Una silla de escritorio que antes se desplazaba con facilidad puede empezar a sentirse pesada, hacer pequeños saltos o dejar de girar correctamente. Antes de pensar que las ruedas están estropeadas, míralas de cerca: pelos, hilos, fibras de alfombras y polvo pueden enrollarse alrededor del eje, justo en el estrecho espacio situado junto a la rueda. Sacar esa suciedad suele mejorar mucho el movimiento. El trabajo es sencillo, pero conviene hacerlo con la silla estable y sin introducir los dedos cerca de piezas que puedan girar inesperadamente.
Pon la silla de lado y retira primero los pelos visibles
Busca una zona despejada donde puedas trabajar sin que la silla se mueva.
Necesitarás:
- una linterna;
- pinzas de punta roma;
- unas tijeras pequeñas, opcionales;
- un cepillo de cerdas firmes pero no metálicas;
- un paño de microfibra;
- 250 ml de agua templada;
- 1–2 ml de jabón neutro.
Hazlo así:
- Retira objetos de la silla y colócala cuidadosamente de lado sobre una alfombra o toalla gruesa.
- Ilumina cada rueda y observa el espacio entre la rueda y su soporte.
- Tira de los pelos y fibras visibles con las pinzas, trabajando poco a poco.
- Si existe un mechón muy compacto, córtalo cuidadosamente con unas tijeras sin acercar la hoja al plástico ni al eje.
- Gira manualmente cada rueda y repite hasta que deje de aparecer material enrollado.
Dedica aproximadamente 2–5 minutos por rueda si existe mucha acumulación. Una rueda limpia debería girar con bastante más libertad y sin mechones visibles alrededor del eje.
Corta los pelos largos antes de intentar tirar de ellos
Un grupo de cabellos puede estar enrollado decenas de veces alrededor del eje.
Intentar extraer todo el conjunto de una vez puede resultar frustrante y hacer que parte de la suciedad se introduzca todavía más.
Localiza primero el mechón y, si puedes acceder a él con seguridad, haz uno o dos pequeños cortes.
Después utiliza las pinzas para sacar los fragmentos.
No introduzcas cuchillos, destornilladores puntiagudos ni otras herramientas grandes entre la rueda y su soporte.
Además de dañar el plástico, una herramienta que resbale puede provocar un corte.
Si no puedes acceder al eje sin forzar las piezas, consulta las instrucciones del fabricante antes de desmontar la rueda.
Un cepillo ayuda con el polvo que queda después
Cuando hayas retirado pelos e hilos, probablemente seguirá existiendo una mezcla de polvo fino alrededor del mecanismo.
Utiliza un cepillo seco para desprenderla.
Gira lentamente la rueda mientras cepillas desde diferentes ángulos.
Después pasa un paño ligeramente humedecido por la superficie exterior.
Para suciedad adherida, mezcla 250 ml de agua templada con 1–2 ml de jabón neutro. Humedece la microfibra y escúrrela muy bien antes de limpiar.
No viertas agua directamente sobre el eje ni empapes los rodamientos.
Seca la rueda antes de volver a colocar la silla en posición normal.
Algunas ruedas pueden desmontarse, pero no todas de la misma manera
En muchas sillas de oficina, cada rueda utiliza un vástago que puede extraerse de la base. En otros modelos existe un sistema diferente.
No tires con fuerza sin saber cómo está montada.
Consulta el manual del fabricante si necesitas retirarla para acceder mejor al eje.
Si el modelo permite desmontarla, aprovecha para inspeccionar el alojamiento y retirar polvo acumulado antes de volver a colocarla.
No desmontes rodamientos cerrados ni piezas internas que el fabricante no considere reparables por el usuario.
Una limpieza externa suele ser suficiente para el mantenimiento doméstico habitual.
No añadas aceite de cocina al mecanismo
Cuando una rueda gira mal, parece lógico añadir cualquier aceite que tengamos a mano.
Sin embargo, el aceite de cocina no es un lubricante adecuado para una silla. Puede volverse pegajoso con el tiempo y atrapar todavía más polvo.
Tampoco apliques lubricante sin saber si el modelo lo necesita.
Algunas ruedas utilizan rodamientos o materiales que no requieren lubricación externa.
Después de retirar pelos y suciedad, prueba primero el movimiento.
Si sigue existiendo fricción y el fabricante recomienda lubricación, utiliza únicamente el producto y la cantidad indicados en sus instrucciones.
Protege siempre el suelo frente a posibles gotas.
Aprovecha para revisar las cinco ruedas
Aunque solo una parezca bloqueada, inspecciona todas.
Es habitual encontrar una rueda llena de pelos mientras las demás empiezan a acumularlos.
Gira cada una con la mano y compara su movimiento.
Busca también:
- grietas;
- partes planas;
- deformaciones;
- piezas sueltas;
- ruedas que se tambalean;
- vástagos que no permanecen correctamente colocados.
Una rueda dañada físicamente no se arreglará simplemente retirando los pelos.
Si necesita sustitución, utiliza un repuesto compatible con el diámetro del vástago, el diseño de la base y el tipo de suelo.
Limpia también el suelo alrededor del escritorio
Los pelos que acabas de retirar probablemente proceden del mismo lugar donde utilizas la silla.
Aspira o barre regularmente debajo del escritorio, especialmente si hay mascotas, alfombras o textiles cercanos.
Sobre alfombras, las ruedas pueden recoger fibras con mayor facilidad.
En suelos duros, una rueda bloqueada puede arrastrar suciedad en lugar de rodar correctamente.
Una limpieza rápida del suelo una o dos veces por semana, dependiendo del uso, reduce la cantidad de material que termina enrollado en los ejes.
Si utilizas una alfombrilla protectora para silla, limpia también su superficie y bordes.
Prueba la silla antes de volver a utilizarla normalmente
Cuando termines, coloca la silla nuevamente en posición vertical.
Comprueba visualmente que todas las ruedas estén correctamente asentadas.
Si te has limitado a una limpieza exterior, desplaza primero la silla sin sentarte y observa si todas las ruedas giran y cambian de dirección con normalidad.
Después prueba cuidadosamente con peso.
No utilices una silla si una rueda se desprende, el soporte está agrietado o la base presenta daños estructurales.
En esos casos, sustituye la pieza correspondiente o consulta al fabricante.
Errores que debes evitar
- Seguir forzando una rueda llena de pelos. Las fibras pueden compactarse todavía más alrededor del eje.
- Meter un cuchillo entre las piezas. Puedes dañar la rueda o lesionarte.
- Empapar el mecanismo con agua. La limpieza debe realizarse con humedad mínima y controlada.
- Aplicar aceite de cocina. Puede atraer suciedad y no está diseñado como lubricante mecánico.
- Ignorar grietas o piezas sueltas. Un problema estructural requiere reparación o sustitución, no simplemente limpieza.
Para ir un poco más allá
Haz una revisión rápida de las ruedas una vez al mes si utilizas la silla diariamente. Bastan unos minutos para retirar pelos antes de que formen un anillo compacto.
Si tienes mascotas de pelo largo, probablemente necesitarás hacerlo con mayor frecuencia.
También puedes aprovechar la revisión para comprobar tornillos accesibles, reposabrazos y respaldo siguiendo las instrucciones del fabricante. Una silla limpia y correctamente mantenida suele resultar más agradable de utilizar y permite detectar piezas desgastadas antes de que fallen.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los pelos bloquean tanto las ruedas?
Al girar, la rueda puede ir enrollándolos alrededor de su eje. Con el tiempo forman una capa compacta que aumenta la fricción y limita el movimiento.
¿Tengo que desmontar las ruedas?
No necesariamente. Muchas acumulaciones pueden retirarse con pinzas y un cepillo. Desmonta únicamente si el fabricante permite hacerlo y conoces el sistema de fijación.
¿Puedo poner lubricante después de limpiarlas?
Primero prueba la rueda limpia. Si continúa necesitando lubricación, sigue las indicaciones del fabricante y utiliza solo un producto compatible.
¿Cuándo debo cambiar una rueda?
Cuando esté agrietada, deformada, se tambalee, no permanezca fijada correctamente o continúe bloqueándose después de una limpieza adecuada y de las comprobaciones recomendadas por el fabricante.