Guía práctica para cultivar y cuidar el pothos, incluso para principiantes
Si alguna vez te ha costado mantener viva una planta de interior, no estás solo. Muchos principiantes se frustran con hojas marchitas, puntas marrones o la muerte inexplicable de sus plantas. Pero la buena noticia es que el pothos (Epipremnum aureum), conocido también como potos o “hiedra del diablo”, es una de las plantas de interior más fáciles de cuidar, ideal para quienes recién empiezan.
Esta planta trepadora crece bien sin muchos cuidados, purifica el aire y añade un toque verde a cualquier espacio. Además, hacer esquejes para multiplicarla, podarla o darle forma es más sencillo de lo que parece. Incluso si nunca has hecho esquejes, esta guía te ayudará a hacerlo con éxito y confianza.
¿Por qué podar el pothos?
Podar el pothos consiste en cortar esquejes de la planta y tiene varios beneficios:
- Fomenta un crecimiento más denso: cortar los tallos largos estimula que la planta brote desde la base.
- Controla el tamaño: puedes manejar la longitud y densidad del pothos al podar estratégicamente.
- Multiplicación: los esquejes pueden enraizar en agua o tierra para crear nuevas plantas.
Esto hace que el pothos sea perfecto para principiantes: de una sola planta puedes obtener varias sin gastar dinero.
¿Cuándo podar el pothos?
El mejor momento para hacer esquejes es durante su fase activa de crecimiento, es decir, en primavera y verano. Sin embargo, al ser una planta de interior, puedes podarla en cualquier época si está sana y creciendo bien.
Estos son signos de que tu pothos está listo para ser podado:
- Las lianas son largas y cuelgan por los bordes de macetas o estantes.
- La planta luce escasa o con poca densidad en la base.
- Quieres comenzar nuevas plantas a partir de esquejes.
Materiales que necesitarás
- Tijeras o podadoras limpias y bien afiladas.
- Un vaso con agua limpia o pequeñas macetas con sustrato húmedo para la propagación.
- Opcional: hormona para enraizar (no esencial, pero acelera la raíz).
Siempre limpia las herramientas con alcohol isopropílico para evitar enfermedades.
Cómo cortar un esqueje
Elige una rama fuerte con varias hojas y nudos (el nudo es la protuberancia donde la hoja se une al tallo, y de ahí crecerán las raíces).
Sigue estos pasos:
- Selecciona un tallo de 10 a 15 cm con 4 o 5 hojas sanas.
- Corta aproximadamente 1,25 cm por debajo de un nudo.
- Retira la hoja más cercana al corte para exponer el nudo donde se desarrollarán las raíces.
Si vas a enraizar en agua, asegúrate que el nudo quede sumergido.
Cómo propagar el pothos
Después de cortar el esqueje, puedes hacerlo enraizar en agua o en tierra.
En agua:
- Coloca el esqueje en un vaso limpio con el extremo cortado sumergido en agua.
- Mantén el nudo bajo el agua, pero sin que ninguna hoja toque el líquido.
- Ubica el vaso en un lugar luminoso, pero sin sol directo.
- Cambia el agua cada 3 a 5 días para evitar bacterias.
Las raíces suelen aparecer en 1 o 2 semanas. Cuando midan unos centímetros, trasplanta a tierra.
En tierra:
- Opcionalmente, sumerge el extremo cortado en hormona de enraizamiento.
- Planta el esqueje en una maceta pequeña con sustrato húmedo y bien drenado.
- Mantén la tierra ligeramente húmeda y pon la maceta en un lugar cálido y luminoso.
Esta forma puede tardar un poco más, pero ayuda a que las raíces se adapten desde el inicio al suelo.
Cuidado de los esquejes y la planta madre
- Para los esquejes: una vez en tierra, trátalos como pothos adultos; luz indirecta brillante y riego solo cuando el primer centímetro del sustrato esté seco.
- Para la planta madre: luego de cortar, continúa los cuidados habituales. Riega cuando el suelo esté seco en la superficie y limpia las hojas para quitar el polvo.
Si quitaste muchas hojas, considera usar un fertilizante líquido diluido para ayudar a que se recupere.
Errores comunes de principiantes y cómo evitarlos
- Riego excesivo: es la causa más frecuente de muerte del pothos. Siempre revisa la humedad del sustrato antes de regar.
- Luz directa: el pothos prefiere luz brillante indirecta. Sol directo quema sus hojas.
- Olvidar los nudos: un esqueje sin nudo no enraizará.
- Herramientas sucias o sin filo: pueden causar pudrición o infecciones.
Al evitar estos errores, descubrirás que el pothos es una planta fácil de cuidar y multiplicar.
Conclusión
Aunque otras plantas te hayan fallado, el pothos te brinda confianza para el cuidado de interiores. Con poco esfuerzo, puedes obtener esquejes saludables, crear nuevas plantas y lograr que tu pothos luzca frondoso y colgante, tal como debe ser.
Es una planta que despierta curiosidad, tolera errores y crece casi sola. ¡Así que toma tus tijeras, corta una rama y adéntrate en el mundo del pothos! Puede que termines amando las plantas.
