En muchas cocinas antiguas era habitual encontrar uno o varios delantales colgados detrás de una puerta, en un pequeño gancho junto a la despensa o cerca de la zona de trabajo. No era solamente una cuestión decorativa. Colgarlos permitía mantenerlos extendidos, ventilados y preparados para volver a utilizarlos, en lugar de convertirlos en una pequeña montaña de tela dentro de un cajón.
Es una costumbre sencilla que todavía puede resultar práctica, especialmente cuando los delantales se utilizan casi todos los días.
Un delantal usado necesita aire antes de guardarse
Después de cocinar, el delantal puede parecer limpio pero conservar pequeñas cantidades de humedad procedentes del vapor, unas gotas de agua o simplemente el calor de haberlo llevado puesto.
Si inmediatamente lo doblas y lo colocas debajo de otros textiles, esa humedad tarda más en desaparecer.
Colgarlo permite que el aire circule alrededor de la tela.
Esto es especialmente útil cuando el delantal todavía puede utilizarse otra vez antes de lavarlo.
Eso sí: si tiene manchas de alimentos, grasa, carne cruda u otra suciedad importante, no debería volver simplemente al gancho. En ese caso, llévalo a lavar.
También evitaban arrugas innecesarias
Un delantal amontonado dentro de un cajón puede terminar completamente arrugado.
Las cintas se enredan, el bolsillo queda doblado y, cuando necesitas utilizarlo, tienes que estirarlo o incluso plancharlo.
Colgado correctamente, conserva mucho mejor su forma.
No hace falta utilizar una percha especial. Si tiene una pequeña cinta para colgar, un gancho sencillo puede ser suficiente.
También puedes utilizar una percha normal, especialmente con delantales largos o de tejidos que se arrugan fácilmente.
Las cintas dejan de convertirse en un nudo
Este es uno de los pequeños problemas de guardar varios delantales juntos.
Las tiras de la cintura de uno se mezclan con las del cuello de otro. Cuando sacas un delantal, aparecen dos más enganchados.
Antes de colgarlo, deja las cintas sueltas y desenredadas.
Si son especialmente largas, puedes hacer un lazo muy flojo o colocarlas de manera que no lleguen al suelo.
Evita realizar nudos apretados para almacenarlo, porque pueden quedar marcados en la tela.
No todos los lugares sirven para colgarlos
El gancho tampoco debería colocarse en cualquier parte.
Evita dejar el delantal inmediatamente al lado de los fogones, donde puede recibir continuamente vapor, grasa y salpicaduras.
Tampoco debería quedar tan cerca de una llama o fuente de calor que pueda representar un riesgo.
Un buen lugar puede ser:
- detrás de la puerta de la cocina;
- en el lateral exterior de un armario;
- dentro de una despensa ventilada;
- en una pequeña zona destinada a textiles de cocina.
Debe quedar accesible, pero apartado de salpicaduras y calor.
¿Y si tienes varios delantales?
No hace falta colocar cinco prendas en el mismo gancho.
Si utilizas varios, instala una pequeña fila de ganchos dejando algo de separación.
Puedes organizar uno para cocinar, otro para repostería o simplemente mantener dos o tres disponibles mientras los demás están en la colada.
La ventaja es que puedes ver inmediatamente cuáles están disponibles.
En un cajón profundo, en cambio, es frecuente utilizar siempre el que está encima y olvidar durante meses los que permanecen debajo.
Los delantales limpios sí pueden guardarse doblados
Colgar los delantales no significa que un cajón sea siempre incorrecto.
Si están recién lavados y completamente secos, puedes doblarlos y almacenarlos perfectamente.
La diferencia está en los delantales que utilizas constantemente.
Para estos, disponer de un gancho resulta mucho más práctico: te lo quitas, compruebas que esté limpio y seco y lo dejas ventilándose hasta el siguiente uso.
Los delantales de reserva pueden permanecer doblados en un cajón limpio.
Nunca cuelgues un delantal muy sucio esperando reutilizarlo
Ventilar no sustituye el lavado.
Si has salpicado el delantal con salsa, aceite, huevo, carne cruda u otros alimentos, trata la mancha y lava la prenda según las instrucciones de su etiqueta.
Además, cuanto antes actúes sobre una mancha, normalmente más sencillo será eliminarla.
No esperes varios días con el delantal sucio colgado en la cocina.
Limpia también los ganchos
Un detalle fácil de olvidar.
Los ganchos situados en la cocina pueden acumular polvo y una ligera película de grasa.
Una vez por semana o durante la limpieza habitual, pasa un paño ligeramente humedecido con agua y unas gotas de lavavajillas.
Después seca.
De poco sirve guardar un delantal limpio sobre una superficie pegajosa.
Errores que conviene evitar
- Amontonar un delantal todavía húmedo dentro de un cajón.
- Colgarlo demasiado cerca de los fogones.
- Utilizar el mismo delantal durante demasiado tiempo sin lavarlo.
- Guardarlo con manchas de alimentos.
- Poner demasiados delantales sobre un único gancho.
- Dejar las cintas arrastrando por el suelo.
- Hacer nudos muy apretados para recoger las tiras.
- Guardar textiles recién lavados antes de que estén completamente secos.
Cómo recuperar esta costumbre paso a paso
- Reúne los delantales que utilizas habitualmente.
- Lava los que estén sucios y deja que se sequen completamente.
- Reserva los de uso frecuente para mantenerlos colgados.
- Busca un lugar alejado de los fogones y de las salpicaduras.
- Instala uno o varios ganchos resistentes.
- Deja suficiente separación para que los delantales no queden comprimidos.
- Desenreda las cintas antes de colgarlos.
- Después de cocinar, comprueba si el delantal puede reutilizarse o necesita lavado.
- Guarda doblados los delantales limpios que utilizas con menos frecuencia.
- Limpia periódicamente los ganchos y la zona donde están instalados.
Una pequeña costumbre que sigue siendo práctica
Muchas soluciones antiguas de organización no necesitaban cajas, separadores ni sistemas complicados. Simplemente colocaban cada objeto de acuerdo con la forma en que se utilizaba.
Con los delantales ocurría exactamente eso.
El que se utilizaba habitualmente permanecía colgado, accesible y ventilado; los que estaban limpios y esperando su turno podían guardarse doblados.
Es una pequeña costumbre de las abuelas que todavía puede ahorrar espacio en los cajones, evitar cintas enredadas y hacer que ponerse el delantal antes de cocinar sea cuestión de segundos.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor colgar o doblar los delantales?
Para los de uso frecuente, colgarlos resulta muy práctico. Los delantales limpios y completamente secos que utilizas ocasionalmente pueden guardarse doblados.
¿Puedo colgar el delantal detrás de la puerta?
Sí, siempre que quede alejado de fuentes de calor y exista suficiente ventilación.
¿Debo lavar el delantal después de cada uso?
Depende de cómo se haya utilizado. Si está manchado, húmedo o contaminado con alimentos crudos, conviene lavarlo antes de volver a utilizarlo.
¿Qué hago con las cintas largas?
Déjalas desenredadas y recogidas sin apretarlas demasiado para que no arrastren ni formen nudos.
¿Puedo colgar varios en el mismo gancho?
Es mejor repartirlos entre varios ganchos para que no queden amontonados y puedan ventilarse.
¿Por qué no conviene colocarlos junto a los fogones?
Porque pueden recibir grasa y salpicaduras y, sobre todo, los textiles deben mantenerse a una distancia segura de llamas y fuentes intensas de calor.