El método casero para eliminar la grasa de los filtros de la campana extractora

Los filtros metálicos de la campana extractora retienen buena parte de la grasa que queda suspendida mientras cocinamos. Con las semanas, esa grasa se mezcla con polvo y forma una capa pegajosa que puede reducir el paso del aire y resultar cada vez más difícil de limpiar. No hace falta recurrir de entrada a productos muy agresivos: para muchos filtros metálicos lavables, agua caliente y detergente lavavajillas son suficientes. La clave está en desmontarlos correctamente, dejarlos en remojo el tiempo justo y comprobar primero qué tipo de filtro utiliza la campana.

El método con agua caliente y detergente para filtros metálicos

Este procedimiento está pensado únicamente para filtros metálicos lavables. Antes de empezar, consulta el manual de la campana para confirmar que pueden sumergirse.

Necesitarás: un recipiente suficientemente grande, 5 litros de agua caliente, 30 ml de detergente lavavajillas desengrasante, guantes, un cepillo de nailon de cerdas suaves y paños.

  1. Apaga la campana, deja que la zona de cocción se enfríe y desconecta la alimentación si el fabricante lo recomienda para retirar los filtros.
  2. Desmonta los filtros siguiendo las instrucciones del aparato y colócalos en el recipiente.
  3. Añade 5 litros de agua caliente, pero no hirviendo, y 30 ml de detergente lavavajillas. Los filtros deben quedar cubiertos en la medida de lo posible.
  4. Déjalos en remojo durante 15-30 minutos. Después cepilla suavemente la malla durante 2-3 minutos por cada lado.
  5. Aclara abundantemente con agua templada y deja escurrir los filtros en posición vertical hasta que estén completamente secos antes de reinstalarlos.

La grasa debería desprenderse sin necesidad de raspar y la malla recuperará un aspecto más uniforme.

Repetir el remojo cuando existe una capa de grasa antigua

Si los filtros llevan meses sin limpiarse, una sola pasada puede no ser suficiente. En lugar de aumentar mucho la concentración del detergente, resulta más prudente repetir el tratamiento.

Prepara de nuevo 5 litros de agua caliente con 30 ml de detergente lavavajillas. Deja los filtros otros 20-30 minutos y trabaja las zonas pegajosas con un cepillo de nailon.

Cepilla siguiendo la estructura de la malla y sin presionar hasta deformarla. Después aclara durante 1-2 minutos por cada lado, asegurándote de que no queden restos de espuma.

Los tensioactivos del detergente ayudan a dispersar la grasa, mientras que el agua caliente facilita que la capa aceitosa se desprenda.

No utilices cuchillos, espátulas metálicas ni lana de acero. Las mallas son relativamente delicadas y una deformación puede afectar su ajuste.

Si después de dos tratamientos queda algo de coloración pero la superficie ya no está pegajosa, puede tratarse de una alteración del acabado y no de grasa.

Tener especial cuidado con los filtros de aluminio

Muchos filtros de campana están fabricados total o parcialmente en aluminio, un material que puede reaccionar con productos muy alcalinos.

Por esta razón, evita utilizar automáticamente limpiadores de horno, sosa cáustica, desatascadores o desengrasantes alcalinos muy concentrados. Pueden oscurecer, manchar o deteriorar el aluminio.

También conviene comprobar el manual antes de meter los filtros en el lavavajillas. Algunos fabricantes lo permiten, mientras que determinados detergentes para lavavajillas pueden modificar el aspecto del aluminio.

Para una limpieza manual, empieza siempre por la solución suave de 30 ml de detergente lavavajillas en 5 litros de agua.

Si el fabricante recomienda un producto específico, sus instrucciones tienen prioridad.

No mezcles diferentes limpiadores buscando aumentar el poder desengrasante. En particular, nunca combines lejía con ácidos como vinagre ni con amoníaco.

Saber qué filtros se pueden lavar y cuáles deben sustituirse

No todas las campanas utilizan únicamente filtros metálicos. Los modelos de recirculación pueden incorporar además filtros de carbón activo destinados a reducir olores.

Un filtro de carbón convencional no debe lavarse automáticamente con agua y detergente. Muchos modelos están diseñados para sustituirse después de un periodo determinado de uso.

Existen también filtros regenerables con procedimientos específicos, por lo que es imprescindible consultar las instrucciones de la campana.

Como regla práctica, desmonta únicamente los componentes identificados como lavables. Si encuentras una pieza de aspecto fibroso, carbón o material desconocido, no la sumerjas hasta comprobar qué es.

Después de limpiar los filtros metálicos, aprovecha para pasar por las superficies accesibles de la campana un paño humedecido en 500 ml de agua templada con 5 ml de detergente, evitando motores, luces, conexiones y componentes eléctricos. Termina con un paño limpio y seca.

Errores que conviene evitar

  • Utilizar agua hirviendo. No es necesaria y aumenta el riesgo de quemaduras; el agua caliente con detergente resulta suficiente para ablandar mucha grasa.
  • Aplicar limpiador de horno sobre filtros de aluminio. Los productos muy alcalinos pueden deteriorar o decolorar el metal.
  • Raspar la malla con utensilios metálicos. Puedes deformarla o romper sus finas capas.
  • Reinstalar los filtros todavía mojados. Déjalos secar completamente antes de volver a colocarlos en la campana.
  • Lavar filtros de carbón como si fueran metálicos. Muchos deben sustituirse y no admiten una limpieza convencional con agua.

Para ir un poco más allá

Si cocinas con frituras frecuentemente, revisa los filtros aproximadamente cada 2-4 semanas. Limpiar una capa fina requiere mucho menos trabajo que retirar grasa endurecida.

Con un uso moderado de la cocina, una revisión mensual permite decidir cuándo necesitan limpieza sin seguir un calendario rígido.

Aprovecha cada limpieza para retirar con un paño la grasa de las superficies exteriores accesibles de la campana. No pulverices productos directamente hacia botones, luces o aberturas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo deben permanecer los filtros en remojo?

Para una suciedad normal, 15-30 minutos suelen ser suficientes. Si la grasa está muy adherida, es preferible realizar un segundo remojo de 20-30 minutos que utilizar productos agresivos.

¿Puedo añadir bicarbonato al agua?

No es necesario para el método básico. El detergente lavavajillas y el agua caliente ya están destinados a desprender grasa y simplifican la limpieza sin introducir otro producto.

¿Puedo meter los filtros en el lavavajillas?

Depende del fabricante y del material. Algunos filtros metálicos son compatibles, pero ciertos detergentes pueden alterar el aluminio. Comprueba el manual antes de hacerlo.

¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros?

Depende de cuánto cocines y del tipo de preparación. Revísalos aproximadamente una vez al mes y límpialos cuando notes una película grasa visible o pegajosa. En cocinas donde se fríe con frecuencia puede ser necesario hacerlo cada 2-4 semanas.