Cómo convertir el vinagre de limón en un desengrasante extremadamente efectivo
El vinagre es un desengrasante natural muy potente que puedes utilizar en casa con excelentes resultados. Sin embargo, su olor puede resultar desagradable para algunas personas. Por eso, combinarlo con limón, conocido por su aroma fresco, es una excelente idea que no afecta las propiedades limpiadoras de la mezcla. Descubre cómo prepararlo.
Ingredientes y propiedades
Para esta receta necesitarás 2 limones y 500 g de vinagre blanco. Ambos ingredientes poseen cualidades limpiadoras y desengrasantes muy efectivas y, al unirse, son capaces de eliminar todo tipo de manchas.
Preparación del vinagre de limón
- Lava y seca bien los limones.
- Retira y guarda la parte blanca de la cáscara cuidadosamente.
- Exprime el jugo de los limones.
- Coloca la cáscara y el jugo en un recipiente de vidrio con cierre hermético.
- Calienta el vinagre de vino blanco a fuego bajo, sin llegar a hervir.
- Vierte el vinagre caliente en el recipiente que contiene la cáscara y el jugo de limón.
- Cierra el recipiente y deja macerar en un lugar seco durante al menos 24 horas.
- Si deseas un vinagre más aromático, amplía la maceración hasta dos semanas, agitando la mezcla cada dos días.
- Pasado el tiempo, filtra el líquido y colócalo en un pulverizador.
- Opcionalmente, puedes añadir flores aromáticas o unas gotas de aceites esenciales para potenciar el aroma.
Cómo usar la solución
En la cocina, pulveriza la mezcla sobre superficies de acero como encimeras o fregaderos. Luego, frota con una esponja suave y enjuaga con abundante agua.
Para limpiar el suelo, añade 4 o 5 pulverizaciones de la solución en un balde con agua caliente. Sumerge el trapeador y limpia el piso a fondo.
En el baño, utilízala como limpiador multiusos para cerámicas y azulejos.
También puedes rociar la solución sobre cristales de ventanas o mamparas de ducha. Lo ideal es no enjuagar, sino secar con un paño de algodón.
Finalmente, pulveriza el producto sobre un paño de microfibra húmedo y escurrido, frota las superficies de madera y seca con un paño de lana para un acabado brillante.
