¿Preparaste demasiadas lentejas? Cómo congelarlas en porciones para convertirlas después en comidas diferentes

Preparar una buena cazuela de lentejas y descubrir que hay comida para varios días no tiene por qué significar repetir exactamente el mismo plato toda la semana. Si se enfrían, porcionan y congelan correctamente, las lentejas cocidas pueden convertirse después en la base de guisos, cremas, hamburguesas vegetales, ensaladas templadas o acompañamientos.

La clave está en congelarlas cuando todavía están en buenas condiciones y dividirlas antes en cantidades útiles. Así podrás descongelar solamente lo necesario.

No las dejes toda la tarde enfriándose en la cazuela

Después de cocinar, evita dejar una olla grande de lentejas durante horas a temperatura ambiente.

Una cantidad considerable de comida dentro de una cazuela profunda pierde temperatura lentamente.

Como regla práctica de seguridad alimentaria, los alimentos cocinados perecederos deberían refrigerarse dentro de las 2 horas siguientes a su preparación, o antes si están expuestos a temperaturas ambientales muy altas.

Para acelerar el enfriamiento, reparte las lentejas en recipientes poco profundos en lugar de esperar a que toda la cazuela se enfríe completamente sobre la encimera.

Decide primero cómo las utilizarás

Antes de llenar recipientes, piensa en las cantidades que normalmente necesitas.

Para una persona, una porción de aproximadamente 200–250 g de lentejas cocidas puede ser una referencia útil, dependiendo de la receta y del apetito.

También puedes preparar recipientes de:

  • 250 g para una comida individual;
  • 400–500 g para dos personas;
  • 700–800 g para una comida familiar pequeña.

No es necesario que las cantidades sean exactas. Lo importante es evitar congelar dos kilos juntos si después solo necesitas una pequeña ración.

¿Con caldo o escurridas?

Depende de cómo estén preparadas y de lo que quieras cocinar posteriormente.

Si has hecho unas lentejas guisadas, congela cada porción con suficiente líquido para mantener su textura y poder recalentarla fácilmente.

Si has cocido lentejas simplemente en agua para utilizarlas como ingrediente, puedes escurrirlas bien antes de congelarlas.

Estas últimas resultan especialmente versátiles porque posteriormente puedes añadirlas a ensaladas templadas, salteados, sopas o rellenos.

Utiliza recipientes adecuados para congelación

Escoge recipientes o bolsas específicamente aptos para congelador.

Si utilizas recipientes rígidos, no los llenes completamente hasta el borde. Los alimentos con líquido aumentan de volumen al congelarse.

Deja aproximadamente 2–3 cm de espacio libre en la parte superior cuando haya bastante caldo.

Si utilizas bolsas, elimina suavemente el exceso de aire sin derramar el contenido y congélalas bien cerradas.

Una bolsa colocada plana ocupa poco espacio y después puede almacenarse verticalmente cuando esté completamente congelada.

Etiquetar evita misterios dentro del congelador

Antes de congelar, escribe:

Lentejas – fecha – cantidad

Si preparaste diferentes versiones, añade alguna indicación:

Lentejas con verduras – 2 raciones

Parece innecesario el primer día, cuando reconoces perfectamente la comida. Dos meses después, varios recipientes congelados pueden parecer prácticamente iguales.

Además, organizar por fecha facilita utilizar primero las preparaciones más antiguas.

Congélalas cuando todavía tienen buena calidad

El congelador no rejuvenece los alimentos.

Si unas lentejas han permanecido varios días olvidadas en el frigorífico, congelarlas en el último momento no recuperará la calidad perdida.

Lo más práctico, cuando ya sabes que has cocinado demasiado, es reservar las raciones que consumirás próximamente y congelar pronto las demás.

Mantén el frigorífico a 4 °C o menos y el congelador alrededor de −18 °C.

La textura puede cambiar ligeramente

Las lentejas suelen soportar bastante bien la congelación, aunque pueden quedar algo más blandas después de descongelarlas.

Cuanto más cocidas estuvieran originalmente, mayor puede ser ese cambio.

Esto no supone un problema para cremas, guisos o hamburguesas vegetales.

Si quieres utilizarlas posteriormente en una preparación donde interesa mantener cada lenteja claramente definida, evita sobrecocerlas inicialmente.

Primera transformación: una crema de lentejas

Una ración de lentejas guisadas puede convertirse rápidamente en una crema.

Calienta aproximadamente 400 g de lentejas con 100–200 ml de caldo o agua, dependiendo de lo espesas que estén.

Cuando todo esté bien caliente, tritura hasta conseguir la textura deseada.

Puedes ajustar posteriormente las especias y añadir unas gotas de limón al servir.

De esta forma, las mismas lentejas dejan de sentirse como una repetición exacta del guiso original.

Segunda opción: hamburguesas o tortitas

Las lentejas cocidas y relativamente escurridas también pueden convertirse en pequeñas tortitas.

Para unas cuatro unidades pequeñas, prueba con:

  • 250 g de lentejas cocidas y escurridas;
  • 1 huevo;
  • 30–40 g de pan rallado;
  • 30 g de cebolla finamente picada;
  • 1/2 cucharadita de comino;
  • sal y pimienta al gusto.

Aplasta parcialmente las lentejas, mezcla todos los ingredientes y deja reposar 10 minutos.

Forma las tortitas y cocínalas en una sartén con una pequeña cantidad de aceite hasta que estén bien doradas y completamente calientes en el centro.

Si la mezcla queda demasiado húmeda, añade un poco más de pan rallado.

Tercera opción: añadirlas a un guiso diferente

Una pequeña ración puede enriquecer una sopa de verduras, un curry o un guiso de tomate.

Como las lentejas ya están cocidas, no necesitan volver a cocinarse durante mucho tiempo.

Añádelas hacia el final y deja únicamente el tiempo necesario para que alcancen una temperatura adecuada y absorban parte del sabor del nuevo plato.

Así, una base preparada el domingo puede resolver otra comida completamente diferente varios días después.

Cómo descongelarlas correctamente

La opción más sencilla es trasladar el recipiente del congelador al frigorífico y dejar que se descongele allí.

También puedes recalentar determinados platos directamente desde congelados si el recipiente y el método utilizados son adecuados.

Otra posibilidad es utilizar la función de descongelación del microondas y continuar inmediatamente con el calentamiento.

Evita dejar un recipiente de lentejas durante horas sobre la encimera para que se descongele lentamente.

Recalienta solamente la cantidad necesaria

Si congelaste porciones individuales, aprovecha esa ventaja.

Saca únicamente la cantidad que vas a comer.

Al recalentar un guiso de lentejas, remueve varias veces para distribuir el calor, especialmente si utilizas microondas.

La preparación debe quedar bien caliente en todo su interior, no únicamente alrededor de los bordes.

Si está muy espesa, añade unas cucharadas de agua o caldo durante el calentamiento.

Errores que conviene evitar

  • Dejar una cazuela grande enfriándose durante horas.
  • Congelar todas las lentejas en un único recipiente enorme.
  • Llenar hasta arriba recipientes con mucho caldo.
  • Utilizar envases que no sean aptos para congelación.
  • Congelar lentejas que ya presentan signos de deterioro.
  • Olvidar poner la fecha.
  • Esperar que la congelación conserve exactamente la misma textura.
  • Descongelarlas durante horas a temperatura ambiente.
  • Calentar únicamente una parte del plato y dejar el centro frío.
  • Descongelar una cantidad enorme cuando solo necesitas una ración.

Cómo congelar las lentejas paso a paso

  1. Termina de cocinar las lentejas.
  2. Decide qué cantidad consumirás próximamente.
  3. Divide el resto en recipientes poco profundos para favorecer un enfriamiento rápido.
  4. Refrigera dentro del periodo seguro, sin dejar la comida horas a temperatura ambiente.
  5. Prepara porciones de aproximadamente 200–250 g por persona, ajustándolas a tus necesidades.
  6. Utiliza recipientes o bolsas aptos para congelación.
  7. Si contienen caldo, deja aproximadamente 2–3 cm de espacio.
  8. Cierra correctamente los recipientes.
  9. Escribe contenido, cantidad y fecha.
  10. Congela alrededor de −18 °C.
  11. Coloca las preparaciones nuevas detrás de las más antiguas.
  12. Cuando necesites una ración, descongélala preferentemente en el frigorífico.
  13. Recalienta completamente antes de servir.
  14. Añade un poco de caldo o agua si ha quedado demasiado espesa.
  15. Transforma la preparación con nuevos ingredientes para evitar repetir siempre el mismo plato.

Cocinar una vez puede resolver varias comidas

Preparar más lentejas de las necesarias puede ser una ventaja si desde el principio tienes un plan para las sobras.

En lugar de guardar toda la cazuela y comer el mismo guiso tres días consecutivos, divide las lentejas en pequeñas porciones y congela las que no vayas a utilizar pronto.

Una puede regresar a la mesa como guiso. Otra puede convertirse en crema. Una tercera puede servir para preparar tortitas o enriquecer una sopa.

La receta inicial es la misma, pero las comidas no tienen por qué serlo.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden congelar las lentejas cocidas?

Sí. Tanto las lentejas cocidas solas como muchos guisos de lentejas pueden congelarse correctamente si se enfrían, envasan y conservan de forma adecuada.

¿Es mejor congelarlas con caldo?

Para un guiso, mantener parte del caldo ayuda a conservar una textura agradable durante el recalentamiento. Para utilizarlas posteriormente como ingrediente, puede ser más práctico congelarlas escurridas.

¿Cuánto pongo en cada recipiente?

Como referencia, 200–250 g por persona pueden resultar prácticos, aunque debes adaptarlo a tus recetas y raciones habituales.

¿Puedo descongelarlas sobre la encimera?

Es preferible descongelarlas en el frigorífico o utilizar un método rápido adecuado, como el microondas seguido de calentamiento inmediato.

¿Quedan exactamente iguales después de congelarlas?

Pueden quedar ligeramente más blandas, especialmente si estaban muy cocidas antes de congelarlas.

¿Puedo congelar lentejas que llevan varios días en el frigorífico?

Congelar no reinicia la conservación ni corrige un alimento deteriorado. Si sabes desde el principio que no vas a consumir una parte pronto, es mejor congelarla cuanto antes.

¿Cuál es la mejor forma de aprovechar una cazuela demasiado grande?

Congelarla desde el principio en porciones pensadas para usos diferentes. Así puedes descongelar exactamente lo necesario y transformar las mismas lentejas en nuevas comidas sin desperdiciar lo que cocinaste.