El lugar ideal para conservar las cebollas y que duren un año sin ponerse blandas ni mohosas
Mucha gente guarda las cebollas en la nevera, pero hay formas mucho mejores de conservarlas y prolongar su frescura.
Cómo conservar las cebollas correctamente
Lo primero que debes hacer para mantener tus cebollas en buen estado por más tiempo es sacar las cebollas de la bolsa de plástico donde las compraste. Nunca las guardes en recipientes de plástico cerrados, ya que esto acelera su deterioro. Las bolsas plásticas atrapan la humedad, lo que favorece el crecimiento de moho.
Si no tienes una cesta o una bolsa de papel para guardarlas, lo ideal es usar una red o bolsa de malla que permita una buena circulación de aire y reduzca la humedad. También puedes optar por una cesta o caja con agujeros.
Condiciones ideales para conservar cebollas
La humedad y la luz favorecen la aparición de moho y la germinación. Por eso, es mejor guardar las cebollas (ya sean rojas, amarillas, blancas o chalotes) en un recipiente seco y bien ventilado, lejos de la luz solar directa, en un lugar fresco pero no frío, con buena circulación de aire.
También es importante separarlas de las patatas, ya que estas tienden a echarse a perder si están cerca de las cebollas.
Alternativas caseras para almacenar cebollas
Si no dispones de una cesta o bolsa adecuada, puedes aprovechar un par de medias viejas. Coloca las cebollas dentro de una pierna, haz un nudo, y continúa hasta llenar esa pierna. Haz lo mismo con la otra pierna y luego cuélgala para almacenarlas de forma práctica y ventilada.
Duración de conservación
Conservando las cebollas a temperaturas entre -1 y 10 grados Celsius, pueden durar hasta un año. Fuera de este rango, su vida útil será de varias semanas.
Excepciones en la conservación
Hay variedades de cebolla y otros alliums que requieren un almacenamiento diferente. Las cebollas verdes, cebollas dulces, puerros, ajo y cebollino deben conservarse en refrigeración.
Los productos que se venden en manojos, como las cebollas verdes, deben desecharse si están dañados. En ese caso, envuélvelos en una servilleta de papel húmeda y guárdalos en una bolsa o recipiente hermético dentro del frigorífico.
