Por qué riego la orquídea con agua de limón: resultados que no tardan en llegar
Los amantes de las orquídeas saben bien que una planta sana presenta raíces gruesas y jugosas, además de hojas verdes, firmes y flexibles. Cuando las hojas se caen y la floración falta, significa que la planta necesita ayuda, y aquí el limón puede ser un aliado eficaz.
El limón posee propiedades antioxidantes y actúa como repelente natural de parásitos. Además, su aporte de potasio y vitamina C es beneficioso para las orquídeas, favoreciendo la recuperación y nutrición tanto de las hojas como de toda la planta.
No se debe usar jugo de limón puro, ya que puede dañar las raíces y las hojas jóvenes, provocando que se marchiten. En efecto, lo que puede curar en pequeñas dosis puede volverse tóxico en exceso.
Para cuidar delicadamente tu orquídea, diluye 10 gotas de jugo de limón fresco en 200 ml (menos de un vaso) de agua a temperatura ambiente.
Con esta solución ácida, frota suavemente las hojas de la orquídea usando un algodón húmedo pero sin que gotee. Evita que el líquido llegue a la base de las hojas o al tallo. Aplica este tratamiento una vez por semana.
Para proteger y nutrir las raíces de los insectos, prepara una solución con 3 gotas de limón por cada 200 ml de agua tibia azucarada. Riega la orquídea con esta mezcla una vez al mes, con medio vaso por maceta. Si queda agua sin absorber hasta la noche, retírala para evitar encharcamientos. Este riego fortalecerá las raíces sin riesgos de daño.
