Los taburetes de cocina se limpian con frecuencia por arriba: pasamos un paño por el asiento, retiramos alguna miga y, de vez en cuando, limpiamos las patas. Sin embargo, existe una zona que puede permanecer olvidada durante meses: la parte inferior del asiento y las uniones superiores de las patas.
Aunque parezca imposible que se ensucie una superficie que mira hacia el suelo, las salpicaduras de agua, grasa, bebidas y comida pueden llegar hasta allí. Esto ocurre especialmente con taburetes colocados junto a una isla, una barra de desayuno o una encimera donde se cocina y se come diariamente.
La próxima vez que limpies la cocina, inclina uno de los taburetes y mira debajo. Puede que encuentres pequeñas manchas que nunca habías visto desde arriba.
Empieza retirando el taburete de su lugar habitual
Llévalo a una zona bien iluminada.
Antes de darle la vuelta, comprueba que sea suficientemente ligero para manipularlo con seguridad.
Si es pesado, simplemente inclínalo apoyándolo de manera estable.
Nunca trabajes debajo de un taburete que pueda caer mientras lo estás sujetando con una sola mano.
Mira directamente debajo del asiento
Utiliza la linterna del teléfono si la zona está oscura.
Observa especialmente:
- bordes inferiores;
- esquinas;
- uniones con las patas;
- travesaños;
- tornillos;
- pequeñas ranuras;
- superficie central del asiento por debajo.
Las manchas pueden ser mucho menos evidentes que las que aparecen en la parte superior.
Pasa un papel de cocina seco
Si visualmente parece limpio, pasa un trozo de papel blanco por la parte inferior.
Puede aparecer una película gris o ligeramente amarillenta.
En una cocina, el polvo puede mezclarse con pequeñas partículas de grasa suspendidas en el ambiente y terminar adhiriéndose a superficies que prácticamente nunca tocamos.
Empieza eliminando el polvo
No apliques inmediatamente un limpiador húmedo.
Utiliza una microfibra seca o la boquilla con cepillo de la aspiradora para retirar:
- polvo;
- pelos;
- telarañas;
- migas;
- partículas sueltas.
Presta atención a las esquinas y uniones.
Eliminar primero la suciedad seca evita extenderla después con el paño húmedo.
Prepara una solución sencilla
Para muchas superficies lavables puede bastar con:
500 ml de agua templada + 2-3 gotas de lavavajillas.
Humedece una microfibra y escúrrela muy bien.
No necesitas que el taburete quede empapado.
Antes de empezar, comprueba que este método sea compatible con el material y acabado del mueble.
Trabaja de arriba hacia abajo
Con el taburete inclinado o invertido de forma segura, empieza por la parte inferior del asiento.
Continúa por:
- uniones;
- parte superior de las patas;
- travesaños;
- patas;
- reposapiés;
- parte inferior de cada pata.
Así no volverás a ensuciar una zona que acabas de limpiar.
Insiste en el borde inferior
El borde del asiento puede recibir pequeñas gotas cuando limpiamos la encimera o cuando se derrama una bebida.
Pasa lentamente la microfibra por todo el perímetro.
Si existe un reborde, introduce una esquina del paño.
No utilices cuchillos para raspar suciedad acumulada.
Las uniones pueden esconder más suciedad
Observa dónde las patas se unen al asiento.
En estas pequeñas esquinas pueden quedar atrapados polvo y residuos.
Utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves reservado para limpieza.
Humedece ligeramente las cerdas con agua jabonosa y frota durante 20-30 segundos.
Después pasa una microfibra limpia.
Revisa los tornillos
Algunos taburetes tienen tornillos visibles debajo del asiento.
Pasa un cepillo seco alrededor.
Si utilizas un paño húmedo, evita dejar agua acumulada sobre las piezas metálicas.
Después seca cuidadosamente.
Aprovecha para comprobar visualmente si algún tornillo parece flojo.
No olvides el reposapiés
Probablemente sea una de las partes más sucias del taburete.
Zapatos y pies entran en contacto con él constantemente.
Empieza retirando el polvo.
Después limpia con un producto compatible con el material.
Trabaja también en la cara inferior del reposapiés, no únicamente en la superficie que puedes ver desde arriba.
Mira debajo de las patas
Levanta ligeramente el taburete y observa sus cuatro apoyos.
Los protectores inferiores pueden acumular:
- pelos;
- polvo;
- grasa;
- pequeñas partículas;
- suciedad adherida.
Esta acumulación puede terminar desplazándose por el suelo cada vez que mueves el taburete.
Limpia los protectores
Si tienen almohadillas de fieltro, retira cuidadosamente pelos y fibras.
Una aspiradora o unas pinzas pueden ayudar con residuos visibles.
No empapes el fieltro.
Si una almohadilla está muy deteriorada, deformada o parcialmente despegada, considera sustituirla.
Aprovecha para revisar las patas
Busca pequeñas marcas producidas por zapatos o salpicaduras.
En metal o plástico lavable, una microfibra con agua jabonosa puede ser suficiente.
En madera, utiliza poca humedad.
Pasa después un paño seco.
No dejes agua alrededor de juntas o zonas donde el acabado esté deteriorado.
Si el taburete es de madera
La madera necesita especial precaución.
Evita empaparla.
Utiliza una microfibra apenas húmeda y sigue la dirección de la veta cuando sea posible.
Después seca inmediatamente.
Si tiene un acabado específico, sigue las instrucciones del fabricante antes de utilizar cualquier limpiador.
Si el asiento está tapizado
No utilices automáticamente la misma mezcla sobre la tela.
Aspira primero la parte inferior utilizando un accesorio adecuado para tapicería.
Si encuentras una mancha, identifica el tejido y consulta sus instrucciones de limpieza.
Aplicar demasiada agua puede hacer que la humedad penetre en el relleno.
Si es de metal
Comprueba especialmente las soldaduras y uniones.
Retira polvo y salpicaduras con un paño compatible.
Después seca.
No dejes pequeñas gotas alrededor de tornillos o juntas metálicas.
Si observas corrosión, no la cubras simplemente con más producto de limpieza: revisa el estado del mueble.
Si es de plástico
Los taburetes de plástico suelen resultar sencillos de mantener, pero las superficies texturizadas pueden retener suciedad.
Utiliza un cepillo suave para los pequeños relieves.
Evita estropajos muy abrasivos que puedan dejar arañazos.
Aclara con una microfibra limpia y húmeda y después seca.
Para grasa adherida, dale tiempo al jabón
Si encuentras una pequeña salpicadura grasa seca, no empieces raspando.
Humedece una microfibra con la solución jabonosa y mantenla sobre la mancha durante 30-60 segundos, siempre que el material tolere humedad.
Después frota suavemente.
Repite si es necesario.
Ablandar primero la suciedad suele funcionar mejor que utilizar fuerza.
No mezcles productos fuertes
Para estas pequeñas salpicaduras normalmente no necesitas lejía, amoniaco ni limpiadores muy agresivos.
Empieza siempre por el método más suave compatible con el material.
Nunca mezcles diferentes productos de limpieza.
Además, determinados acabados de muebles pueden perder brillo o color con sustancias demasiado fuertes.
Limpia también el suelo donde estaban
Cuando retires los taburetes probablemente descubrirás pequeñas zonas del suelo que normalmente quedan parcialmente cubiertas.
Aspira.
Después friega según el tipo de pavimento.
Presta especial atención al lugar donde descansan las patas.
Revisa la barra o isla
Si encuentras muchas salpicaduras debajo de los taburetes, observa también la cara inferior de la encimera.
El borde inferior de una isla o barra puede presentar el mismo problema.
Pasa la mano o una microfibra por debajo.
Las gotas que recorren el borde pueden terminar allí sin resultar visibles desde arriba.
¿Cada cuánto conviene limpiar debajo?
No necesitas dar la vuelta a los taburetes diariamente.
Una revisión cada dos o cuatro semanas puede ser suficiente en una cocina de uso habitual.
Hazlo antes si:
- hay niños pequeños;
- se come diariamente en la barra;
- cocinas muy cerca;
- se producen derrames frecuentes;
- tienes mascotas.
Adapta la frecuencia a la suciedad real que encuentres.
Inclúyelo en una limpieza mensual
Para no olvidarlo, puedes asociar esta tarea con la limpieza profunda de la cocina.
Cuando limpies las patas de las sillas:
- retira los taburetes;
- aspira el suelo;
- inclina cada uno;
- limpia debajo del asiento;
- revisa uniones;
- limpia reposapiés;
- comprueba las patas;
- limpia los protectores inferiores;
- seca;
- vuelve a colocarlos cuando suelo y muebles estén secos.
No debería llevar demasiado tiempo si se hace regularmente.
Errores que conviene evitar
- Limpiar siempre el asiento y olvidar su cara inferior.
- Aplicar limpiador antes de retirar el polvo.
- Empapar taburetes de madera.
- Utilizar el mismo producto sobre madera, metal y tapicería sin comprobarlo.
- Olvidar el reposapiés.
- Dejar agua alrededor de tornillos.
- Ignorar las almohadillas inferiores.
- Rascar manchas con cuchillos.
- Volver a colocar el taburete sobre un suelo todavía mojado.
Para ir un poco más allá
Haz la misma prueba con las sillas de comedor.
Inclina una y mira debajo del asiento.
Después revisa la cara inferior de la mesa, especialmente cerca de los bordes.
Las superficies que miran hacia abajo parecen protegidas, pero las gotas pueden rebotar o desplazarse por los bordes, mientras el polvo llega impulsado por el movimiento del aire.
La diferencia es que estas manchas permanecen fuera de nuestra línea de visión y, por eso, pueden acumularse mucho más tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llega suciedad debajo de un taburete?
Las salpicaduras pueden rebotar desde el suelo o la encimera, mientras que otras gotas recorren los bordes. A esto se suman polvo y partículas del ambiente.
¿Qué zona debería revisar primero?
La cara inferior del asiento, especialmente el borde y las uniones donde comienzan las patas.
¿Qué puedo utilizar?
Para muchas superficies lavables, una microfibra con 500 ml de agua templada y 2-3 gotas de lavavajillas es suficiente. Comprueba siempre el material.
¿Tengo que utilizar desengrasante?
No necesariamente. Empieza con jabón suave y utiliza productos más específicos únicamente cuando sean compatibles y realmente necesarios.
¿Cuál es la comprobación que puedes hacer ahora mismo?
Inclina uno de los taburetes de la cocina y pasa un papel blanco por el borde inferior del asiento y alrededor de las uniones de las patas. Si aparece una línea gris o grasienta, acabas de encontrar una de esas pequeñas zonas que pueden llevar meses recibiendo salpicaduras sin que nadie las vea.