Toma clavos oxidados y sumérgelos en una botella llena de agua: porque es muy útil

Cómo reutilizar clavos oxidados para mejorar la salud de tus plantas

Convierte los clavos oxidados en un fertilizante natural

En muchas casas, los clavos oxidados suelen acumularse en armarios, garajes o zonas de almacenamiento. Antes de tirarlos, considera que estos clavos, especialmente la óxido que los cubre, pueden ser un recurso valioso para el jardín.

La óxido como estimulante para las plantas

Aunque parezca extraño, la óxido de los clavos viejos puede mejorar notablemente la salud de las plantas, e incluso salvarlas en algunos casos. Este método ayuda a combatir la carencia de hierro, una deficiencia común que provoca amarillamiento de las hojas, caída del follaje y tallos débiles. El hierro, junto con el nitrógeno, potasio y fósforo, es vital para un crecimiento fuerte y saludable.

Formas de usar los clavos oxidados en tus plantas

Los clavos oxidados son una solución sencilla para suplir carencia de hierro causada por un suelo pobre o agua con exceso de cal. Aquí te mostramos cómo aprovecharlos:

  • Infusión en agua: Coloca los clavos oxidados dentro de una botella de plástico llena de agua durante varios días para que el óxido libere hierro. Usa guantes para protegerte y destina la botella solo para este uso.

    Verás que el agua se torna marrón, señal de que el óxido se está disolviendo. Cuando el color sea intenso, agita bien, perfora el tapón o la botella y utiliza esa agua para regar tus plantas como un fertilizante casero.

  • Contacto directo con el suelo: También puedes enterrar los clavos oxidados directamente en la tierra o colocarlos en la bandeja del macetero. Así, el óxido liberará hierro directamente al suelo con cada riego.

    Para maceteros pequeños, coloca entre 5 y 10 clavos repartidos alrededor del perímetro para garantizar una distribución uniforme del hierro.

Ambas técnicas mejorarán la salud de tus plantas en pocos días, brindándote una solución económica y ecológica para corregir deficiencias habituales.