Lavavajillas: el truco del papel de aluminio para mantener los cubiertos limpios y brillantes
Cómo lavar cubiertos a mano con bicarbonato, sal y aluminio
Sigue estos pasos para devolver el brillo a tus cubiertos de forma sencilla y económica:
- Cubre el fondo de un recipiente con un papel de aluminio.
- Agrega dos cucharadas de sal y bicarbonato de sodio en el mismo recipiente.
- Vierte suficiente agua caliente y sumerge los cubiertos.
- Déjalos en remojo durante unos minutos.
- Al sacarlos, sécalos con un paño limpio.
Usa una bolita de aluminio para unos cubiertos siempre impecables
Mientras limpias los cubiertos en el lavavajillas, introduce un trozo de papel de aluminio en el cesto. Este pequeño truco ayuda a evitar que se oxiden o rayen durante el lavado.
Solo inicia el ciclo habitual y espera a que termine para disfrutar de cubiertos como nuevos.
Potencia la limpieza con otros remedios caseros
Bicarbonato y vinagre blanco
- Mezcla en un recipiente vinagre blanco con una o dos cucharadas de bicarbonato de sodio, según la cantidad de cubiertos y platos a limpiar.
- Se producirá una reacción química; mezcla bien hasta obtener una solución homogénea.
- Empapa un cepillo de dientes en esta mezcla y frota cada cubierto durante unos minutos.
- Deja actuar y aclara con agua fría.
- Sécalos con un paño limpio.
Peróxido de hidrógeno para un brillo instantáneo
- Empapa un algodón con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).
- Usa el algodón para frotar enérgicamente cada utensilio.
- Notarás cómo tus cubiertos recuperan su brillo al instante.
- Deja reposar unos minutos, enjuaga con agua fría y seca con un paño.
