Cómo lavar las toallas para que queden súper suaves y nada ásperas

Cómo lavar las toallas para que siempre queden suaves y sin rugosidad

Seguro te ha pasado que compras unas toallas muy suaves, las llevas a casa, las lavas un par de veces y luego terminan tan ásperas que parecen una lija. En este artículo descubrirás cómo lavarlas para conservar esa suavidad y evitar que se pongan duras.

Por qué es importante lavar las toallas con frecuencia

Las toallas suelen estar siempre húmedas y calientes, un ambiente perfecto para que se multipliquen gérmenes, bacterias, virus y hongos. Por eso, es fundamental lavarlas y cambiarlas al menos una vez por semana.

Un estudio de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) revela que alrededor del 90% de las toallas contienen bacterias coliformes. Esto significa que cada vez que las usas, pones tus manos o el rostro en contacto con bacterias fecales.

Por qué el suavizante no es la solución

Para que las toallas queden suaves no basta con usar suavizante. De hecho, este producto puede ser contraproducente ya que forma una capa que disminuye la capacidad de absorción de las toallas, haciéndolas menos efectivas.

Los ingredientes clave para mantener las toallas suaves

Los mejores aliados para lavar las toallas y evitar que se endurezcan son el vinagre blanco y el bicarbonato de sodio.

Ambos neutralizan los malos olores y ayudan a que las toallas queden súper suaves. El vinagre evita que los minerales responsables de la dureza se acumulen en las fibras.

Cómo lavar tus toallas para que queden perfectas

  • Realiza un lavado inicial con agua fría.
  • En un recipiente mezcla 100 ml de vinagre blanco con el jugo de 3 limones y mezcla bien.
  • Vierte esta solución en el compartimento del suavizante de la lavadora y realiza un segundo lavado.
  • Como alternativa, puedes dejar las toallas en remojo durante una hora en un balde con agua y la mezcla descrita.

Recuerda usar poco detergente y evitar el suavizante y la lejía al lavar las toallas.

Antes de secarlas, sacúdelas bien y cuélgalas en un lugar ventilado, pero sin exponerlas directamente al sol.