El minimalismo no hace un hogar acogedor: ideas simples y encantadoras que descubrí en un hotel de Sochi
Siempre admiro a quienes parecen tener el don de crear una estética armoniosa a su alrededor. Parece que no se trata de nada complicado. Un simple gancho para ropa o una maceta pueden transformar un espacio y hacerlo lucir hermoso.
En un lugar así, quieres quedarte, disfrutar y relajarte. Esa sensación es lo que llamamos confort.
La importancia del detalle
Ahí está la clave. Pequeñas tazas y platillos bonitos; seguro que algunas familias aún los conservan desde tiempos soviéticos.
Un pequeño florario con una suculenta en el alféizar de la ventana. O leer un libro sobre una alfombra suave mientras contemplas ese rincón. Solo eso. Un cono, piedras, una concha y tierra con un “cactus”.
También puedes colocar una tabla en el baño (son caras, pero quien tenga un poco de maña puede hacerla). Así tendrás a mano un libro, sales de baño y aceites esenciales.
Detalles que hacen la diferencia
Admiro mucho a quienes logran crear estética con cosas sencillas y cotidianas. Un gancho o una maceta pueden cambiar totalmente el ambiente.
Este es un ejemplo para una casa particular, y el ambiente que se genera es increíble. Ahora quiero encontrar una farola similar para mi cabaña.
Un espejo bonito con aire a Ikea (seguro que volverá a estar de moda).
Una planta elegante en un macetero de mimbre. Se trata de un zamioculcas, una planta muy popular últimamente. Es un poco cara en tiendas, pero puedes conseguirla en línea o en mercados de segunda mano.
La cocina: simple y funcional
En la cocina del hotel, tomé una foto a escondidas porque me encantó cómo estaba organizada la pastelería. Todo lo necesario colgado de ganchos en una barra, y los cuchillos en una barra magnética (yo la tengo y la recomiendo).
No hay nada superfluo, pero tampoco un minimalismo estricto. Es un lugar donde se puede percibir el gusto y la vida en cada detalle.
