Ahora sé cómo dejar las toallas suaves y quiero compartirlo contigo

Ahora sé cómo dejar las toallas suaves y quiero compartirlo contigo

Tengo la piel muy sensible, por lo que incluso el contacto con tejidos más ásperos me causa irritación. Por eso, busqué maneras de suavizar las toallas de rizo que usamos diariamente para secarnos.

Finalmente, encontré varios métodos efectivos y bastante sencillos para lograrlo.

Vinagre

Si prefieres usar métodos naturales y evitar el exceso de productos químicos, el vinagre blanco común y corriente es una excelente opción. Yo opté por esta solución porque sufro alergias provocadas por los acondicionadores clásicos.

Puedes incorporar 2 o 3 cucharadas de vinagre en el tambor de la lavadora, en el compartimento del suavizante o en el recipiente donde remojas las toallas. Es importante usarlo siempre junto con el detergente habitual.

No sobrecargues el tambor

Al lavar, ten en cuenta que las toallas se limpian mejor cuando se lavan separadas de otras prendas y sin llenar demasiado el tambor. Deben tener espacio suficiente para moverse y enjuagarse bien.

Si la lavadora queda sobrecargada, las toallas absorben más agua, se arrugan y se vuelven más rígidas.

Vinagre y bicarbonato de sodio

La combinación de bicarbonato y vinagre puede hacer maravillas con tus toallas.

También probé esta opción. Si no usas detergente o no tienes alergia a él, puedes lavar y suavizar las toallas de esta forma:

  • Primero, lava las toallas con media taza de bicarbonato de sodio junto con el detergente.
  • Si no usas detergente, usa solo bicarbonato.
  • Después, enjuaga con agua y un vaso de vinagre blanco al 9%.

El bicarbonato ayuda a eliminar manchas difíciles y a suavizar las fibras, mientras que el vinagre mantiene el color brillante y también actúa como suavizante natural.

Secado correcto

Las toallas también necesitan ser secadas adecuadamente para mantenerse suaves. Lo ideal es secarlas en la secadora para evitar que las fibras se endurezcan.

Sin embargo, si las secas al aire, ya sea colgadas en un tendedero o en un lugar cálido, sacúdelas con regularidad para evitar que las fibras se apelmacen y se vuelvan ásperas.

¿Has probado alguno de estos trucos para mantener tus toallas suaves?