El lugar donde guardas las patatas puede hacer que broten antes: este es el error

Compras una bolsa de patatas que parece estar en perfecto estado y, pocos días después, empiezan a aparecer pequeños brotes. En otras ocasiones se vuelven blandas o adquieren zonas verdosas antes de que tengas tiempo de utilizarlas.

Muchas veces, el problema comienza justo al llegar a casa: guardarlas en un lugar demasiado cálido, húmedo o iluminado.

Las patatas se conservan mejor en un espacio fresco, oscuro, seco y con ventilación. Por eso, dejarlas durante días sobre una encimera soleada, junto al horno o dentro de una bolsa de plástico cerrada puede acelerar su deterioro y favorecer la aparición de brotes.

El error de dejarlas a la vista

Un bonito cesto de patatas sobre la encimera puede resultar práctico, pero no siempre es el mejor lugar.

Si recibe luz natural o está cerca de una fuente de calor, las condiciones de conservación empeoran.

La luz también puede favorecer que la piel adquiera una coloración verde.

Por eso es preferible buscar un espacio oscuro y fresco.

No las guardes junto al horno

Un armario situado inmediatamente al lado del horno puede parecer oscuro, pero cada vez que cocinas puede calentarse.

Lo mismo ocurre con determinadas zonas próximas a:

  • Placas de cocina.
  • Radiadores.
  • Lavavajillas.
  • Tuberías calientes.
  • Electrodomésticos que desprenden calor.

Busca un lugar cuya temperatura sea relativamente estable.

Necesitan respirar

Otro error habitual consiste en conservar las patatas dentro de la misma bolsa de plástico cerrada en la que llegaron del supermercado.

La falta de ventilación puede favorecer la acumulación de humedad.

Cuando llegues a casa, comprueba el envase. Si no proporciona una ventilación adecuada, puedes trasladarlas a un recipiente apropiado que permita circular el aire.

Una cesta puede funcionar

Una cesta ventilada, una caja apropiada o una bolsa de papel pueden resultar prácticas, siempre que estén situadas en un lugar oscuro y fresco.

No necesitas cerrar las patatas herméticamente.

El objetivo es combinar:

oscuridad + frescor + ventilación + ausencia de humedad excesiva.

No las laves antes de guardarlas

Si las patatas tienen algo de tierra, puede resultar tentador lavarlas todas antes de colocarlas en la despensa.

Es mejor esperar.

Añadir humedad antes del almacenamiento puede favorecer el deterioro.

Guárdalas secas y lávalas cuando vayas a prepararlas.

Revisa la bolsa al llegar a casa

Una patata dañada puede deteriorarse mucho antes que las demás.

Antes de almacenarlas, busca:

  • Cortes.
  • Zonas blandas.
  • Humedad.
  • Signos de podredumbre.
  • Moho.
  • Daños importantes.

Separa cualquier patata claramente deteriorada.

Revísalas periódicamente

No basta con colocarlas en un rincón oscuro y olvidarse de ellas durante un mes.

Cada pocos días, especialmente si tienes una cantidad grande, échales un vistazo.

Si una empieza a estropearse, retirarla pronto evita que permanezca en contacto con las demás.

No mezcles las nuevas con las antiguas sin mirar

Si todavía quedan tres patatas de la compra anterior y añades encima una bolsa nueva, puedes terminar perdiendo de vista las más viejas.

Utiliza primero las que llevan más tiempo almacenadas y continúan en buenas condiciones.

Una sencilla rotación ayuda a reducir desperdicios.

Cuidado con las cebollas

Es muy habitual guardar patatas y cebollas juntas porque ambas parecen productos de despensa.

Sin embargo, es preferible mantenerlas separadas durante el almacenamiento.

Las condiciones y gases asociados a estos productos pueden favorecer un deterioro más rápido cuando permanecen juntos.

Puedes mantenerlos en la misma despensa, pero utiliza recipientes separados y cierta distancia.

La oscuridad es especialmente importante

Una patata expuesta a la luz puede desarrollar zonas verdes debido a la formación de clorofila. Ese color también puede acompañar un aumento de glicoalcaloides naturales, como la solanina.

Por eso, las patatas verdes no deberían tratarse simplemente como un problema estético.

Si una patata presenta un verde importante, sabor amargo o deterioro considerable, lo prudente es descartarla.

¿Qué ocurre cuando aparecen brotes?

Un pequeño brote no significa automáticamente que toda la patata esté podrida.

Observa el conjunto.

Si sigue firme, no presenta zonas verdes importantes ni otros signos de deterioro, pueden retirarse completamente los brotes y las zonas circundantes antes de cocinarla.

Sin embargo, una patata muy brotada, arrugada, blanda o ampliamente verde es mejor desecharla.

Nunca comas los brotes

Los brotes de las patatas no deben consumirse.

Retíralos completamente.

Tampoco utilices hojas o partes verdes de la planta como alimento.

Una patata blanda está avisándote

Con el tiempo, las patatas pierden agua y empiezan a arrugarse.

Una ligera pérdida de firmeza no es lo mismo que una patata podrida, pero cuando está extremadamente blanda, húmeda, huele mal o presenta zonas descompuestas, debe desecharse.

No intentes recuperar alimentos claramente deteriorados.

¿Y el frigorífico?

Para el almacenamiento doméstico habitual, una despensa fresca y oscura suele ser una opción práctica.

Las temperaturas muy bajas pueden modificar los azúcares de las patatas y afectar a su comportamiento durante determinadas formas de cocción, especialmente a temperaturas elevadas.

Por eso, evita trasladarlas automáticamente al frigorífico simplemente porque allí todo parece durar más.

Tampoco necesitan calor

El extremo contrario tampoco funciona.

Una cocina muy cálida puede favorecer la brotación y acelerar la pérdida de calidad.

Si tu despensa alcanza temperaturas elevadas durante el verano, busca el rincón más fresco y oscuro disponible, siempre que sea seco y ventilado.

No utilices un recipiente hermético

Cerrar las patatas en un recipiente sin ventilación puede atrapar humedad.

Si utilizas una caja, cesta o contenedor, procura que permita circulación de aire.

No amontones una cantidad enorme en un espacio diminuto.

Evita el contacto con superficies húmedas

Comprueba que el estante o recipiente esté completamente seco.

Si utilizas una despensa donde existe condensación o humedad persistente, probablemente no sea el mejor lugar.

Soluciona primero cualquier problema de humedad.

Compra pensando en cuánto consumes

Una de las maneras más sencillas de evitar patatas brotadas consiste en no almacenar cantidades enormes durante demasiado tiempo.

Si consumes pocas, compra menos.

Una oferta por una bolsa gigantesca deja de ser económica si la mitad termina deteriorándose antes de utilizarla.

En verano tendrás que vigilarlas más

Una despensa que funciona perfectamente en invierno puede resultar demasiado cálida en agosto.

Las condiciones de la vivienda cambian con las estaciones.

Durante los meses calurosos, compra cantidades más pequeñas y revisa las patatas con mayor frecuencia si no dispones de un espacio realmente fresco.

Utiliza primero las que empiezan a envejecer

Cuando revises el recipiente, coloca delante las patatas que estén en buenas condiciones pero empiecen a perder algo de firmeza.

Utilízalas antes que las recién compradas.

Así reduces las posibilidades de descubrir varias patatas olvidadas y completamente brotadas en el fondo.

Errores que conviene evitar

  • Dejar las patatas expuestas a la luz.
  • Guardarlas junto al horno o una fuente de calor.
  • Mantenerlas en una bolsa de plástico cerrada y húmeda.
  • Lavarlas antes de almacenarlas.
  • Guardar patatas dañadas junto a las sanas.
  • Colocar patatas y cebollas amontonadas en el mismo recipiente.
  • Olvidarlas durante semanas sin revisarlas.
  • Comer los brotes.
  • Ignorar una coloración verde importante.
  • Comprar cantidades mucho mayores de las que puedes consumir.

El método resumido

Cuando llegues de la compra:

revisa las patatas → retira las deterioradas → no las laves → colócalas en un recipiente ventilado → mantenlas en un lugar fresco, oscuro y seco → sepáralas de las cebollas → protégelas de la luz y el calor → revísalas periódicamente → utiliza primero las más antiguas.

El secreto no consiste en añadir nada a las patatas. Consiste en escoger correctamente dónde las guardas.

Si ahora mismo están dentro de una bolsa de plástico cerrada sobre una encimera iluminada y cerca de los fogones, cambiar únicamente ese hábito puede ayudarte a conservarlas en mejores condiciones y retrasar la aparición de esos brotes que siempre parecen llegar demasiado pronto.