Congelar las sobras es una de las formas más prácticas de reducir el desperdicio, pero esperar horas a que una olla se enfríe sobre la encimera tampoco es una buena solución. La clave es enfriar la comida rápidamente, dividirla en recipientes pequeños y llevarla al frigorífico o al congelador sin dejarla demasiado tiempo a temperatura ambiente. Tampoco conviene introducir una olla grande y muy caliente directamente en el congelador: tarda más en enfriarse y puede calentar temporalmente los alimentos que tiene alrededor.
Divide la comida caliente en recipientes pequeños
Una olla profunda de sopa, guiso o salsa conserva el calor durante mucho más tiempo que varias porciones poco profundas.
Necesitas: recipientes limpios aptos para alimentos, preferentemente bajos, y espacio suficiente en el frigorífico o congelador.
- Cuando termines de cocinar, separa inmediatamente la cantidad que no vas a consumir.
- Reparte las sobras en recipientes pequeños y poco profundos, idealmente formando capas de no más de unos 5 cm cuando sea posible.
- Deja escapar el vapor intenso durante unos minutos, sin mantener la comida innecesariamente sobre la encimera.
- Introduce los recipientes en el frigorífico para que se enfríen rápidamente o congélalos cuando el recipiente y el alimento sean adecuados.
- Etiqueta cada porción con el contenido y la fecha.
Como regla de seguridad, los alimentos perecederos deberían refrigerarse o congelarse dentro de las 2 horas posteriores a su preparación, o dentro de 1 hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C.
No esperes a que la comida esté completamente fría en la encimera
Una costumbre muy extendida consiste en dejar una olla durante varias horas hasta que alcance la temperatura ambiente. Ese tiempo prolongado fuera del frío es precisamente lo que conviene evitar.
No necesitas esperar a que unas sobras estén completamente frías para refrigerarlas.
Lo importante es evitar introducir una gran masa de comida humeante y muy caliente en un único recipiente profundo. Dividirla acelera notablemente la pérdida de calor.
Para sopas o guisos voluminosos, también puedes colocar la olla o el recipiente en un baño de agua fría o con hielo y remover periódicamente antes de repartirlo.
Mantén siempre el agua exterior alejada de la comida.
Deja espacio alrededor de las porciones
Llenar completamente el congelador con muchos recipientes calientes al mismo tiempo dificulta que el aire frío circule.
Si tienes una cantidad grande, distribuye las porciones dejando algo de espacio entre ellas mientras se congelan.
Una vez completamente congeladas, podrás reorganizarlas y apilarlas de manera más compacta.
El congelador debería mantenerse aproximadamente a -18 °C y el frigorífico a 4 °C o menos.
Evita colocar un recipiente extremadamente caliente directamente junto a helados, carne cruda congelada u otros alimentos especialmente sensibles a cambios de temperatura.
Si habitualmente cocinas grandes cantidades para congelar, haz porciones pequeñas desde el principio en lugar de intentar enfriar una olla de varios litros de una sola vez.
Utiliza recipientes que soporten el cambio de temperatura
No todos los recipientes toleran pasar de una comida muy caliente a temperaturas de congelación.
Comprueba que el recipiente esté indicado por el fabricante como apto para alimentos y congelador.
Con vidrio, presta especial atención a los cambios térmicos bruscos. Un recipiente que no esté diseñado para ello puede agrietarse o romperse.
Para sopas, salsas y otros alimentos que se expanden al congelarse, deja aproximadamente 2-3 cm de espacio libre en la parte superior del recipiente.
Las bolsas aptas para congelación también son útiles para preparaciones que puedan almacenarse de ese modo. Enfría primero el alimento de forma segura, elimina el exceso de aire y congela la bolsa plana para ahorrar espacio.
Congela en cantidades que realmente vayas a utilizar
Antes de llenar un recipiente de un litro, piensa cuánto necesitarás después.
Para salsas y guisos pueden resultar prácticas porciones de 250-500 ml. Para otros alimentos, utiliza aproximadamente la cantidad que normalmente consumes en una comida.
Las porciones pequeñas presentan dos ventajas: se enfrían más rápidamente y permiten descongelar únicamente lo necesario.
Escribe en cada recipiente qué contiene y cuándo lo congelaste. Después coloca delante las preparaciones más antiguas.
Aunque congelar mantiene los alimentos seguros durante períodos prolongados si permanecen continuamente a -18 °C, la calidad disminuye con el tiempo. Por eso es útil mantener una rotación razonable en lugar de acumular recipientes olvidados.
Descongela las sobras de forma segura
Un buen proceso de congelación pierde parte de su utilidad si después dejamos la comida descongelándose toda la mañana sobre la encimera.
Para descongelar, utiliza el frigorífico, el microondas con su función correspondiente o, cuando la preparación lo permita, caliéntala directamente desde congelada.
Las sobras recalentadas deben calentarse completamente; para muchas preparaciones, alcanzar aproximadamente 74 °C en el centro es una referencia segura.
Remueve sopas, salsas y guisos para repartir mejor el calor y comprobar que no quedan zonas frías.
Si utilizas microondas, deja reposar el alimento brevemente después del calentamiento y remueve cuando sea posible para compensar las diferencias de temperatura.
Errores que debes evitar
- Dejar una olla durante horas sobre la encimera: aumenta el tiempo que el alimento permanece a temperaturas favorables para el crecimiento bacteriano.
- Meter varios litros muy calientes en un único recipiente profundo: el centro tardará mucho más en enfriarse.
- Llenar de golpe el congelador con numerosas preparaciones calientes: puede elevar temporalmente la temperatura interior.
- Utilizar cualquier tarro de vidrio: algunos recipientes pueden romperse con los cambios bruscos de temperatura.
- Descongelar las sobras a temperatura ambiente durante horas: utiliza el frigorífico, el microondas o un método de cocción apropiado.
Para ir un poco más allá
Si cocinas para varios días, prepara los recipientes antes de empezar. Así podrás repartir las sobras inmediatamente después de servir.
Congela las bolsas planas cuando el alimento lo permita. Una vez duras, pueden almacenarse verticalmente y ocupan mucho menos espacio.
Mantén un pequeño listado de las comidas congeladas y utiliza primero las más antiguas para evitar que terminen olvidadas en el fondo.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que esperar a que las sobras estén completamente frías?
No. Los alimentos perecederos no deberían permanecer horas sobre la encimera esperando a enfriarse. Divide las cantidades grandes en porciones pequeñas para acelerar el enfriamiento.
¿Puedo meter comida todavía templada en el frigorífico?
Sí. De hecho, refrigerarla dentro del período de seguridad es preferible a dejarla varias horas a temperatura ambiente. Las cantidades grandes deben dividirse en recipientes poco profundos.
¿Por qué no conviene meter una olla enorme y muy caliente directamente en el congelador?
Porque el centro puede tardar en enfriarse y la gran cantidad de calor puede elevar temporalmente la temperatura de los alimentos cercanos.
¿Qué temperatura debería tener el congelador?
Mantén el congelador aproximadamente a -18 °C y el frigorífico a 4 °C o menos.