¿Verter agua de arroz o colocar arroz en la base del calabacín, qué hacer para una cosecha abundante?

Cómo usar arroz para estimular el crecimiento y la cosecha de calabacines

¿Por qué y cómo aplicar arroz en los calabacines para una cosecha abundante?

¿Tus calabacines no crecen como esperas? Esta hortaliza es fácil de cultivar, pero requiere atención constante para lograr una buena cosecha. Usar fertilizantes naturales es clave para conseguir frutos sanos y abundantes. En este sentido, el arroz puede ser un aliado sorprendente. Es un fertilizante natural excelente que aporta nutrientes esenciales para el desarrollo de tus plantas sin causar pudriciones ni atraer plagas. Además, es un recurso muy accesible en cualquier cocina.¿Quieres saber cómo aprovecharlo para mejorar tu cultivo? Te explicamos si es mejor colocar granos de arroz junto a la planta o usar el agua de cocción para regar.

Cómo potenciar el crecimiento de los calabacines con arroz

¿De qué formas se puede utilizar el arroz como fertilizante? Básicamente, hay dos opciones: enterrar los granos de arroz en la tierra junto a la planta o preparar un agua de arroz que se utiliza para regar directamente. El arroz actúa como un fertilizante de liberación lenta, aportando una amplia gama de nutrientes como vitaminas, calcio, hierro, potasio, fósforo, fibra y aminoácidos.

Además, su contenido en almidón es beneficioso para las plantas, pues se transforma en una fuente de energía que estimula el crecimiento y mejora el rendimiento de la huerta. En este artículo te compartimos estos métodos para que este verano disfrutes de muchas calabacitas cultivadas con arroz.

Colocar arroz junto a la base del calabacín

Esta técnica es muy sencilla de poner en práctica. Solo necesitas unos cucharadas de granos de arroz, que puedes tomar directamente de tu despensa, y enterrarlos cerca del pie de la planta de calabacín. A continuación, riega la zona. Al humedecerse, el almidón liberado alimenta la planta favoreciendo su vigor y desarrollo. Esta práctica también es válida para plantas en maceta, ya que además mejora el drenaje del sustrato.

Recuerda que se trata de un fertilizante natural de acción lenta, por lo que solo debes realizar esta aplicación una vez cada dos meses para evitar excesos.

Riego con agua de arroz para estimular los calabacines

Si prefieres un efecto más rápido, el agua de arroz funciona como un fertilizante de liberación rápida. Se recomienda aplicar cada 2 o 3 semanas para mantener las plantas nutridas y fuertes. ¿Cómo preparar el agua de arroz? Aquí tienes dos opciones:

  • Mezclar 3 cucharadas de arroz con 2 cucharadas de carbón activado en un litro de agua descalcificada. Tritura y mezcla bien, luego riega directo en la base del calabacín.
  • Fermentar solo los granos de arroz en abundante agua para liberar sus nutrientes antes de usar el líquido como riego.

Preparación casera del agua fermentada de arroz

El agua de arroz fermentada es muy fácil de elaborar. Solo necesitas enjuagar media taza de arroz y remojarla en dos tazas de agua durante 30 minutos. Después, filtra el agua y guárdala en un recipiente limpio y desinfectado previamente con vinagre o alcohol isopropílico.

Cubre el envase con un paño de algodón asegurado con una goma para permitir la circulación del aire, y deja reposar dos días en un lugar con sombra, evitando la luz solar directa.

Luego, traspasa el líquido a otro recipiente, mezcla una parte de agua de arroz con nueve partes de leche, cubre nuevamente con un paño y deja reposar una semana en oscuridad. Separa el líquido resultante, rico en lactobacilos, y consérvalo en un frasco hermético.

Para potenciar aún más su efectividad, añade una cucharadita de azúcar antes de usarlo para regar tus tomates, pepinos, pimientos o plantas ornamentales. Incluso algunos jardineros lo usan como herbicida natural para eliminar malas hierbas.

Agua de arroz y huevo: un fertilizante natural ideal para calabacines

Otra receta casera eficiente para nutrir tu cultivo consiste en preparar un fertilizante a base de:

  • 3 cucharadas de arroz
  • 1 huevo entero con cáscara
  • 2 litros de agua descalcificada

Mezcla bien todos los ingredientes y deja fermentar entre 6 y 12 horas. Filtra la mezcla y luego dilúyela en 1 litro de agua limpia. Este preparado se aplica directamente a las raíces del calabacín, asegurando un aporte óptimo de nutrientes para obtener una cosecha abundante y saludable.