Casi todas las casas tienen un cajón donde terminan pilas, llaves pequeñas, cintas adhesivas, cables, clips, tornillos, bolígrafos y otros objetos difíciles de clasificar. El problema no suele ser la cantidad, sino que todo comparte el mismo espacio sin divisiones. Para recuperar el control no necesitas comprar un organizador sofisticado: vaciarlo, eliminar lo innecesario y crear pequeños compartimentos según el tipo de objeto puede transformar por completo ese cajón.
Vaciar completamente el cajón
El primer paso es sacar absolutamente todo.
Coloca los objetos sobre una mesa o una superficie despejada.
Limpia el interior del cajón con una microfibra y déjalo secar.
Después empieza a separar lo que has encontrado.
Puedes crear grupos como:
- Material de escritura.
- Pilas.
- Cables y adaptadores.
- Cinta adhesiva.
- Tijeras.
- Llaves.
- Tornillos y pequeñas piezas.
- Clips y gomas.
- Objetos que pertenecen a otra habitación.
No vuelvas a introducir nada todavía.
Aplicar una regla sencilla: cada objeto necesita una categoría
Uno de los motivos por los que estos cajones vuelven a desordenarse es que algunos objetos no tienen un lugar definido.
Pregúntate para qué utilizas cada cosa.
Un bolígrafo pertenece con otros materiales de escritura.
Las pilas pertenecen juntas.
Los cables deben agruparse por función.
Las herramientas pequeñas deberían estar con otras herramientas.
Si encuentras un objeto que pertenece claramente al baño, dormitorio o cocina, llévalo directamente a su lugar correspondiente.
El cajón no debería convertirse en el destino automático de todo aquello que no sabes dónde guardar.
Utilizar pequeñas cajas como separadores
Antes de comprar organizadores, busca recipientes que ya tengas en casa.
Pueden servir pequeñas cajas resistentes, bandejas bajas o recipientes sin tapa.
Colócalos dentro del cajón como si fueran piezas de un puzle.
Dedica cada compartimento a una categoría.
Por ejemplo:
Caja 1: bolígrafos y lápices.
Caja 2: cinta adhesiva y clips.
Caja 3: cables pequeños.
Caja 4: pilas.
Caja 5: herramientas de uso frecuente.
El objetivo es impedir que los objetos vuelvan a mezclarse cada vez que abras y cierres el cajón.
Medir antes de comprar un organizador
Si decides comprar divisores, mide primero el interior del cajón.
Necesitas conocer:
- Anchura.
- Profundidad.
- Altura útil.
No midas solamente la parte exterior del mueble.
Comprueba también que los recipientes no sean tan altos que impidan cerrar el cajón.
Los organizadores modulares suelen resultar prácticos porque permiten combinar varios tamaños según los objetos que tengas.
No intentes llenar cada centímetro disponible. Dejar algo de espacio facilita sacar y devolver las cosas.
Colocar delante lo que utilizas más
No todos los objetos necesitan la misma accesibilidad.
Reserva la parte delantera para aquello que utilizas habitualmente.
Los artículos ocasionales pueden permanecer detrás.
Por ejemplo, unas tijeras utilizadas todas las semanas deberían estar más accesibles que una llave especial que necesitas dos veces al año.
Esta sencilla jerarquía evita tener que revolver todo el cajón cada vez que buscas algo.
Si un objeto se utiliza constantemente en otra habitación, probablemente ni siquiera debería estar allí.
Enrollar correctamente los cables
Los cables sueltos pueden ocupar gran parte del cajón y esconder todo lo demás.
Enrolla cada cable individualmente sin doblarlo excesivamente.
Sujétalo con una pequeña tira reutilizable apropiada para cables.
Si tienes varios similares, añade una etiqueta sencilla indicando su función.
Evita guardar cables que ya no reconoces indefinidamente.
Comprueba primero si pertenecen a algún dispositivo que todavía utilizas.
Cuando estés seguro de que un cable ya no sirve, gestiona su eliminación o reciclaje según las opciones disponibles en tu zona.
Guardar las pilas correctamente
No arrojes pilas sueltas indiscriminadamente entre llaves, monedas y otros objetos metálicos.
Mantén las pilas nuevas en su embalaje original cuando resulte práctico o utiliza un organizador específico que mantenga los terminales protegidos y separados.
No mezcles pilas nuevas y usadas.
Reserva otro lugar para las que necesiten reciclarse.
Las pilas dañadas, hinchadas, con fugas o corroídas requieren especial precaución y deben gestionarse según las indicaciones correspondientes de tu localidad.
Mantenerlas organizadas también permite saber rápidamente qué tamaños tienes antes de comprar más.
Crear una pequeña zona de “pendientes”
Siempre aparecerán uno o dos objetos que no puedas clasificar inmediatamente.
En lugar de dejarlos sueltos, reserva un compartimento pequeño para ellos.
La condición es que esta zona tenga un tamaño limitado.
Cuando se llene, revísala.
Decide qué es cada objeto y dónde debería guardarse.
Así evitas que toda la superficie del cajón vuelva progresivamente a convertirse en una zona indefinida.
Una caja pequeña de “pendientes” funciona; un cajón entero de “pendientes” simplemente recrea el problema original.
No guardar cosas solamente porque podrían servir algún día
Los objetos pequeños son especialmente fáciles de acumular.
Un tornillo sin identificar, una pieza de plástico desconocida o un cable de un aparato que ya no tienes pueden permanecer años ocupando espacio.
Antes de conservar algo, pregúntate:
¿Sé qué es?
¿Sé para qué sirve?
¿Tengo posibilidades razonables de necesitarlo?
Si se trata de una pieza de repuesto importante, etiquétala indicando a qué aparato pertenece.
Así dentro de seis meses no volverás a preguntarte por qué la guardaste.
Etiquetar únicamente cuando resulte útil
Si los compartimentos permiten ver claramente su contenido, probablemente no necesites etiquetas.
Pero para objetos similares, una pequeña identificación puede ahorrar tiempo.
Por ejemplo:
PILAS NUEVAS
CABLES USB
REPUESTOS
HERRAMIENTAS
Evita crear categorías demasiado específicas.
Cuantas más reglas tenga el sistema, más difícil será mantenerlo.
La organización debe ser suficientemente evidente como para que devolver un objeto a su sitio necesite apenas unos segundos.
Aplicar la regla de los dos minutos una vez al mes
No esperes hasta que el cajón vuelva a estar completamente desordenado.
Una vez al mes, ábrelo y dedica aproximadamente 2 minutos a revisarlo.
Devuelve a su sitio cualquier objeto desplazado.
Retira papeles y residuos.
Comprueba la zona de pendientes.
Enrolla nuevamente los cables que se hayan soltado.
Con este pequeño mantenimiento, probablemente no necesitarás volver a vaciar todo el cajón durante mucho tiempo.
Errores que conviene evitar
- Comprar organizadores antes de clasificar. Primero descubre qué necesitas guardar.
- Crear un compartimento denominado “varios” demasiado grande. Terminará absorbiéndolo todo.
- Guardar cables sin identificar. Etiqueta los que puedan confundirse.
- Mezclar pilas con objetos metálicos. Mantén sus terminales protegidos.
- Llenar cada centímetro del cajón. Deja espacio para mover y devolver los objetos.
- Guardar piezas desconocidas indefinidamente. Identifica qué son y para qué sirven.
Para ir un poco más allá
Si el cajón contiene muchísimos objetos diminutos, utiliza varios recipientes pequeños en lugar de dos compartimentos grandes.
Para tornillos y piezas de repuesto, utiliza pequeñas bolsas o cajas etiquetadas indicando a qué objeto pertenecen.
Mantén los artículos utilizados cada semana en la parte delantera.
Si después de organizar todavía no puedes cerrar cómodamente el cajón, no necesitas más divisores: necesitas reducir la cantidad de cosas almacenadas.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si no quiero comprar organizadores?
Utiliza pequeñas cajas y bandejas que ya tengas. Lo importante es crear compartimentos, no que todos los recipientes sean iguales.
¿Cómo evito que vuelva a desordenarse?
Asigna una categoría clara a cada compartimento y realiza una revisión rápida de aproximadamente 2 minutos al mes.
¿Qué hago con los objetos que no sé dónde colocar?
Utiliza una pequeña zona temporal de “pendientes” y revísala cuando se llene.
¿Cuántas categorías debería crear?
Solo las necesarias para los objetos que realmente tienes. Un sistema de aproximadamente 4-7 grupos claros suele ser mucho más fácil de mantener que decenas de categorías pequeñas.