Borras: 11 claves para limpiar y elegir la mejor botella reutilizable
El uso creciente de las botellas reutilizables, ya sea por una decisión ética o de moda, aporta beneficios evidentes en la reducción de residuos y en disminuir la huella ambiental relacionada con la producción y el transporte del agua embotellada.
Las alternativas a la botella de plástico ofrecen un rendimiento superior, especialmente cuando se desea llevar una bebida durante todo el día. Los materiales actuales son aislantes y mantienen la frescura por al menos 8 horas.
Para evitar la proliferación de bacterias, esporas, algas, hongos y moho invisibles, es fundamental limpiar la botella a diario, independientemente si se usa para agua o bebidas varias. Existen diferentes métodos de limpieza, y la elección de uno u otro depende en gran medida del material con que estén fabricadas.
Si aún dudas en adquirir una, evita reutilizar repetidamente una misma botella de agua desechable: a pesar de que ayuda a reducir el consumo de plástico, puede perjudicar tu salud.
Ten en cuenta también que aunque digamos «plastic free», muchas botellas contienen piezas de este material.
11 consejos para limpiar y elegir tu botella reutilizable
Limpieza diaria
Un método universal y válido para cualquier tipo de botella es verter unas gotas de detergente de vajilla y añadir agua caliente. Si la boca de la botella es amplia, se puede usar un cepillo o una esponja para limpiar a fondo el interior, garantizando así una higiene óptima.
Vinagre y bicarbonato
Otra forma efectiva de desinfectar es añadir vinagre blanco o bicarbonato mezclado con agua dentro de la botella. Luego, ciérrala bien y agítala con fuerza, vacíala, enjuágala y déjala secar completamente. Ten en cuenta que estos productos no son recomendables para botellas de aluminio.
Limpieza de la tapa
No olvides limpiar la tapa con una esponja con detergente, vinagre o bicarbonato. Es vital prestar especial atención a la rosca, donde se acumulan fácilmente bacterias, especialmente si contiene goma.
Tipos de cierre
Entre las botellas de aluminio más comunes y económicas, destacan las de cierre roscado, que aseguran hermeticidad con un anillo de silicona. Sin embargo, este puede desgastarse con el tiempo y provocar fugas.
También existen otros cierres, como el tipo «pull & push», a bayoneta, mecánico o de clic. Son más comunes en botellas deportivas por su facilidad de uso con una sola mano y algunas incluyen pajilla interna.
Eliminar olores
Con el uso, las botellas pueden adquirir olores poco agradables. Para eliminarlos, agrega agua caliente y una cucharadita de bicarbonato. Cierra y agita bien, deja reposar unas 10 horas, y luego enjuaga con agua fría. ¡Quedará como nueva!
Infusores
En el mercado también hay infusores que permiten enriquecer el agua con vitaminas de frutas o mantener el té y las infusiones calientes o frescas gracias a su doble pared aislante.
Para una limpieza higiénica
Las botellas con boca ancha son las más higiénicas y fáciles de limpiar, ya que permiten usar esponja o cepillo con comodidad. Algunas cuentan con fondo desmontable para facilitar aún más el proceso. En cualquier caso, siempre es mejor elegir botellas reutilizables que plástico desechable, por nuestro beneficio y el del planeta.
Reutilizar botellas de plástico
Aunque muchas personas reutilizan botellas plásticas, estas están diseñadas para un solo uso. Prolongar su uso puede deteriorar su estructura física, deformarlas y afectar el cierre, además de permitir que el plástico entre en contacto con el contenido.
Riesgo de contaminación
Usarlas varias veces, especialmente para bebidas calientes, no es recomendable por higiene, ya que favorece la proliferación microbiana. Además, el plástico transparente permite la entrada de luz que promueve el crecimiento de bacterias y algas. El principal problema no es la liberación de sustancias químicas, sino el riesgo bacteriano.
Elegir la botella adecuada
Al comprar una botella, considera:
- Material (aluminio, plástico blando, plástico duro, vidrio).
- Diámetro de la boca (ni muy estrecha para beber, ni muy grande para limpiar).
- Facilidad de apertura (con una o dos manos).
- Capacidad de aislamiento térmico.
- Posibilidad de lavarla en lavavajillas.
- Hermeticidad.
- Capacidad y peso.
Sigue siempre las instrucciones específicas para cada tipo, ya que aunque sea un simple envase para líquidos, requiere cuidados particulares.
