El desengrasante natural que dejará tus platos limpios y relucientes: el secreto que también usarás tú

El súper desengrasante natural que dejará tus platos limpios y relucientes: el truco que usarás tú también

Lavar los platos es una tarea que muchos encuentran tediosa y una fuente común de discusiones en hogares compartidos o en familia. Aunque tradicionalmente suele ser la madre quien se encarga, hoy en día, gracias al lavavajillas, cada vez menos personas lavan a mano, lo que deja más tiempo para dedicarse a otras actividades. Sin embargo, a muchas personas no les satisface el lavado en lavavajillas, independientemente del detergente que utilicen.

En este artículo descubrirás un truco con bicarbonato y vinagre blanco que hará que tus platos brillen como si fueran nuevos.

Cómo aprovechar el vinagre blanco en el lavavajillas

Si usas lavavajillas, el vinagre blanco es tu mejor aliado. Lo ideal es colocarlo en el compartimento destinado para el abrillantador, nunca en el espacio del detergente, porque reemplazaría su función.

El vinagre potencia la acción del detergente, limpiando a fondo y dejando la vajilla impecable y como recién comprada.

Cómo limpiar y mantener el lavavajillas

Además de cuidar tus platos, es fundamental prolongar la vida útil del lavavajillas. Para ello, el bicarbonato de sodio es imprescindible.

Tienes dos opciones para usarlo:

  • Diluye bicarbonato en agua, humedece una esponja y frota las partes visibles del aparato que quieres que queden relucientes. Después, realiza un ciclo de lavado vacío, y tu lavavajillas quedará como nuevo.
  • Vierte una cucharadita de bicarbonato directamente en el compartimento del detergente y ejecuta un ciclo vacío. Los resultados te sorprenderán.

También puedes combinar ambos consejos para lavar vajilla y cubiertos. Puedes hacerlo a mano o, para los más prácticos, poner la mezcla dentro del lavavajillas y programar un ciclo corto a la máxima temperatura.

Consejos extras para una limpieza profunda

El bicarbonato también es excelente para desengrasar ollas y sartenes muy sucias. Solo tienes que sumergir los utensilios en agua caliente con bicarbonato, y el trabajo estará casi hecho.

Si añades además una gota de detergente, notarás una limpieza aún más profunda y satisfactoria.