3 secretos japoneses para una piel que parece 20 años más joven
Las mujeres japonesas son reconocidas mundialmente por su piel de porcelana. Aunque la genética y la protección estricta frente al sol juegan un papel importante, existen rituales tradicionales de belleza japoneses que sin duda contribuyen a ese aspecto tan juvenil.
Cuidar la piel correctamente es esencial para prevenir arrugas y manchas. Al igual que hacen en Japón, deberíamos proteger el rostro del sol durante todo el año aplicando crema solar.
Además, es fundamental limpiar bien el rostro cada noche y mantenerlo hidratado para conservarlo sano y nutrido. Incorpora a tu rutina diaria uno de estos tres secretos japoneses para el cuidado facial.
Té verde para combatir la hinchazón y la inflamación
Aunque comúnmente se consume como bebida, el té verde también es un excelente aliado en cosmética. Rico en polifenoles, ayuda a bloquear los radicales libres que provocan arrugas y manchas, además de reducir la inflamación de la piel.
Para prepararlo, mezcla 200 ml de té verde con 50 gramos de avena molida, una cucharada de aceite de aguacate y 10 gotas de limón.
Aplica la mezcla sobre el rostro limpio y deja actuar durante 15 minutos. Luego lava la piel con tu rutina habitual y finaliza con una crema hidratante.
Agua de arroz para aclarar manchas y prevenir arrugas
Este remedio simple es quizás el secreto más reconocido de la cosmética japonesa. El agua de arroz, rica en antioxidantes, ayuda a aclarar la piel y reducir manchas causadas por el sol.
También es eficaz contra las arrugas, la flacidez y las líneas de expresión, pues sus minerales estimulan la circulación sanguínea y rejuvenecen el rostro.
Para prepararla, hierve 250 gramos de arroz en medio litro de agua durante unos minutos. Cuela y deja enfriar el líquido. Aplica sobre el rostro y deja actuar por 25 minutos.
Sal marina para eliminar células muertas
La sal marina es un exfoliante natural que ayuda a eliminar impurezas, además de hidratar y revitalizar la piel. Al eliminar las células muertas, fomenta la regeneración celular y aporta un aspecto fresco y radiante.
Mezcla dos cucharadas de sal marina con un poco de crema facial. Aplica la mezcla sobre la piel seca con movimientos circulares. Deja actuar durante 10 minutos y enjuaga con agua tibia.
