Nunca pongas estos 7 alimentos en el frigorífico o cometerás un gran error

No guardes estos 7 alimentos en el frigorífico o cometerás un gran error

Pan

Guardamos muchos alimentos en el frigorífico pensando que así se conservarán mejor y por más tiempo. Sin embargo, esta práctica no siempre es la adecuada y, en algunos casos, puede acelerar el deterioro. Es el caso del pan. Aunque parezca una buena idea conservarlo en el frigorífico, esto afecta su sabor y textura.

Al guardarlo en frío, el pan se vuelve más seco y gomoso debido a que acelera su maduración. Además, absorbe los olores de otros alimentos, cambiando su sabor. Si necesitas conservarlo por varios días, la mejor opción es congelarlo. Córtalo en rebanadas, guárdalo en bolsas para congelar y, a la hora de usarlo, descongélalo y caliéntalo en el horno para recuperar su frescura como recién horneado.

Cebollas y ajo

Las cebollas y el ajo tampoco se llevan bien con el frigorífico, especialmente cuando están enteros. Lo ideal es almacenarlos en un lugar fresco, seco y bien ventilado, como una despensa o una bodega, con temperaturas entre 7 y 13 °C y alejados de la humedad.

Las cebollas ya cortadas sí deben guardarse en el frigorífico, preferiblemente en un recipiente hermético que evite su oxidación y que el olor se disperse en el resto de alimentos. Lo mismo aplica para los dientes de ajo pelados o cortados, que pueden conservarse en frío hasta dos semanas, también en un recipiente cerrado para mantener su frescura y evitar que contaminen otros alimentos con su olor intenso.

Aguacate y patatas

Conservar aguacates en el frigorífico depende de su punto de madurez. Un aguacate verde debe mantenerse fuera del frío para que madure adecuadamente; el frío ralentiza este proceso. Una vez maduro, sí puede guardarse en la nevera para prolongar su frescura unos días. Es recomendable envolverlo en papel o un paño que absorba la humedad y evite que madure demasiado rápido.

Si ya has abierto el aguacate, protégelo rociando la pulpa con jugo de limón o aceite de oliva antes de refrigerarlo para evitar la oxidación y el oscurecimiento.

Las patatas enteras deben almacenarse en un lugar oscuro, fresco y ventilado, ya que el frío del frigorífico puede convertir su almidón en azúcar, alterando su sabor. Si no cuentas con un lugar adecuado y hace mucho calor, puedes guardarlas en la nevera, pero no más de una semana para prevenir cambios en su textura y sabor.

Tomates y aceite de oliva

El frío no es recomendable para conservar tomates, salvo que estén muy maduros y necesites alargar su vida útil unos días. Guardarlos fuera del frigorífico, a temperatura ambiente y alejados de la luz directa, es la mejor forma de preservar su sabor y textura.

Si decides refrigerarlos, sácalos un rato antes de consumir y déjalos alcanzar la temperatura ambiente para recuperar parte de su sabor.

En cuanto al aceite de oliva, el frío es absolutamente desaconsejado. La nevera puede volverlo turbio y espeso, además de generar condensación dentro de la botella que afecta su calidad. Lo ideal es conservarlo en un lugar fresco, oscuro y a una temperatura estable entre 20 y 25 °C, en un envase bien cerrado y protegido de la luz directa.