Una camisa, vestido o blusa bordada necesita algo más de cuidado que una prenda lisa. Los hilos decorativos pueden engancharse con cremalleras, corchetes y otras prendas, mientras que un centrifugado intenso puede deformar el dibujo. Dar la vuelta a la prenda, protegerla dentro de una bolsa de lavado y utilizar un ciclo delicado con agua fría suele ser la opción más segura cuando la etiqueta permite lavadora. Para bordados artesanales, antiguos o especialmente delicados, el lavado a mano puede resultar más apropiado.
Protege el bordado antes de meter la prenda en agua
Necesitarás una bolsa de lavado de malla fina, detergente líquido para prendas delicadas y una toalla blanca limpia.
Antes de empezar, lee la etiqueta y revisa durante 1-2 minutos el estado del bordado.
- Comprueba si existen hilos sueltos, cuentas, lentejuelas o zonas parcialmente descosidas.
- Cierra cremalleras y corchetes de la propia prenda para que no puedan alcanzar el bordado.
- Dale la vuelta, dejando la decoración hacia el interior.
- Colócala sola dentro de una bolsa de malla fina y ciérrala completamente.
- Selecciona el programa indicado por la etiqueta; cuando sea compatible, utiliza un ciclo delicado a unos 20-30 °C y centrifugado bajo.
La bolsa crea una barrera frente al tambor y otras prendas, mientras que lavar del revés reduce el roce directo sobre los hilos.
Haz una prueba de color antes del primer lavado
En bordados de colores intensos o de origen artesanal, conviene comprobar si los hilos destiñen.
Humedece una zona poco visible con 5-10 ml de agua fría. Presiona encima un paño blanco limpio durante aproximadamente 30 segundos, sin frotar.
Si aparece color en el paño, evita lavar la pieza junto con otras prendas.
En un bordado especialmente valioso, antiguo o cuyo origen desconoces, una transferencia evidente de color es motivo suficiente para consultar a un profesional.
No intentes “fijar” el color utilizando sal o vinagre. Los tintes y fibras pueden ser muy diferentes y estos remedios no solucionan universalmente un color inestable.
Si no existe transferencia, continúa siguiendo siempre las instrucciones de cuidado de la prenda.
Utiliza poco detergente y evita productos agresivos
Para una carga pequeña en lavadora, utiliza la dosis de detergente líquido indicada por el fabricante para ropa delicada, normalmente inferior a la necesaria para una carga completa.
No viertas detergente concentrado directamente sobre el bordado.
Evita lejía con cloro salvo que la etiqueta de la prenda y los hilos indiququen expresamente que es compatible. Puede alterar tanto las fibras como los colores.
Tampoco mezcles lejía con vinagre, amoniaco, ácidos u otros productos de limpieza.
El suavizante tampoco es imprescindible.
Si únicamente estás lavando una prenda ligeramente usada, un programa corto y delicado suele ser preferible a añadir más productos.
El objetivo es retirar sudor y suciedad con la menor fricción posible, no someter el bordado a un tratamiento intensivo cada vez que se utiliza.
Si es muy delicada, lávala a mano sin frotar el dibujo
Para una prenda cuya etiqueta permita lavado a mano, llena un recipiente limpio con aproximadamente 5 litros de agua fría o a 20-30 °C.
Añade unos 5 ml de detergente líquido para prendas delicadas, o la cantidad indicada por el fabricante para ese volumen de agua.
Introduce la prenda y presiónala suavemente bajo el agua.
Muévela durante 2-3 minutos realizando movimientos lentos. No frotes el bordado contra sí mismo ni utilices un cepillo.
Déjala en remojo solamente 5-10 minutos, salvo que la etiqueta o el detergente indiququen otra cosa.
Vacía el recipiente y aclara con agua limpia hasta eliminar el detergente.
No retuerzas la prenda para escurrirla: esa torsión puede deformar tanto el tejido base como los hilos bordados.
Trata las manchas antes de lavar, pero no restriegues
Si encuentras una mancha, actúa sobre ella antes del lavado completo.
Para tejidos lavables y resistentes, mezcla 250 ml de agua fría con aproximadamente 1 ml de detergente líquido suave.
Haz primero una prueba en una zona interior.
Humedece un paño blanco con la solución y presiónalo sobre la mancha durante 20-30 segundos. Trabaja desde los bordes hacia el centro para evitar extenderla.
Deja actuar aproximadamente 5 minutos y continúa con el lavado.
Si la mancha está directamente encima del bordado, evita cepillar. Los movimientos repetidos pueden levantar los hilos.
Para seda, lana, bordados metálicos, prendas antiguas o manchas difíciles, utiliza únicamente tratamientos específicamente compatibles con esos materiales o consulta a un profesional.
No llenes demasiado la lavadora
Aunque utilices una bolsa protectora, una carga demasiado llena aumenta la presión y el roce.
Si vas a lavar la prenda bordada con otras piezas, escoge únicamente tejidos ligeros y sin elementos que puedan engancharse.
Evita mezclarla con vaqueros, prendas con grandes cremalleras, sujetadores con corchetes, ropa con velcro o textiles pesados.
Deja suficiente espacio para que la ropa se mueva libremente dentro del tambor.
Selecciona un centrifugado bajo cuando la etiqueta lo permita, aproximadamente 400-800 rpm como referencia para muchas prendas delicadas, aunque siempre debes respetar las instrucciones específicas del tejido.
Saca la prenda inmediatamente cuando termine el programa. Dejarla húmeda y arrugada dentro del tambor durante horas tampoco favorece la forma del bordado.
Seca la prenda sin estirar los hilos
Después del lavado a mano, coloca la prenda sobre una toalla limpia y enrolla ambas suavemente.
Presiona durante aproximadamente 30-60 segundos para que la toalla absorba parte del agua.
No retuerzas.
Para prendas que puedan deformarse por su propio peso, extiéndelas horizontalmente sobre otra toalla seca y devuelve suavemente el tejido a su forma original.
Déjalas secar completamente en un lugar ventilado y protegido del sol directo.
Dependiendo del grosor, pueden necesitar aproximadamente 6-24 horas.
No cuelgues una prenda pesada y empapada si existe riesgo de que se estire.
Evita también la secadora salvo que la etiqueta indique expresamente que puede utilizarse. El movimiento y el calor pueden ser especialmente agresivos para algunos bordados.
Plancha siempre con una barrera protectora
Si la prenda necesita planchado, comprueba primero la etiqueta.
Dale la vuelta y coloca una toalla blanca fina o un paño de algodón limpio debajo de la zona bordada. Esto evita aplastar completamente el relieve.
Coloca otro paño fino entre la plancha y la prenda cuando sea necesario.
Utiliza la temperatura adecuada para la fibra principal del tejido y empieza siempre por la más baja compatible.
No apoyes directamente una plancha caliente sobre hilos sintéticos, metálicos, cuentas o lentejuelas.
Trabaja con movimientos suaves durante pocos segundos por zona.
Si únicamente necesitas eliminar pequeñas arrugas y el tejido admite vapor, también puedes utilizarlo siguiendo las instrucciones de la prenda.
Errores que conviene evitar
- Meter la prenda directamente con vaqueros y cremalleras. Los hilos pueden engancharse durante el movimiento.
- Frotar una mancha encima del bordado. Puedes levantar o romper los hilos.
- Retorcer la prenda después del lavado. Puede deformar el dibujo y el tejido.
- Utilizar agua muy caliente. Algunos hilos pueden desteñir o encoger.
- Cortar inmediatamente un hilo que sobresale. Podrías provocar que una parte del bordado se deshaga.
Para ir un poco más allá
En una prenda con bordado artesanal, prioriza el lavado a mano cuando la etiqueta lo permita y evita remojos prolongados.
Para bordados con cuentas o lentejuelas, utiliza siempre una bolsa de malla muy fina si la prenda admite lavadora.
Cuando guardes la ropa bordada, evita colocar velcro, cremalleras o joyas directamente encima de la decoración.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor lavar siempre las prendas bordadas a mano?
No necesariamente. Si la etiqueta permite lavadora, un ciclo delicado con la prenda del revés y dentro de una bolsa puede funcionar perfectamente.
¿Qué hago si encuentro un hilo suelto?
No tires de él. Si forma parte del bordado, asegúralo cuidadosamente por el reverso si sabes hacerlo o lleva la prenda a una persona especializada en arreglos.
¿Puedo utilizar agua a 40 °C?
Solo cuando la etiqueta lo permita. Para bordados cuyo comportamiento desconoces, 20-30 °C reduce el riesgo de transferencia de color y deformación.
¿Cuál es el gesto más importante para evitar enganches?
Revisar el bordado, dar la vuelta a la prenda y colocarla dentro de una bolsa de lavado antes de entrar en el tambor. Reducir el contacto con cremalleras, corchetes y otras superficies ásperas es mucho más eficaz que intentar reparar después los hilos que ya se han enganchado.