Cómo limpiar correctamente una fregona después de usarla y evitar que huela mal

Una fregona que se guarda húmeda puede empezar a desprender mal olor aunque el suelo haya quedado perfectamente limpio. Entre las fibras permanecen agua sucia, restos de detergente y materia orgánica, y mantener todo eso húmedo durante horas favorece la aparición de olores. La solución más práctica no consiste en cubrirlos con perfume ni dejar la fregona permanentemente en desinfectante: hay que aclararla bien después de cada uso, lavarla periódicamente según su material y, sobre todo, conseguir que se seque completamente antes de guardarla.

Aclarar la fregona inmediatamente después de terminar

No conviene dejar la fregona durante horas dentro del cubo con el agua utilizada para limpiar. Un buen aclarado elimina gran parte de los residuos antes de que se sequen entre las fibras.

Necesitarás: agua corriente, un cubo limpio y guantes domésticos si has utilizado productos de limpieza.

  1. Vacía el agua sucia del cubo en un lugar adecuado y aclara el recipiente.
  2. Enjuaga el cabezal de la fregona con abundante agua limpia durante 1-2 minutos.
  3. Escurre y repite el aclarado hasta que el agua salga razonablemente limpia y sin exceso de espuma.
  4. Realiza un último escurrido para retirar tanta agua como sea posible.
  5. Coloca la fregona en un lugar ventilado y déjala secar completamente, normalmente durante varias horas.

El aclarado elimina suciedad y residuos de detergente, mientras que el secado reduce el tiempo durante el cual las fibras permanecen húmedas. Esta combinación es fundamental para controlar el mal olor.

Hacer una limpieza más profunda con detergente

Después de varios usos, aclarar solamente con agua puede no ser suficiente. Si el cabezal es lavable manualmente, una pequeña cantidad de detergente permite eliminar la suciedad acumulada.

Llena un cubo limpio con 5 litros de agua templada y añade 10 ml de detergente líquido neutro. Introduce únicamente las fibras del cabezal y agítalas durante 1-2 minutos.

Déjalo en la solución durante 10 minutos. Después mueve nuevamente las fibras, vacía el cubo y aclara la fregona con abundante agua limpia hasta que deje de salir espuma.

Escurre muy bien y deja secar completamente.

Realiza esta limpieza aproximadamente una vez por semana si utilizas la fregona con frecuencia, ajustándola al nivel de suciedad.

No utilices agua muy caliente sin comprobar el material. Las fregonas de microfibra y determinados cabezales sintéticos pueden tener límites específicos de temperatura indicados por el fabricante.

Secarla de manera que circule aire entre las fibras

El secado es tan importante como el lavado. Dejar el cabezal mojado apoyado en el fondo del cubo mantiene las fibras juntas y prolonga mucho la humedad.

Después del último aclarado, utiliza el escurridor varias veces hasta que deje de caer una cantidad importante de agua.

Coloca la fregona con el cabezal suspendido o extendido en una zona bien ventilada, según permita su diseño. Evita que las fibras húmedas permanezcan amontonadas contra el suelo.

Déjala durante varias horas o hasta que esté completamente seca. En ambientes húmedos puede necesitar toda la noche.

Si el cabezal es desmontable y el fabricante permite lavarlo a máquina, sigue exactamente la temperatura y el programa indicados en su etiqueta. No añadas suavizante a una microfibra salvo que el fabricante lo permita, ya que puede reducir su capacidad de absorción.

Solo cuando esté completamente seca debería volver a un armario cerrado.

Limpiar también el cubo y el escurridor

Una fregona limpia puede volver a adquirir mal olor si se introduce en un cubo donde quedan restos de agua sucia.

Después de cada uso, vacía el cubo y acláralo. Para una limpieza más completa, prepara 2 litros de agua templada con 5 ml de detergente lavavajillas neutro.

Lava el interior, el asa y especialmente el escurridor con una esponja durante 1-2 minutos. Aclara abundantemente.

Coloca el cubo boca abajo o inclinado para que escurra y déjalo secar completamente antes de guardarlo.

Una vez por semana, revisa las esquinas y la parte inferior del escurridor, donde pueden quedar cabellos y residuos.

No mezcles productos dentro del cubo buscando una limpieza más potente. En particular, nunca combines lejía con vinagre, amoníaco, ácidos ni otros limpiadores.

Si necesitas desinfectar el cubo o el cabezal, utiliza únicamente un producto compatible siguiendo exactamente su etiqueta.

Saber cuándo hay que sustituir el cabezal

Una fregona no dura indefinidamente. Con el uso, las fibras pueden desgastarse, retener suciedad y perder capacidad para limpiar correctamente.

Revisa el cabezal aproximadamente una vez al mes. Busca fibras permanentemente apelmazadas, roturas, zonas oscurecidas que no desaparecen después del lavado y olor persistente incluso cuando está completamente seco.

No existe un número exacto de semanas para sustituir todas las fregonas. Una utilizada diariamente puede deteriorarse mucho antes que otra utilizada una vez por semana.

Si después de un lavado completo y un secado de 12-24 horas el cabezal continúa desprendiendo un olor desagradable, considera sustituirlo.

También conviene cambiarlo si las fibras están tan deterioradas que dejan residuos sobre el suelo.

Un cabezal en buenas condiciones debe quedar sin suciedad visible importante, secarse correctamente y no desprender un olor fuerte cuando está seco.

Errores que conviene evitar

  • Dejar la fregona dentro del agua sucia. Los residuos permanecen entre las fibras y favorecen el mal olor.
  • Guardarla mojada en un armario. La falta de circulación de aire prolonga enormemente el tiempo de secado.
  • Añadir perfume para ocultar el olor. No elimina la suciedad que lo está causando.
  • Utilizar suavizante automáticamente. Puede afectar el funcionamiento de determinadas microfibras.
  • Mezclar diferentes limpiadores. Algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos; utiliza siempre los productos por separado y según sus etiquetas.

Para ir un poco más allá

Después de limpiar la cocina, aclara especialmente bien la fregona para retirar posibles residuos grasos.

Si has fregado una zona con mucha suciedad, cambia el agua durante la limpieza en lugar de continuar pasando una fregona saturada.

En una vivienda con poco espacio de secado, utiliza un cabezal desmontable si el modelo lo permite y colócalo en un lugar ventilado hasta que pierda completamente la humedad.

Preguntas frecuentes

¿Hay que lavar la fregona después de cada uso?

Sí, al menos debe aclararse abundantemente, escurrirse y dejarse secar por completo. Una limpieza con detergente puede realizarse periódicamente según el uso.

¿Puedo dejarla en agua con detergente toda la noche?

No es necesario. Un lavado de aproximadamente 10 minutos con una solución suave suele ser suficiente. Después debe aclararse y secarse.

¿Por qué sigue oliendo aunque la aclare?

Puede haber suciedad acumulada entre las fibras o el cabezal puede estar secándose demasiado lentamente. Haz una limpieza completa y déjalo secar totalmente durante 12-24 horas.

¿Cuándo debería cambiar el cabezal?

Cuando esté muy desgastado, conserve suciedad que ya no pueda eliminarse o siga oliendo mal después de lavarlo y secarlo completamente. La frecuencia depende de cuánto se utilice y del material.