El lugar del frigorífico que casi nadie limpia y donde terminan acumulándose restos de comida

Aunque los estantes parezcan impecables, existe una zona del frigorífico que suele quedar fuera de la limpieza habitual: el espacio situado debajo y detrás de los cajones de frutas y verduras. Migas, hojas, gotas de leche, jugos de alimentos y pequeños derrames pueden deslizarse hasta allí y permanecer durante semanas. Con el tiempo, esos residuos se secan, se vuelven pegajosos y pueden producir malos olores. Limpiar esta zona correctamente requiere retirar los cajones, eliminar primero los restos sólidos y utilizar muy poca humedad cerca de conductos y aberturas.

El método principal: sacar los cajones y limpiar la zona escondida

Necesitas 500 ml de agua templada, 5 ml de lavavajillas suave, dos microfibras, un cepillo de dientes de cerdas suaves y una aspiradora con boquilla estrecha opcional.

  1. Retira los alimentos de los cajones y extrae estos siguiendo las instrucciones del frigorífico.
  2. Recoge migas, hojas y residuos secos durante 1-2 minutos con una microfibra seca o una aspiradora.
  3. Mezcla 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Humedece una microfibra y escúrrela hasta que no gotee.
  4. Limpia el suelo situado debajo de los cajones durante 2-3 minutos, prestando atención a esquinas y guías.
  5. Pasa otra microfibra apenas humedecida con agua limpia y seca completamente antes de volver a colocar los cajones.

El detergente ayuda a desprender grasa y residuos alimentarios. La zona estará limpia cuando no queden partículas visibles, superficies pegajosas ni olor procedente del fondo.

Ablandar derrames secos sin raspar el interior

Una gota de salsa, leche o jugo de fruta puede endurecerse y quedar firmemente adherida.

En lugar de utilizar un cuchillo, prepara 250 ml de agua templada con 2-3 ml de lavavajillas. Humedece una esquina de la microfibra y déjala sobre la mancha durante 5 minutos.

Después frota suavemente durante 30-60 segundos.

Si el residuo continúa adherido, repite el contacto otros 5 minutos. Para las esquinas, utiliza un cepillo de dientes suave ligeramente humedecido durante unos 20 segundos.

No utilices estropajos metálicos, cuchillas o polvos abrasivos. Pueden rayar el revestimiento interior.

Tampoco viertas agua directamente sobre el fondo. Determinados frigoríficos tienen desagües, conductos o componentes que no deben inundarse.

Si existe una abertura próxima, consulta el manual antes de limpiarla o introducir cualquier objeto.

Limpiar las guías donde se apoyan los cajones

Los carriles laterales y pequeñas ranuras que permiten deslizar los cajones acumulan restos difíciles de ver.

Prepara 250 ml de agua templada con 2 ml de lavavajillas. Humedece únicamente las cerdas de un cepillo de dientes suave y sacude el exceso.

Trabaja cada guía durante 20-30 segundos, desplazando la suciedad hacia una zona accesible.

Recoge inmediatamente los residuos con una microfibra.

Para una ranura muy estrecha, envuelve la punta de una espátula plástica roma con una microfibra fina, siempre que puedas hacerlo sin forzar las piezas.

No introduzcas cuchillos, destornilladores, agujas o palillos en orificios desconocidos.

Cuando termines, pasa una microfibra apenas húmeda con agua limpia y seca. Comprueba también que ninguna partícula impida que el cajón vuelva a deslizarse correctamente.

Lavar los cajones sin provocar grietas

Aprovecha que los has retirado para limpiarlos por completo.

Si están muy fríos, déjalos reposar aproximadamente 15-20 minutos antes de utilizar agua templada. Los cambios bruscos de temperatura pueden afectar determinados plásticos.

Prepara 2 litros de agua templada con 10 ml de lavavajillas. Lava cada cajón con una esponja no abrasiva durante 2-3 minutos.

Utiliza un cepillo suave para esquinas y asas.

Aclara bien y deja escurrir durante 5-10 minutos. Después seca con una microfibra y permite que desaparezca cualquier humedad restante antes de introducir nuevamente frutas y verduras.

No utilices agua hirviendo.

Si los cajones pueden lavarse en lavavajillas, el manual lo indicará expresamente. No lo hagas automáticamente: las altas temperaturas pueden deformar algunos componentes.

Buscar el origen cuando aparece un olor persistente

Si el frigorífico huele mal incluso después de limpiar los estantes, revisa debajo de los cajones antes de recurrir a ambientadores.

Retira los cajones y dedica 5 minutos a buscar restos de alimentos, líquidos derramados y productos deteriorados.

Comprueba también envases cercanos que puedan estar perdiendo líquido.

Una vez localizado el origen, retíralo y limpia con 500 ml de agua templada y 5 ml de lavavajillas. Pasa después una microfibra con agua limpia y seca.

Si quieres utilizar bicarbonato para ayudar a absorber olores residuales, puedes colocar 50-100 g en un recipiente abierto dentro del frigorífico, en un lugar estable y fuera del alcance de niños. Sustitúyelo periódicamente.

El bicarbonato puede ayudar con algunos olores, pero no sustituye la eliminación del residuo que los produce.

Evitar que esa zona vuelva a quedar olvidada

No necesitas desmontar los cajones cada semana, pero sí conviene revisar regularmente lo que ocurre debajo.

Una vez por semana, comprueba durante 1-2 minutos si existen hojas, migas o derrames visibles alrededor de los cajones.

Cada 1-3 meses, retíralos completamente y limpia la superficie inferior y las guías. En una familia numerosa o cuando se almacenan muchos alimentos frescos, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia.

Limpia inmediatamente cualquier derrame de leche, zumo, salsa o líquidos procedentes de carne y otros alimentos.

Guarda los productos susceptibles de gotear en recipientes adecuados y bien cerrados.

También es útil revisar semanalmente frutas y verduras y retirar las piezas deterioradas antes de que liberen líquidos dentro del cajón.

Errores que conviene evitar

  • Limpiar únicamente los estantes visibles. Parte de los residuos termina debajo de los cajones.
  • Raspar comida seca con un cuchillo. Puedes rayar o perforar el revestimiento interior.
  • Verter agua directamente dentro del frigorífico. Puede alcanzar desagües o componentes sensibles.
  • Lavar piezas muy frías con agua muy caliente. El cambio brusco de temperatura puede dañarlas.
  • Intentar ocultar los olores con perfumes. Primero hay que localizar y retirar su origen.

Para ir un poco más allá

En el cajón de verduras, elimina semanalmente hojas desprendidas y restos de tierra.

Si guardas carne o pescado, utiliza recipientes cerrados que impidan que posibles líquidos alcancen las superficies inferiores.

Después de un derrame importante, retira inmediatamente el cajón afectado: el líquido puede haber recorrido una distancia mayor de la que parece.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo limpiar debajo de los cajones?

Una revisión semanal rápida y una limpieza profunda aproximadamente cada 1-3 meses son una buena referencia, adaptándolas al uso.

¿Puedo utilizar vinagre?

Para la limpieza habitual no es imprescindible. Agua templada y una pequeña cantidad de lavavajillas suelen ser suficientes y evitan problemas de compatibilidad con determinados materiales.

¿Por qué hay líquido debajo del cajón aunque nada se haya derramado?

Puede proceder de frutas o verduras deterioradas, condensación o algún recipiente con una pequeña fuga. Si aparece repetidamente sin una causa evidente, consulta el manual del frigorífico.

¿Puedo limpiar el orificio de desagüe?

Solo siguiendo las instrucciones específicas del fabricante. No introduzcas objetos ni viertas productos en una abertura desconocida, ya que el diseño del sistema de drenaje varía entre modelos.