Limpiar la pelusa visible del filtro después de utilizar la secadora es una buena costumbre, pero no siempre es suficiente. Con el tiempo, pequeñas fibras pueden caer dentro del compartimento donde se introduce el filtro y acumularse en zonas que normalmente no vemos. Además de reducir el rendimiento del aparato, una acumulación excesiva de pelusa supone un riesgo de incendio. La forma más segura de mantener esta zona consiste en retirar el filtro con frecuencia, aspirar únicamente las partes accesibles del compartimento y evitar introducir herramientas profundamente en el aparato.
Apagar y desconectar la secadora
Antes de realizar una limpieza más profunda que la retirada habitual de pelusa del filtro, apaga la secadora.
Desconéctala de la corriente cuando el manual del fabricante indique hacerlo para las tareas de mantenimiento.
Espera hasta que el aparato esté completamente frío.
No introduzcas las manos, cepillos o accesorios dentro del compartimento mientras la secadora esté funcionando.
Si se trata de una secadora a gas, sigue también las precauciones específicas indicadas por su fabricante.
Sacar el filtro de pelusas
Retira el filtro siguiendo el mecanismo de tu modelo.
En algunas secadoras se encuentra dentro de la puerta y en otras en la parte superior.
Extrae la capa de pelusa con los dedos.
Hazlo después de cada carga o con la frecuencia indicada por el fabricante.
No esperes hasta que el filtro esté completamente cubierto.
Un filtro limpio facilita el flujo de aire necesario para que la secadora funcione correctamente.
Revisar el compartimento con una linterna
Con el filtro retirado, ilumina el interior del alojamiento.
Es habitual encontrar pequeñas acumulaciones en:
- Los bordes.
- Las esquinas.
- La entrada del compartimento.
- Las paredes inmediatamente accesibles.
No intentes alcanzar cualquier pelusa que veas a gran profundidad.
El objetivo del mantenimiento doméstico es retirar aquello que puede alcanzarse de forma segura sin desmontar componentes.
El truco de la boquilla estrecha de la aspiradora
Utiliza una aspiradora con una boquilla estrecha apropiada.
Introdúcela únicamente hasta donde pueda moverse fácilmente y sin forzar ninguna pieza.
Aspira lentamente los laterales y el fondo accesible.
Realiza varias pasadas cortas.
No empujes la boquilla contra sensores, cables u otros componentes que puedan encontrarse dentro.
Si el diseño de tu secadora no permite aspirar el compartimento, sigue exclusivamente el procedimiento indicado en su manual.
Utilizar un cepillo específico con cuidado
Existen cepillos largos y flexibles diseñados para retirar pelusa de determinados compartimentos de secadora.
Antes de utilizar uno, comprueba que sea apropiado para tu aparato.
Introdúcelo lentamente.
No lo fuerces si encuentras resistencia.
Realiza movimientos suaves y retíralo periódicamente para eliminar la pelusa acumulada en las cerdas.
Aspira después las fibras que hayan quedado cerca de la entrada.
No utilices perchas, alambres, cuchillos u objetos improvisados.
Limpiar también los bordes del alojamiento
Parte de la pelusa queda adherida alrededor de la abertura donde encaja el filtro.
Pasa una microfibra seca por los bordes.
Para pequeñas ranuras accesibles puedes utilizar un cepillo suave.
Evita introducir agua dentro del compartimento.
Si necesitas limpiar una superficie exterior ligeramente sucia, utiliza únicamente el procedimiento permitido por el fabricante.
Antes de devolver el filtro a su posición, comprueba que el alojamiento esté seco y libre de objetos.
Comprobar si el filtro necesita una limpieza adicional
En determinados modelos, el filtro puede acumular residuos que no desaparecen simplemente retirando la pelusa.
Consulta el manual para comprobar si puede lavarse.
Cuando esté permitido, utiliza el método recomendado por el fabricante.
Si se moja, déjalo secar completamente antes de volver a colocarlo.
Nunca introduzcas un filtro húmedo en una secadora salvo que las instrucciones específicas de tu modelo indiquen lo contrario.
Revisar si el filtro está deteriorado
Mientras lo tienes fuera, observa la malla.
Busca:
- Agujeros.
- Roturas.
- Bordes deformados.
- Marcos dañados.
- Malla desprendida.
Un filtro deteriorado puede permitir que una mayor cantidad de pelusa avance hacia el interior del aparato.
Si presenta daños, consulta el manual para identificar el repuesto correcto.
No utilices la secadora sin su filtro instalado cuando el aparato esté diseñado para funcionar con él.
No olvidar la zona alrededor de la puerta
Las fibras también pueden acumularse alrededor de la puerta y de las juntas.
Pasa una microfibra seca por estas superficies.
Retira hilos y pelusas visibles.
No rasques sensores o componentes con objetos metálicos.
Si existen sensores de humedad accesibles que requieren limpieza, sigue específicamente las instrucciones del fabricante para hacerlo.
No asumas que pueden limpiarse con cualquier producto doméstico.
Revisar la salida de ventilación
En las secadoras con conducto de evacuación, el filtro no retiene absolutamente todas las fibras.
Parte de la pelusa puede llegar al sistema de ventilación.
Observa periódicamente la salida exterior cuando la secadora está funcionando normalmente.
Un flujo de aire claramente reducido, tiempos de secado cada vez mayores o un aparato que se calienta de forma inusual pueden indicar un problema de ventilación.
No ignores estos síntomas.
Limpiar el conducto cuando corresponda
El conducto de evacuación necesita mantenimiento periódico.
La frecuencia dependerá del aparato, la longitud del conducto, su diseño y el uso de la secadora.
Consulta el manual y las recomendaciones aplicables a tu instalación.
Los tramos accesibles pueden limpiarse siguiendo el procedimiento apropiado.
Cuando el conducto es largo, atraviesa paredes o presenta una acumulación importante, puede resultar más seguro recurrir a un servicio profesional.
No empujes simplemente la pelusa hacia zonas más profundas.
Evitar conductos aplastados detrás de la secadora
Si tu secadora utiliza evacuación al exterior, comprueba visualmente que el conducto situado detrás no esté aplastado, doblado de forma extrema o bloqueado.
Debe mantenerse instalado de acuerdo con las especificaciones del fabricante y las normas aplicables.
No muevas una secadora pesada sin ayuda si existe riesgo de lesión o de dañar las conexiones.
En aparatos a gas, cualquier intervención alrededor de las conexiones requiere especial precaución.
Señales de que existe demasiada pelusa
Presta atención si observas:
- La ropa tarda mucho más en secarse.
- La secadora está excesivamente caliente.
- Aparece olor a quemado.
- El flujo de aire exterior parece muy débil.
- Se acumula mucha pelusa alrededor del aparato.
- El filtro se comporta de manera anormal.
Si percibes olor a quemado o indicios de sobrecalentamiento, deja de utilizar la secadora y haz revisar el problema antes de continuar.
No intentes solucionarlo simplemente aumentando el tiempo de secado.
Cada cuánto limpiar el compartimento
La superficie del filtro debería revisarse después de cada carga, salvo que las instrucciones específicas del aparato indiquen otra frecuencia.
El compartimento puede inspeccionarse periódicamente y aspirarse cuando exista pelusa visible.
Una revisión mensual rápida puede ser una buena rutina en hogares donde la secadora se utiliza con frecuencia.
El sistema de ventilación requiere además sus propias inspecciones y mantenimiento.
Consulta siempre el manual del aparato para establecer los intervalos correctos.
Reducir la cantidad de pelusa
No existe forma de eliminar completamente la producción de pelusa, ya que los tejidos liberan fibras durante el uso y el secado.
Sin embargo, puedes evitar acumulaciones innecesarias.
No sobrecargues el tambor.
Utiliza los programas adecuados para cada tejido.
Vacía los bolsillos antes de lavar y secar la ropa.
Limpia el filtro regularmente.
Mantén también despejada la zona alrededor de la secadora.
Errores que conviene evitar
- Dejar pasar varias cargas sin limpiar el filtro. Retira regularmente la pelusa.
- Introducir objetos metálicos en el compartimento. Pueden dañar componentes internos.
- Empujar un cepillo cuando encuentra resistencia. Nunca lo fuerces.
- Utilizar la secadora sin filtro. Mantén instalado el componente indicado por el fabricante.
- Volver a colocar un filtro húmedo. Déjalo secar completamente cuando su lavado esté permitido.
- Ignorar tiempos de secado cada vez mayores. Pueden indicar una restricción del flujo de aire.
- Olvidar el conducto de ventilación. El filtro es solo una parte del sistema.
Para ir un poco más allá
Mantén una pequeña papelera cerca de la secadora para poder retirar la pelusa del filtro después de cada carga.
Una vez al mes, ilumina el compartimento con una linterna y aspira las fibras visibles y accesibles.
Comprueba periódicamente que el conducto situado detrás del aparato no esté aplastado.
Si notas que la ropa necesita varios ciclos para secarse, revisa el sistema de ventilación antes de asumir que simplemente necesitas aumentar el tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Hay que limpiar el filtro después de cada uso?
En general, conviene retirar la pelusa después de cada carga, aunque debes seguir las instrucciones específicas de tu secadora.
¿Puedo aspirar dentro del compartimento?
Puedes aspirar las zonas accesibles si el diseño y las instrucciones del aparato lo permiten. No introduzcas la boquilla a la fuerza ni intentes alcanzar componentes profundos.
¿Puedo lavar el filtro con agua?
Depende del modelo. Consulta el manual. Si está permitido, asegúrate de que quede completamente seco antes de reinstalarlo.
¿Por qué sigue apareciendo pelusa debajo del filtro?
Ningún filtro captura necesariamente todas las fibras. Una pequeña cantidad puede alcanzar el alojamiento, por lo que conviene revisarlo y mantenerlo limpio.
¿Cuándo debería preocuparme?
Si percibes olor a quemado, sobrecalentamiento, tiempos de secado anormalmente largos o una reducción importante del flujo de aire, deja de utilizar el aparato si existe riesgo y haz revisar la secadora y su ventilación.