🍗 Pollo cremoso con puerros y mostaza: una cena de una sola sartén perfecta para una noche fresca

Cuando refresca por la noche, una sartén de pollo tierno con salsa cremosa resulta especialmente reconfortante. Esta receta combina puerros cocinados lentamente, mostaza y una salsa suave de nata, sin necesidad de preparar varias cazuelas. El secreto está en dorar primero el pollo, retirar la carne mientras se cocinan los puerros y devolverla después para terminarla dentro de la salsa. En unos 40 minutos tendrás una cena completa para 4 personas, perfecta con patatas, arroz o simplemente un buen trozo de pan.

Pollo cremoso con puerros y mostaza para 4 personas

Ingredientes

  • 700 g de contramuslos de pollo deshuesados y sin piel;
  • 2 puerros medianos, unos 300 g limpios;
  • 2 dientes de ajo;
  • 15 ml de aceite de oliva;
  • 15 g de mantequilla;
  • 200 ml de caldo de pollo;
  • 200 ml de nata para cocinar;
  • 25 g de mostaza de Dijon, unas 1½ cucharadas;
  • 10 g de mostaza a la antigua, opcional;
  • 1 cucharadita de tomillo fresco o ½ cucharadita seco;
  • sal;
  • pimienta negra;
  • 1 cucharada de perejil picado para terminar.

Preparación

  1. Prepara el pollo. Sécalo con papel de cocina y sazona ligeramente con sal y pimienta.
  2. Dóralo. Calienta una sartén grande a fuego medio-alto con los 15 ml de aceite. Añade el pollo sin amontonarlo y dóralo durante aproximadamente 3–4 minutos por cada lado. No necesita quedar completamente cocinado todavía. Retíralo a un plato limpio.
  3. Cocina los puerros. Baja a fuego medio. Añade la mantequilla y los puerros bien lavados y cortados en rodajas finas. Cocina durante 6–8 minutos, removiendo, hasta que estén blandos pero no quemados. Incorpora el ajo picado durante los últimos 30 segundos.
  4. Prepara la salsa. Añade los 200 ml de caldo y remueve el fondo de la sartén para desprender los jugos dorados. Incorpora la nata, las dos mostazas y el tomillo.
  5. Termina el pollo. Devuelve la carne a la sartén y cocina a fuego suave durante aproximadamente 8–12 minutos, según su grosor, hasta que esté completamente cocinada.

Para comprobar la seguridad del pollo, la parte más gruesa debe alcanzar aproximadamente 74 °C en el centro con un termómetro de cocina.

El puerro necesita cocinarse despacio antes de añadir la nata

El puerro es uno de los protagonistas de esta salsa, pero si lo cocinas demasiado deprisa puede quedar duro mientras los bordes empiezan a quemarse.

Después de dorar el pollo, baja el fuego.

Los puerros deberían cocinarse suavemente durante unos 6–8 minutos, hasta volverse tiernos y ligeramente dulces.

Si la sartén está demasiado seca, añade 1–2 cucharadas de caldo en lugar de subir el fuego.

Lávalos muy bien antes de cortarlos: la tierra puede esconderse entre sus capas. Puedes abrirlos longitudinalmente y enjuagarlos bajo agua corriente antes de picarlos.

La mostaza debe dar sabor sin dominar la salsa

Para 200 ml de nata y 200 ml de caldo, unos 25 g de mostaza de Dijon proporcionan un sabor perceptible sin convertir la salsa en algo excesivamente fuerte.

La mostaza a la antigua es opcional, pero sus semillas aportan textura y un aspecto apetecible.

Empieza con la cantidad indicada y prueba la salsa al final.

Si quieres más intensidad, incorpora otros 5 g de mostaza.

Es mejor ajustar progresivamente que añadir una gran cantidad desde el principio.

Ten cuidado también con la sal: tanto el caldo como algunas mostazas ya contienen bastante.

Cómo conseguir una salsa realmente cremosa

Una vez añadida la nata, evita una ebullición demasiado agresiva.

Mantén la sartén a fuego bajo o medio-bajo y deja que la salsa burbujee suavemente.

Después de 8–12 minutos, debería cubrir ligeramente el dorso de una cuchara.

Si queda demasiado líquida, retira el pollo una vez cocinado y deja reducir la salsa otros 2–4 minutos.

Si espesa demasiado, añade 20–40 ml de caldo y remueve.

No necesitas añadir harina ni maicena si respetas la reducción. La nata y los jugos de la sartén producen una salsa suficientemente cremosa.

¿Pechuga o contramuslos?

Los contramuslos deshuesados son especialmente adecuados porque permanecen jugosos durante la cocción en salsa.

También puedes utilizar pechuga.

En ese caso, corta piezas de grosor parecido y vigila especialmente el tiempo de cocción para evitar que se sequen.

El termómetro resulta más fiable que cocinar únicamente por minutos: independientemente de la pieza utilizada, busca unos 74 °C en el centro.

No laves el pollo crudo bajo el grifo. Las salpicaduras pueden dispersar microorganismos por el fregadero y otras superficies.

Qué servir con este pollo

La salsa combina especialmente bien con acompañamientos capaces de recogerla.

Puedes servirla con:

  • puré de patatas;
  • arroz;
  • patatas pequeñas asadas;
  • pasta corta;
  • verduras verdes al vapor;
  • pan crujiente.

Para una cena más ligera, acompaña el pollo con judías verdes, brócoli o una ensalada sencilla.

Si preparas arroz o patatas aparte, comienza con ellos antes de cocinar el pollo para tener toda la cena lista al mismo tiempo.

Puedes prepararlo con antelación

Este plato puede cocinarse unas horas antes y recalentarse suavemente.

Una vez preparado, no lo dejes durante toda la tarde sobre la encimera.

Guárdalo en el frigorífico a 4 °C o menos dentro de las 2 horas siguientes, o dentro de 1 hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C.

Para recalentarlo, utiliza fuego suave y añade una pequeña cantidad de caldo si la salsa se ha espesado demasiado.

Procura que el pollo alcance aproximadamente 74 °C en el centro al recalentarlo.

Las sobras refrigeradas correctamente suelen consumirse dentro de 3–4 días.

Errores que debes evitar

  • Cocinar completamente el pollo durante el primer dorado. Después volverá a calentarse dentro de la salsa y puede quedar seco.
  • Quemar los puerros. Necesitan fuego moderado para quedar tiernos y dulces.
  • Añadir demasiada sal al principio. El caldo y la mostaza pueden aportar suficiente.
  • Hervir violentamente la salsa durante mucho tiempo. Una cocción suave proporciona mejor textura.
  • Calcular la cocción del pollo únicamente por el color exterior. Comprueba la parte más gruesa y, cuando sea posible, utiliza un termómetro.

Para ir un poco más allá

Añade 150 g de champiñones laminados junto con los puerros para convertirla en una salsa todavía más otoñal. Cocínalos hasta que el agua que liberan se haya evaporado antes de incorporar el caldo.

También puedes añadir 50 g de espinacas frescas durante los últimos 2 minutos.

Para terminar, un poco de perejil fresco aporta contraste y evita que una salsa cremosa resulte demasiado pesada.

Preguntas frecuentes

¿Puedo utilizar leche en lugar de nata?

Puedes hacer una versión más ligera, pero la salsa quedará menos cremosa y puede necesitar una reducción diferente. Evita hervirla intensamente.

¿Qué mostaza funciona mejor?

La mostaza de Dijon proporciona una salsa homogénea y sabrosa. Puedes combinarla con una pequeña cantidad de mostaza a la antigua para añadir textura.

¿Puedo hacerlo con pechuga de pollo?

Sí. Controla especialmente la cocción porque la pechuga puede secarse antes que el contramuslo. El centro debe alcanzar aproximadamente 74 °C.

¿Cuánto duran las sobras?

Guardadas rápidamente en un recipiente cerrado y refrigeradas a 4 °C o menos, normalmente pueden conservarse 3–4 días. Recalienta únicamente la cantidad que vayas a consumir.