después de una lluvia o mientras las plantas todavía estén cubiertas de rocío.
Si has regado por aspersión, espera también hasta que las cápsulas estén completamente secas.
La humedad que queda atrapada junto con restos de hojas y cápsulas puede favorecer la aparición de moho durante el almacenamiento.
Una mañana seca, después de que se haya evaporado el rocío, suele ser un buen momento.
Si una cápsula está madura pero se anuncian varios días de lluvia, puedes recolectarla cuando esté suficientemente desarrollada y terminar de secarla bajo techo en un espacio ventilado.
Limpia las semillas antes de almacenarlas
Una vez abiertas las cápsulas, separa todo lo que puedas:
- trozos de tallo;
- pétalos secos;
- fragmentos de cápsula;
- tierra;
- insectos;
- semillas claramente dañadas.
Para semillas suficientemente grandes, puedes hacerlo con los dedos.
En semillas pequeñas, un colador fino o simplemente inclinar suavemente una bandeja puede facilitar la separación.
No hace falta conseguir una limpieza perfecta, pero reducir los restos vegetales ayuda a mantener el almacenamiento más ordenado y permite detectar antes cualquier problema.
Descarta semillas con moho, aspecto podrido o daños importantes.
Déjalas secar antes de cerrar el recipiente
Aunque la cápsula estuviera seca al recogerla, es prudente dar a las semillas un periodo adicional de secado.
Extiéndelas sobre papel limpio o una bandeja en una sola capa.
Déjalas aproximadamente 7–14 días en un lugar:
- seco;
- ventilado;
- protegido de la lluvia;
- alejado del sol intenso;
- fuera del alcance de niños y mascotas.
Remuévelas suavemente cada uno o dos días.
No intentes acelerar el proceso con horno, microondas, secador de pelo o un radiador. Un calor excesivo puede perjudicar la capacidad de germinación.
Etiqueta cada sobre antes de olvidarlo
En otoño puedes estar completamente seguro de que recordarás qué semillas pertenecen a cada planta. Meses después, varias pueden parecer prácticamente idénticas.
Escribe en cada sobre:
- especie o nombre común;
- variedad, si la conoces;
- color de la flor si resulta útil;
- fecha de recolección;
- año.
Puedes añadir también una nota sencilla como “planta muy florífera” o “maceta del balcón”.
Guarda después los sobres en un lugar fresco, oscuro y seco, protegidos de cambios fuertes de temperatura y humedad.
Ten cuidado con las variedades híbridas
Guardar semillas no significa necesariamente obtener una copia exacta de la planta madre.
En variedades híbridas, la siguiente generación puede presentar características diferentes.
También puede producirse polinización cruzada entre plantas compatibles cultivadas cerca unas de otras.
Por eso, una semilla recogida de una flor rosa podría producir el próximo año una planta con características diferentes en color, tamaño o forma.
Esto no significa que la semilla sea mala. Simplemente, la reproducción por semilla introduce variabilidad en determinadas plantas.
Si necesitas conservar exactamente una variedad concreta, comprueba cómo se propaga esa planta antes de depender únicamente de sus semillas.
Selecciona las plantas que merece la pena conservar
No necesitas guardar semillas de todas las flores.
Durante la temporada, fíjate en aquellas plantas que hayan mostrado:
- buena floración;
- crecimiento vigoroso;
- adaptación al lugar;
- características que te gusten;
- buen estado general.
Puedes marcar una o dos flores con una pequeña cinta y dejarlas completar su ciclo mientras continúas retirando las flores marchitas de otras zonas.
Evita utilizar como fuente plantas con problemas graves de enfermedad, especialmente cuando se trate de enfermedades que puedan transmitirse mediante semillas.
Guarda un poco más de lo necesario
No todas las semillas germinarán al año siguiente.
Por eso resulta práctico guardar una cantidad mayor que el número exacto de plantas que deseas obtener.
Antes de sembrar toda tu reserva puedes hacer una prueba sencilla con 10 semillas, siempre siguiendo las condiciones de germinación adecuadas para esa especie.
Si germinan 8 de las 10, esa pequeña muestra ha tenido aproximadamente un 80 % de germinación.
También debes recordar que la longevidad de las semillas cambia enormemente según la especie y las condiciones de almacenamiento.
Errores que debes evitar
- Recolectar cápsulas todavía verdes y carnosas. Las semillas pueden no haber terminado su desarrollo.
- Esperar hasta que todas las cápsulas estén completamente abiertas. Es posible que muchas semillas ya se hayan dispersado.
- Guardar material recién recogido estando húmedo. Aumenta el riesgo de moho.
- Utilizar calor fuerte para acelerar el secado. Puede perjudicar la viabilidad de las semillas.
- Guardar sobres sin nombre ni fecha. La identificación será mucho más difícil cuando llegue la época de siembra.
Para ir un poco más allá
Reserva al final de la floración dos o tres cabezas especialmente bonitas y sanas de cada planta que quieras reproducir. Así puedes seguir retirando otras flores marchitas sin perder accidentalmente todas las futuras semillas.
Comprueba esas cápsulas cada pocos días cuando empiecen a cambiar de color. En algunas especies, el paso de una cápsula cerrada a una completamente abierta puede ser rápido.
También puedes llevar una pequeña libreta del jardín indicando fecha de recolección, fecha de siembra y germinación obtenida. Después de varias temporadas tendrás tu propia referencia sobre qué semillas funcionan mejor en las condiciones de tu jardín.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la señal más clara de que puedo recogerlas?
En muchas flores, la cápsula habrá perdido el aspecto verde y húmedo, estará seca y comenzará a abrirse naturalmente. Las semillas interiores deberían estar desarrolladas y firmes.
¿Puedo recogerlas después de una lluvia?
Es preferible esperar hasta que planta, cápsulas y semillas vuelvan a estar secas para reducir la humedad durante el almacenamiento.
¿Cuánto tiempo debo dejarlas secar?
Como orientación práctica, 7–14 días funciona para muchas semillas domésticas, aunque el tiempo real depende de la especie, el tamaño de la semilla y la humedad ambiental.
¿Volverán a salir exactamente las mismas flores?
No siempre. Las variedades híbridas y las plantas que han recibido polen de otras variedades compatibles pueden producir descendencia diferente a la planta madre.