El truco que todo amante de las fresas debe conocer: cómo congelarlas sin que se peguen ni formen grumos duros
La temporada de fresas está llegando a su fin y cada vez es más difícil encontrarlas frescas en los mercados. Por eso, vale la pena aprovechar para conservarlas y disfrutar de su sabor durante todo el año.
En agosto suelo congelar fresas en bolsas para que mis hijos puedan disfrutar en invierno de un plato con fresas frescas o para preparar un pastel de gelatina de fresa sin hornear. Antes me frustraba que al congelarlas se pegaran formando grumos duros, pero el verano pasado aprendí un método que las mantiene firmes y sueltas.
¿Cómo congelar fresas sin que se peguen?
¿Quieres saber cómo congelar fresas para evitar tener que romper un gran bloque de fruta congelada? Hay un truco sencillo que nuestras abuelas usaban para evitar que los ñoquis se pegaran entre sí y que funciona igual de bien con las frutas frescas.
Solo tienes que colocar las fresas lavadas y secas, con el rabo, sobre una bandeja plana o tabla de cortar, dejando espacio entre ellas. Es importante que no estén juntas.
Déjalas en el congelador durante unas 5 horas. Después de este tiempo, podrás meter las fresas ya congeladas en bolsas o recipientes sin que se peguen.
¿Y si no te importa la forma de las fresas?
Si vas a usarlas para batidos o helados, lo mejor es congelarlas en su propio jugo. Así conservarán su máximo valor vitamínico y un sabor delicioso ocupando menos espacio en el congelador.
¿Cómo descongelar fresas correctamente?
Si ya te preguntas cómo se descongelan las fresas de la mejor manera, aquí tienes un consejo rápido. Algunas personas colocan el recipiente o la bolsa con fresas congeladas a temperatura ambiente para descongelarlas, pero esto no es recomendable.
La forma más segura es situarlas en la bandeja más baja del frigorífico. De este modo, conservarán mejor sus nutrientes y evitarás que se estropeen.
