Farina: cómo usarla para limpiar y dar brillo a tus superficies
Hoy en día, la farina puede convertirse en un gran aliado para la limpieza del hogar. Este ingrediente tan común en nuestras despensas se utiliza para devolver el brillo a lavabos y objetos de acero o cobre. Incluso si tienes un paquete viejo o caducado, puedes reutilizarlo para eliminar las manchas de suciedad de estas superficies.
Los lavabos de acero suelen ensuciarse con restos de comida, café y cal, formando manchas difíciles de quitar. Con este sencillo remedio casero, tu lavabo quedará como nuevo, sin necesidad de productos químicos costosos. Aunque los lavabos de acero son los más populares en la actualidad, también son los más complicados de limpiar en comparación con los de cerámica tradicionales.
Cómo usar la farina para limpiar y dar brillo al lavabo
Este método es rápido y efectivo, y solo requiere dos ingredientes: agua y farina.
- Limpia primero el lavabo con un paño húmedo para eliminar restos de comida o suciedad.
- Sécalo bien con una toalla o papel absorvente para que quede completamente seco.
- Espolvorea farina sobre la superficie seca del lavabo.
- Frota la farina con un paño, lo que provocará que la suciedad suba a la superficie.
- Elimina la farina sobrante y verás cómo el acero recupera su brillo original.
Se puede repetir esta limpieza con frecuencia, pero es importante no frotar en exceso y dejar pasar un tiempo prudente entre una limpieza y otra para no dañar la superficie.
