Consejos para preparar una focaccia casera perfecta
Elige la receta adecuada
Existen innumerables recetas para preparar focaccia en casa. Lo ideal es escoger una que te guste y que utilice ingredientes sencillos y naturales. De forma general, la receta básica incluye aceite de oliva, levadura, harina, sal y agua. Lo más importante es la preparación y el manejo adecuado de la masa. También puedes experimentar con variantes más sabrosas, como focaccia de calabaza o con tomates cherry.
Utiliza un molde adecuado para focaccia
Para obtener una focaccia perfecta, es recomendable usar un molde específico para esta preparación. Los moldes ideales suelen ser de hierro o chapa, con un recubrimiento antiadherente. Esto permite conseguir una textura crujiente sin necesidad de usar demasiado aceite, haciendo la focaccia más ligera y digestiva.
Preparación de la masa y fermentación
Debes prestar especial atención a la elaboración y fermentación de la masa. Si la preparas con una amasadora casera, el resultado será una masa muy suave y fácil de manipular. Lo aconsejable es que la masa esté bien hidratada y tenga una textura muy tierna. Déjala fermentar en un recipiente tapado con un paño húmedo. Un buen amasijo debe llevar poca levadura y fermentar entre 6 y 24 horas, según la receta. Cuanto más tiempo fermente, más grandes serán las burbujas de aire, y la focaccia quedará esponjosa por dentro y ligera como una nube.
Harinas de alta calidad
Para obtener una focaccia deliciosa y crujiente, es fundamental utilizar harina 00 y un poco de harina de sémola, ambas de alta calidad. Una excelente harina de sémola es la de la variedad Senatore Cappelli. Para la harina 00, lo ideal es optar por granos ecológicos, preferiblemente cultivados en Italia. Si buscas una opción más ligera, puedes sustituir la harina 00 por harina 0, tipo 2 o integrales, como las de kamut, espelta o cereales mezclados. Aunque estas últimas son más difíciles de trabajar, son una alternativa saludable frente a la harina blanca.
Una cocción cuidadosa
Por último, para tener una focaccia perfecta la cocción debe hacerse con atención. Ajusta el horno a una temperatura mínima de 200°C y espera a que alcance ese calor antes de introducir la focaccia. Coloca la bandeja en la posición más baja del horno para conseguir un fondo dorado y crujiente. Después, sube la bandeja a una altura mayor para que la superficie se tueste y quede crocante. Cuando esté dorada por arriba y por abajo, retírala del horno y déjala enfriar en la bandeja. Solo cuando esta esté fría podrás trasladar la focaccia a un plato o cortarla en porciones. Si te cuesta esperar para disfrutarla, utiliza pinzas y un buen cuchillo de pan para cortarla recién salida del horno, aún caliente.
