Hay plantas que cultivamos por sus flores y otras que reservamos para la cocina. La capuchina (Tropaeolum majus) tiene la particularidad de poder ocupar ambos lugares. Produce flores intensas en tonos amarillos, naranjas y rojizos, desarrolla hojas redondeadas muy características y, además, tanto sus flores como sus hojas tiernas son comestibles.
Es una planta interesante para macetas, jardineras y huertos, especialmente cuando buscamos añadir color sin dedicar un espacio exclusivamente ornamental. Pero antes de llevar una flor al plato hay una regla fundamental: debe estar correctamente identificada y haber sido cultivada para consumo, sin tratamientos fitosanitarios incompatibles con ese uso.
Una planta que puede extenderse rápidamente
La capuchina puede crecer de forma bastante vigorosa cuando encuentra buenas condiciones.
Dependiendo de la variedad, puede presentar un crecimiento compacto o desarrollar tallos largos que se extienden por el suelo y pueden incluso caer desde una jardinera.
Esto permite utilizarla de diferentes maneras.
En una maceta alta, los tallos pueden caer por los laterales formando una cascada de hojas y flores. En el huerto puede ocupar espacios libres alrededor de otros cultivos, siempre que controles su expansión para evitar que cubra plantas pequeñas.
Antes de comprar semillas, comprueba si la variedad es compacta o trepadora/rastrera, porque el espacio que necesitará puede ser muy diferente.
¿Sol o semisombra?
La capuchina suele florecer mejor cuando recibe varias horas de sol.
Sin embargo, en lugares con veranos muy calurosos, el sol intenso de las horas centrales puede resultar excesivo, especialmente en una maceta que se calienta rápidamente.
En climas cálidos puede funcionar mejor una ubicación con sol de mañana y cierta protección durante las horas más duras de la tarde.
Observa la planta.
Si crece con abundantes hojas pero apenas produce flores, además de revisar la luz, conviene comprobar que no estés proporcionando demasiado fertilizante rico en nitrógeno.
No necesita una tierra excesivamente rica
Este es uno de los aspectos curiosos de la capuchina.
No necesitas convertir su maceta en el suelo más fertilizado del huerto.
Un sustrato demasiado rico, especialmente en nitrógeno, puede favorecer un crecimiento exuberante de hojas en detrimento de la floración.
Para una maceta, utiliza un sustrato ligero que drene correctamente.
El recipiente debe tener agujeros de drenaje.
Evita colocar la planta en un contenedor donde el agua permanezca acumulada alrededor de las raíces.
Sembrarla directamente es muy sencillo
Las semillas de capuchina son relativamente grandes y fáciles de manipular.
Puedes sembrarlas directamente en su ubicación definitiva cuando las temperaturas sean adecuadas y haya pasado el riesgo de frío intenso.
Haz pequeños agujeros de aproximadamente 1,5–2 cm de profundidad.
Introduce una semilla y cubre suavemente.
Si plantas varias, deja separación suficiente según el tamaño final indicado para la variedad elegida. Las variedades compactas pueden ocupar mucho menos espacio que aquellas que producen tallos largos.
Riega suavemente para humedecer el sustrato sin encharcarlo.
Después mantén una humedad moderada durante la germinación.
El riego debe acompañar a la temperatura
No existe una frecuencia universal como “regar cada dos días”.
Una capuchina cultivada en una pequeña maceta expuesta al sol puede necesitar agua mucho antes que otra plantada directamente en tierra y protegida durante parte de la tarde.
Introduce un dedo aproximadamente 2–3 cm en el sustrato.
Si esa capa empieza a estar seca, comprueba si necesita riego.
Cuando riegues una maceta, añade agua lentamente hasta que empiece a salir por los agujeros inferiores y después deja escurrir el exceso.
Evita mantener permanentemente el sustrato empapado.
Sus flores pueden llegar directamente a la cocina
Las flores de capuchina tienen un sabor característico, ligeramente picante, que suele recordar a plantas como el berro.
Puedes utilizarlas para añadir color a:
- ensaladas;
- platos de verduras;
- aperitivos;
- quesos;
- decoraciones comestibles.
Las hojas tiernas también son comestibles y presentan un sabor similar, generalmente más marcado.
Utiliza pequeñas cantidades al principio para comprobar si te gusta.
No necesitas cocinar las flores para incorporarlas a una ensalada.
No comas cualquier capuchina ornamental
Que una especie sea comestible no significa que cualquier ejemplar que encuentres sea automáticamente apropiado para comer.
No consumas flores procedentes de floristerías, jardines públicos, arcenes o plantas cuya historia de tratamientos desconoces.
Pueden haber recibido pesticidas u otros productos que no están destinados a cultivos alimentarios.
Si quieres utilizar capuchinas en la cocina, lo más sencillo es cultivarlas específicamente con ese objetivo y emplear únicamente productos autorizados para plantas comestibles cuando sean necesarios.
También debes estar completamente seguro de la identificación de la especie antes de consumirla.
Cosecha solamente lo que necesites
Las flores pueden recogerse cuando están abiertas y presentan buen aspecto.
Hazlo preferiblemente en un momento fresco del día.
Inspecciónalas cuidadosamente y elimina cualquier insecto o suciedad visible.
Puedes enjuagarlas suavemente con agua potable justo antes de utilizarlas y secarlas con delicadeza.
Como son frágiles, resulta mejor cosecharlas cerca del momento de servirlas.
Las hojas jóvenes también pueden recolectarse poco a poco sin dejar la planta completamente desnuda.
También puedes aprovechar sus semillas
Después de la floración aparecen semillas.
Si quieres obtener semillas para futuras plantas, deja que algunas flores completen su ciclo en lugar de retirarlas todas.
Recoge las semillas destinadas a siembra cuando hayan alcanzado el grado de madurez adecuado y déjalas secar correctamente antes de almacenarlas.
Guárdalas en un lugar fresco, seco y oscuro, correctamente identificadas.
Así una sola temporada puede proporcionarte material para volver a sembrar.
Vigila pulgones y otros visitantes
Las hojas tiernas pueden atraer pulgones.
Revisa especialmente los brotes jóvenes y el reverso de las hojas una o dos veces por semana.
Si detectas unos pocos al principio, puedes retirarlos manualmente o con un chorro moderado de agua, procurando no dañar la planta.
Si el problema aumenta, utiliza únicamente tratamientos compatibles con plantas comestibles y respeta estrictamente la etiqueta, incluyendo cualquier plazo indicado antes de cosechar.
Errores que conviene evitar
- Plantarla en un recipiente sin drenaje.
- Mantener el sustrato continuamente encharcado.
- Utilizar demasiado fertilizante nitrogenado esperando conseguir más flores.
- No comprobar el tamaño final de la variedad.
- Dejar que una variedad vigorosa cubra plantas pequeñas del huerto.
- Regar siguiendo un calendario rígido sin comprobar el sustrato.
- Comer flores compradas como ornamentales sin conocer sus tratamientos.
- Aplicar productos no autorizados para cultivos comestibles.
- Consumir una planta que no hayas identificado con seguridad.
- Cosechar todas las flores si también quieres producir semillas.
Cómo cultivar capuchinas paso a paso
- Elige una variedad adecuada para el espacio disponible.
- Utiliza una maceta con buenos agujeros de drenaje o prepara una zona del huerto.
- Llena el recipiente con un sustrato ligero y drenante.
- Siembra las semillas aproximadamente a 1,5–2 cm de profundidad.
- Cubre suavemente.
- Riega sin encharcar.
- Coloca la planta en una zona luminosa.
- En climas muy calurosos, protégela del sol más intenso de la tarde si observas estrés.
- Comprueba los primeros 2–3 cm de sustrato antes de volver a regar.
- Evita fertilizar excesivamente.
- Controla los tallos si empiezan a invadir otros cultivos.
- Revisa periódicamente hojas y brotes para detectar plagas.
- Cosecha flores y hojas tiernas poco antes de utilizarlas.
- Lava suavemente las partes destinadas al consumo.
- Deja algunas flores completar su ciclo si quieres obtener semillas.
Color en el huerto y también en la cocina
La capuchina demuestra que un huerto no necesita estar dividido estrictamente entre plantas bonitas y plantas útiles.
Puede cubrir el borde de una jardinera con hojas redondeadas, producir flores llamativas durante la temporada y permitirte recoger algunas para una ensalada.
Además, no necesita un suelo exageradamente fértil ni cuidados complicados. Una ubicación apropiada, drenaje correcto, riego adaptado al clima y un poco de control sobre su crecimiento suelen ser mucho más importantes.
Y cuando quieras aprovecharla en la cocina, recuerda la norma esencial: cultiva ejemplares correctamente identificados y destinados al consumo.
Preguntas frecuentes
¿Las flores de capuchina se pueden comer?
Sí. Las flores de Tropaeolum majus son comestibles y tienen un sabor ligeramente picante.
¿También se comen las hojas?
Sí, especialmente las hojas tiernas. Puedes comenzar utilizando pequeñas cantidades en ensaladas.
¿Necesita mucho sol?
Agradece una buena iluminación y puede florecer bien al sol, aunque en climas muy calurosos puede beneficiarse de cierta protección durante las horas más intensas.
¿Por qué tiene muchas hojas y pocas flores?
Una posible causa es un exceso de fertilización rica en nitrógeno. La cantidad de luz también merece revisión.
¿Puedo cultivarla en una maceta?
Sí. Elige el tamaño según la variedad y asegúrate de que el recipiente tenga un drenaje adecuado.
¿Puedo comer una capuchina comprada en una floristería?
No es recomendable si desconoces cómo ha sido cultivada y qué tratamientos ha recibido. Para consumo, utiliza plantas cultivadas específicamente como comestibles.
¿Puedo guardar semillas para el año siguiente?
Sí. Puedes dejar que algunas flores completen su ciclo, recoger las semillas maduras y conservarlas secas y correctamente identificadas para una futura siembra.