Zapatos demasiado estrechos: cómo solucionarlo en pocos minutos
Zapatos estrechos: los puntos clave
Adquirir un par de zapatos demasiado ajustados puede resultar muy incómodo, hasta el punto de ser imposibles de usar. Los zapatos estrechos generan molestias que afectan a nuestros pies al caminar o incluso al salir. Además, pueden provocar fricciones, problemas de circulación e incluso dolores de cabeza. Existen zonas críticas que suelen causar incomodidad, incluso cuando la talla parece adecuada.
Los puntos más sensibles suelen ser el dedo gordo, el meñique y el talón. También hay que prestar atención a cómo ajustamos los cordones y la sujeción general del calzado, ya que estas también pueden generar presión incómoda.
Cómo ampliar zapatos estrechos: consejos útiles
Para aliviar la estrechez de los zapatos, hay varias técnicas sencillas que puedes probar. Una de ellas es usarlos con varios pares de calcetines para que la presión ayude a que se estiren gradualmente.
Otra opción práctica es rellenar bolsas herméticas con agua y colocarlas dentro del zapato, asegurándote de que estén bien ajustadas a las paredes internas. Luego, mete los zapatos en el congelador. Al congelarse, el agua se expande, presionando y ensanchando el calzado. Este método funciona bien para zapatos de plástico, cuero o tela.
También puedes emplear un secador de pelo para calentar el zapato. El calor expande el material y, si los usas inmediatamente después, el zapato se adapta a la forma de tu pie.
Un truco menos conocido es llenar los zapatos con copos de avena o granos de trigo y humedecerlos. Dejándolos reposar toda la noche, los granos hincharán y ayudarán a estirar el calzado. Luego solo hay que secarlos y estarán listos para usar.
En tiendas especializadas puedes encontrar sprays específicos para estirar zapatos. Solo tienes que aplicarlo, calentar un poco el zapato y usarlos para que se amolden mejor a tus pies.
